 |
Yo descubrí, Gabriela, entre las flores
una llena de gracia y gallardía
que á las sonoras brisas entreabría
sus hojas de marfil:
Su brillante corola perfumada
batida por el viento dulcemente
exhalada su aromas blandamente
al céfiro sutil.
La blanca mariposa, que vagando
cruzaba presurosa la pradera
acariciaba al revolar ligera
á la gallarda flor;
Y al posarse en su cáliz, cariñosa
su broche de carmín acariciaba,
y sus aromas purísimas aspiraba
con mil besos de amor.
Al lado de esta rosa delicada
otra flor inclinaba triste y sola,
su blanca y melancólica corola
bordada de cristal.
Resbalaban sus hojas desprendidas
hasta un arroyo puro y tranparente
y perdíanse al final en la corriente
del tranquilo raudal!…
Más á esta flor marchita y olvidada
un tiempo la meció ligera brisa,
la aurora la envolvió con su sonrisa
de fúlgido arrebol:
También la acariciaron lisonjeros
los céfiros que vagan en las flores,
y brillaron sus vividos colores
con los rayos del sol.
Pero después el huracán violento
Deshizo sus capullos virginales
Y marchitó en sus giros desiguales
Su pureza y color!…
CONTINUA.
|