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Sin embargo, los líderes de las principales potencias continúan sin tener la determinación suficiente como para afrontar este asunto. Para Chinotti la “inacción política” se traducen en que “los precios elevados de los alimentos, la falta de inversión en la agricultura, la desigualdad de género, la usurpación de tierras y el cambio climático están poniendo en peligro los logros ya alcanzados en la lucha contra el hambre”. Y por eso, a su entender, “necesitamos un nuevo enfoque a la forma de crecer, compartir y administrar los alimentos y otros recursos naturales”.
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