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La amapola básicamente tiene propiedades calmantes y espasmódicas, y no contiene morfina como se pensara durante muchos años.
Sus propiedades medicinales son bastante amplias. Su jarabe ayuda en el tratamiento contra la tos seca; sus hojas en té o en cápsulas pueden servir como calmante natural suave. Además, favorece también el sueño. Como infusión se aconseja para combatir la angustia, espasmos digestivos y la neuralgia. Se pueden hacer gárgaras si se tiene irritadas las encías o se padece dolor de muelas. Para calmar las diarreas infantiles se usa infusión de la planta en partes iguales con aceite de oliva.
Para ser utilizada, la amapola se puede preparar de diversas maneras:
Para obtener jarabe se cuecen diez gramos de pétalos secos con 150 mililitros de agua y trescientos gramos de azúcar.
Para elaborar la infusión se agrega un puñado de flores secas a una taza de agua caliente.
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