 |
Estaba en 3º de Bachiller (13 años) cuando una amiga me regaló dos libros de poemas por mi cumpleaños, uno de Blas de Otero y otro de Miguel Hernández. Fué mi primer contacto con otra realidad diferente (que ni siquiera había sospechado que existiera) a la que tenía en casa, en el cole de monjas, en el barrio, en las rutinarias Misas dominicales. Diametralmente opuesto a ese “Pleasantville” franquista que vivíamos a mediados de los 60.
Un saludo y buenas noches a todos.
|