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Ven y refúgiate conmigo en las paredes de este abrazo
y ya verás como este frío poco a poco va pasando.
Así que sécate esas lágrimas y agárrate fuerte a mi brazo,
y no te asustes de los vientos que yo te espanto a los diablos,
que tus dolores son los míos, que tu alegría es mi alegría,
que lloraré cuando tú llores y sonreiré cuando sonrías.
Ahora sécate esas lágrimas y agárrate fuerte a mi brazo,
tú no te asustes de los vientos que yo te espanto a los diablos.
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