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El tiempo ha pasado y nuestras vidas han corrido y tropezado muchas veces. Maldigo a la parca que ha jugado con los hilos de nuestro destino. Pero ahora volvemos a unirnos, no en nuestra hora final, sino en una nueva hora primera.
Que digan lo que digan nuestros hijos y nietos,
que puede que lleven nuestra sangre;
pero no nuestros sentimientos.
Que a tus años y a los míos
vamos a amarnos
hasta el último suspiro
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