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UNA MADRE….
Al terminar las páginas de este libro inmediatamente me vino una palabra a la mente: ¡¡Gracias!!
GRACIAS (con negrita y con mayúsculas) a Alejandro Palomas, por esta novela y también por haber sabido reflejar de esta manera que una madre siempre es una madre. Da igual como sean sus hijos a los acepta sin juzgarlos, da igual lo que hagan, lo que pidan o lo que ella intuye que piden, lo da todo por ellos, se ahoga para que ellos no lo hagan, adivina lo que tienen, lo que les pasa y lo que no, lo que callan y cuando hablan que lo que dicen no es exactamente lo que expresan sus palabras, que espera a que sea el momento apropiado para escuchar y para hablar, y … muchas cosas más. Alejandro ha sabido transmitir la esencia de una madre y como nunca deja de serlo. Una Madre.
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