Cuando todos los caminos se cierran ante tus ojos
Cuando ya no creas encontrar salida alguna
Cuando tus ojos se enrojezcan ante el dolor de una lagrima
Si es que tu corazón es invadido por la pena
Y tu alma deambula en tristeza…
No bajes tus brazos, no pares de luchar por lo que anhelas…
Todo en la vida tiene un precio, y es el sacrificio de la piel
El que abonara el bienestar de tu interior.
No te sientas vencido, jamás te desanimes
Aunque un centenar de murallas se posicionen ante tu mirada
Siempre habrá un camino, una nueva puerta dispuesta a abrirse ante ti.
Eres más de lo que imaginas, mucho más de lo que crees poder lograr…
En la vida no hay imposibles, cuando otros igual a ti han llegado.
Cúbrete del bálsamo de la ilusión, pinta tu corazón de esperanza,
Recuerda que en este tiempo en el cual transitas, llamado vida…
Por eso debemos detenernos y observarla… abrazarla y hacer que sienta que estamos allí… que nos importa, que es valiosa… y de esta forma regresaremos a ella el más hermoso sentimiento que nos enseñó, el sentimiento que lleva paz y tranquilidad en los momentos difíciles de la vida, el que nos contiene, el que minimiza el dolor, el que nos hace luchar por nuestros sueños e ideales… pero por sobre todo nos enseña a dar sin pedir nada a cambio: El Amor.
De niños creemos que mamá todo lo puede, que no siente cansancio, que no sufre… esa imagen que guardamos de ella con el tiempo no coincide con la que vemos cuando pasan los años… Entonces descubrimos que mamá también sufre, se cansa, está triste, no tiene fuerza, calla ocultando el dolor…
La vemos como un héroe sobrevivir a grandes tragedias, llevarnos de la mano conteniéndonos y mostrándonos la vida siempre del lado más bello…
De niños no entendemos sus lágrimas… de adultos nos preocupan… o no las comprendemos…
Así como nosotros necesitamos tantas veces de la protección de esos brazos fuertes, de la comprensión de nuestros gestos o de nuestros silencios, de nuestro dolor… ella también nos necesita…
Lo que hoy no conseguiste, con ánimo y cariño podrás lograrlo mañana.
Sí alguna vez tus sueños se derrumban, busca un poco de luz en tu ventana, prométete a ti mismo un arco iris y vuelve a comenzar.
No te detengas, construye nuevos sueños.
Piensa siempre que en tu camino nada es imposible.
Pon todo tu ser, en todo lo que hagas
Baña siempre tus días en el dorado resplandor del entusiasmo
Nunca más vuelvas a saludar el amanecer sin una meta
Ve hacia las oportunidades, no esperes solamente que ellas vengan a ti
Es más fácil levantarse de una caída, que de una cobardía
No es el tiempo el que sana las heridas sino el amor y la compañía
Piensa que cada día es el más importante y entrégale tu fuerza y tus deseos
Todo en la vida comienza siendo pequeñito.
Ve en cada puesta del sol, la promesa de un mañana.
Acepta consejos; cambia impresiones; conversa.
Aprende a adaptarte a las circunstancias.
No hables alto.
Al final de cada día, memoriza todo lo que hiciste…. y acepta, que no todo fue hecho como debía.
Dobla la columna siempre que sea necesario, no vas a morir por causa de eso.
Después sonríe de las cosas más insignificantes, y, si te apetece grita bien alto:
YO SOY FELIZ!
Si… Siéntete feliz, aunque tengas una vida en blanco y negro!
Enfrenta la vida de frente; ojos, en los ojos!
Aprecia la naturaleza, hasta la más inhóspita!
Aprenda a cuidar de si!
Ve algo bello hasta en una tempestad.
Ve como son de bellas las cosas frágiles!
Valora el espectáculo de los contrastes naturales
No juzgues a nada, ni a nadie por la apariencia.
Descubre algo bello, hasta en las cosas tristes.
Diviértete y juega siempre que le apetezca.
Deja que tus pensamientos viajen en los sueños.
Aun estando solo, siéntete siempre acompañado.
Intenta siempre tener pensamientos coloridos.
Acepta que siempre hay algo por encima de ti.
Adáptate a las circunstancias.
Siempre que sea posible ofrece flores.
Acaricia incluso a aquellos que nada esperan de ti.
Una pequeña gota puede ser el nacimiento de un río.
Si no hubiese ríos no habría mar!
Sin flores no hay jardines.
Prométete a ti mismo:
Ser tan fuerte… que nada pueda turbar la paz de tu pensamiento.
Hablar de felicidad y prosperidad a cada persona que encuentres…
Mirar siempre el lado positivo de las cosas…
Pensar solamente lo mejor, trabajar por lo mejor, y ¡esperar lo mejor!
Alegrarte del triunfo de los otros, como si fuera el tuyo propio…
Olvidar los errores cometidos en el pasado, y pensar solamente en las promesas del futuro…
Tener en todo momento buen semblante y ofrecer siempre una sonrisa…
Tratar de mejorar en cada momento, para que no te quede tiempo de criticar, y tu llegues a lo máximo que puedes ser…
Hacer que todos tus amigos sientan que hay algo bueno en ellos…
Prométete a ti mismo:
Ser:
Demasiado generoso para afligirte…
Demasiado noble para enojarte…
Demasiado fuerte para sentir miedo…
Demasiado feliz para permitir la entrada a las preocupaciones…
Muchas veces nos damos cuenta que un amigo necesita nuestra ayuda. Y salimos raudos y veloces a ofrecerla. Y nos encontramos con un “yo te aviso”, “quizás más tarde”, “no te preocupes”…
Y qué hacemos en ese caso? ¿Tomamos el camino fácil de “me dijo que no quiere mi ayuda” y me voy? ¿O nos convertimos en atorrantes e insistimos hasta que nos acepte la ayuda (o nos lance por la ventana)?
Porque debemos reconocer que no todos somos iguales. No pensamos igual. No reaccionamos igual.
Algunos somos orgullosos y no nos gusta que nos ayuden. Alguno que no hacemos las cosas si no recibimos ayuda…
Y si somos buenos amigos, y conocemos cómo pìensa nuestro amigo, pues seguro estoy que podremos tomar el camino acertado.
No tomemos decisiones a priori, ni creamos que nos están despreciando o se están aprovechando de nosotros.
Usemos esa vena de psicólogo que todos tenemos dentro para poder analizar qué está pasando y cómo debemos reaccionar.
Y si te ofrezco mi ayuda, y no la necesitas, o no la quieres, pues no te preocupes, que aquí estaré para cuando la quieras aceptar…
Támara canta su canción (Tómame o déjame) este tema lo hicieron famoso el Grupo Mocedades escrita para ellos por Juan Carlos Calderón salu2 besos Antonio
Yo soy el que te espera…
Tu coche tiene un sonido especial y puedo reconocerlo entre mil.
Tus pasos tienen un timbre mágico, son música para mí.
Tu voz es el mayor signo de mi tiempo feliz y, a veces, no es necesario mencionar: oigo tu tristeza.
Si veo tu alegría, me hace feliz!
No sé lo que es olor bueno o malo, solo sé que tu aroma es el mejor.
De algunas presencias a veces me gusta. Otras, no tanto.
Pero tu presencia es lo que mueve mis sentidos.
Tu despierto, me despierta.
Tu durmiendo eres mi Dios, reposando en casa, y yo cuido tu sueño.
Tu mirada es un rayo de luz, cuando me doy cuenta de tu despertar…
Sus manos sobre mí, tienen la ligereza de la paz.
Y, cuando Tu sales, todo está vacío otra vez…
Y vuelvo a esperarte siempre y siempre…
Por el sonido de tu coche;
Por tus pasos;
Por tu voz;
Por tu estado siempre inconstante del humor;
Por tu olor;
Por tu reposo bajo mi vigília;
Por tus ojos;
Por tus manos.
Y soy feliz asi.
Yo soy el que te espera:
_¡Soy tu perro!!!
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