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Cuando el amor de adulto nos llegue a nuestra vida para habitar nuestro corazón deberemos aprender a llevar nuestros años con dignidad. No tener miedo a la vejez, son años dorados que nos traerá una paz muy bella, en paz con la vida, con Dios y con los que confiaron en nosotros.
En la juventud, sin duda, vivimos los mejores años de nuestras vidas, donde se tejerán o se tejieron los mejores sueños, sólo que como todo en la vida, los años pasan y debemos aprender a enfrentar nuestra vida de adultos.
La vida no es comprada, sólo prestada, de nosotros depende como vivirla.
Mientras el corazón sea joven, lo seguiremos siendo, la vejez entra cuando dejas de luchar, cuando ya no tienes la capacidad de amar, de sonreir. Saber envejecer es la obra maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles en el dificilísimo arte de la vida.
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