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VIENTO, TRÁEME SU VIDA
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Necesito inhalar, pensó la bella locura,
necesito ser su aire, el que me robó,
como se roban los cariños, finamente,
con cada suspiro que me diseminó.
Necesito respirar, se dijo con la mano en el pecho,
necesito que sientas mi presencia, mi alma sobre ti.
Le dijo entonces al cielo, mientras el viento,
venturoso y cálido, le surcaba el torso henchido,
de amor lejano con sabor a manzana verde:
viento tráeme su aroma, tráeme su vida, mi vida.
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