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¿Por qué tenemos tan presentes siempre a nuestros paraísos perdidos?
Acaso nuestro subconsciente piensa que estos maravillosos hechos se pueden repetir, que vamos a tener engalanando a nuestra felicidad y a nuestra vida, una segunda oportunidad, esto, verdaderamente, pocas veces se produce.
El tiempo se encarga de genera vacios en el alma y nuestra alma, cada día se vuelve más recelosa y apática para dar abrigar y cobijo a otros nuevos y añorados sueños.
El corazón muchas veces nos pide explorar nuevos horizontes, pero… realmente se dan las condiciones óptimas para garantizar un buen resultado.
Quizá no tenga sentido nada de lo que hagamos, si no abrimos la puerta del corazón en par en par y dejamos que pase la luz diáfana con suaves colores a esperanzas y nos enfrentamos a querer sanar, curar y cerrar, todas las viejas heridas, causadas, por aquél primer gran amor.
Mario.
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