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Está tarde… una de mis fotografías amarillas.
Mucho siglos antes de nuestra venida a la tierra, ya… el tiempo estaba diluido buscando el infinito.
A donde se fueron nuestros sueños imposibles de aquellas noches de verano.
A donde se fueron aquellos besos con tantos te quieros y excesos de promesas.
A donde se fue aquel modo de pensar, pensando, qué todo lo que era amor era perfecto.
A donde se fueron aquellos nuestros sentimientos, teníamos que ayudar al mundo, que no hubiese ningún tipo de sufrimientos.
A donde se fue aquella ilusión de la adolescencia, de tanta ignorancia comprimida, a caso fue depositada en un precioso valle, envuelto con la belleza de unas montañas nevadas, rodeadas de bonitas nubes de algodón.
Mario.
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