 |
Un buen camino, pero si… con muchos recodos.
Este verano he pretendido tratar de recorrer nuevas vías, para así definir y conocer nuevos cauces sociales.
He pretendido conocer a otras gentes como yo, con derecho ha hacen algún alto en ese camino y así poder contemplar algún otro bonito paisaje.
Eso me ha pasado este verano, he querido hacer un alto en el camino y ampliar en área de influencia social.
Quizá no debería opinar tan pronto, pero en realidad, ciertos temas es mejor tratarlos recién salidos del horno, en caliente. No creo que haya valido la pena las meriendas tan codiciosas con las nuevas amistades.
Como siempre ocurre, intuyo que esto no tiene pasaporte para un futuro, con ello quiero decir, qué supongo que no será nada fructífero.
Igual que aquellos viajeros que se hacen amigos, el tiempo que dura el viaje y cuando se acaba, después… si te he visto ya no me acuerdo de ti.
Somos como dos caminos divergentes. Quiero empezar diciendo, que ambos estamos situados en la torre de Babel.
Noté como muchas veces, que no hablábamos el mismo idioma. No conectaban nuestros temas, por más que se esforzaban nuestros diálogos en seguir unidos, acaban cayendo en una especie de pozos o catacumbas.
Nunca nuestros mundos chocaran, porque no se atraen.
Los maravillosos racimos de uvas que teníamos en nuestras manos, jamás nos pueden dar, un apreciable vino.
El camino que conduce otra vez al olvido, sigue trazado por su mismo sitio. Todo es regreso y volver a empezar.
Mario.
|