 |
La vida fácil no crea fortaleza, ni resistencia, ni discernimiento, ni gracia. Porque cualquier tempestad, no una tempestad agresiva, cualquier viento de doctrina -por usar una expresión acuñada por Pablo- nos marea. No puede un atleta ganar una prueba de alzamiento de pesos si no se ejercita en ello. Si no nos ejercitamos en la fe con actos de fe, ésta no crece en nosotros. Si no nos fortalecemos en la esperanza aferrándonos firmemente con actos constantes de esperanza, ésta languidece.
|