¡Nadie duerma! ¡Nadie duerma!
Tampoco tú, oh Princesa,
en tu frío cuarto
miras las estrellas
que tiemblan de amor y de esperanza…
¡Pero mi misterio está encerrado en mí,
mi nombre nadie sabrá!
sólo cuando la luz brille
(Puccini:No, no sobre tu boca lo diré,)
Sobre tu boca lo diré temblando
(Puccini: ¡cuando la luz brille!)
Y mi beso romperá el silencio
que te hace mía.
Su nombre nadie sabrá…
¡Y nosotras, ay, deberemos, morir, morir!