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Quizás, tal vez pudiera,
si mi Dios me concede,
sin ser títere y no olvidara,
sin dejar de ser.
Aprendiera, emulara,
retuviera y descubriera,
la belleza comparada,
solamente en ella misma,
en lo que la une y pudiera,
expresarlo en palabras,
que armoniosas rimaran,
quizás, tal vez, me animara.
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