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Continua…………
No dejé que la nieve del desaliento, penetrará en mi corazón, con más intensidad que el calor que pueda irradiar la llama de una pequeña cerilla.
Yo sólo, luché y encontré el sendero que conduce a mi tierra de acogida.
Nunca miré hacia atrás, ni pienso en una mano amiga.
Pienso, que en este mundo, solo hay dos manos verdaderamente amigas y son: las dos que están unidas a mis brazos.
Estoy en la agricultura, hay días que trabajo 14 horas, pero…cuanto más trabajo más ganó.
Jamás dejó que un dolor pasajero impida seguir mi camino.
No quiero, que algo de poca naturaleza retrase mi llegada.
(Por muy cansado que esté.)
Pienso que si todo marcha así, sólo el silencio anunciará mi retorno.
Mario.
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