› Foros › LIBROS Y POESÍA › CANTO A ANDALUCÍA
Este foro contiene 29,658 respuestas, tiene 254 mensajes y lo actualizó
Libra-Aire hace 8 años, 12 meses.
| Autor | Mensajes |
|---|---|
| Autor | Mensajes |
centaurosaidCUANDO ME FALTA EL AMOR |
|
GigicorsaidVecinaaaa no sabe tu que hay unoh paratitoh que se ponen en loh uaneteh mientra duerme pa que je pongan derecho? Pos verá tu ,..derecho no je si je pondran u no pero dan un coñazo toa la noche con er deo tieso!!!! Mira tu mientra te opera u no te opera probalo y quien sabe? a lo meón te se quea nuevecito en 5 u 6 añoh!!! |
|
GigicorsaidComo el amigo Ravi dice que le rejuvenecen los piropos pues ahi van Guapoooo ! Torerooo toreroooo!!! Y muy buenas tus historias . Tu ya sabes que me gustan. Saludos. |
|
ravi13saidAmiga, me congratula que digas que me lees y te doy las gracias. Pues los viejos ya nos ponemos un tanto vanidosos |
|
marsasaidAmigo Rafael: siempre le leo con cariño y me ha parecido muy ocurrente la anécdota del Gallo en Madrid. ¡Muy buena sí, muy buena¡. ¡HAY GENTE PA TO! |
|
marsasaidUn poco má abajo der finá de la novela der Ravi, te contehtao sobre er chuf-chuf que yo gahto pa mi juanete de mi arma. Te lo digo pa que no te se pase er leerlo. Un besito maja, y que haiga mejora. |
|
marsasaid¡Chiquillaaaaaaaaa, si er fluch-fuch no se traga mia arma!, é un ssssssssspray que se espurréa en er sitio que duele, te dah y masaje suave y se te va er doló. A mi me pasa lo que a la Gigi, que le tengo un mieo a que me operen loh pié……… ¡mi Juanete ni tocárlo!, que ma costao muchoh añoh que se me forme y en de vé en cuado le pogo er chuf-chuf y tan a guhtito que me queo. Mira hija, como no é pa tragarlo, po por probá no pasa ná. |
|
ravi13saidLlegó la hora del cine y allá se encaminó ella con cierta torpeza en sus piernas, porque aquel día había bregado mucho con la venta y ya, cada vez sus miembros estaban más debilitados por el trabajo y los sufrimientos… ¡O quizá era poco lo de su nieto! Llegó a la puerta del cine y se encontró con la sorpresa que habían cambiado de la cartelera. Ahora iban a pasar un royo americano que nada tenía que ver con lo anterior y exclamó llorosa: “Ahora si me lo han matado por segunda vez. Ya no lo veré más en lo que me reste de vida”. |
|
ravi13saidPues a la noche siguiente se volvió personar ante la taquilla pero ya “no había entradas”. |
|
ravi13saidCuando llegó nuevamente el momento de que aparecía el soldado escribiendo sobre sus rodillas, ella exclamó toda nerviosa. Lo ve usted, está allí, es mi nieto, mi nieto! ¡Lo conoceré yo! Corrió nuevamente hacia la pantalla a saludar a su nieto, y si era posible a darle un montón de besos. |
|
ravi13saidAquel mismo día por la tarde se personó en su domicilio un agente de la Benemérita con un paquete, donde portaba las pocas pertenencias de aquel soldado que, según su abuela “trabajaba en el cine sin ella saberlo.” |
|
ravi13saidEn la amplia sala aquellas voces alarmaron al público asistente, imponiendo la mayoría silencio a aquella mujer que, con sus gritos acababa de romper. |
|
ravi13saidMuchas mañanas, cuando Carmen la verdulera llegaba a calentar motores con su copita de coñac, ya se encontraba allí el “filósofo” . El roce “clientelar” y el verse a diario en aquella taberna, les fue acercando a una mistad, llegando a tal punto que la verdulera se dejaba invitar por aquella figura extraña de hombre. Tanto llegaron a intimar que, un buen día, Carmen fue invitada por él a ver una película que proyectaban en otro barrio no muy lejos del de ellos. Era una película de propaganda guerrera en la que hablaban pestes del adversario, achacándole crímenes y atrocidades al enemigo. Se titulaba ésta “LAS TRICHERAS ENEMIGAS”. |
|
ravi13said. Aquel sujeto tenía toda la catadura de don Quijote. Era alto, delgado, de rostro afilado cual fuese un indio, con una perilla de ralos hilos que, más que pelos parecían alambres. Siempre llevaba un libro bajo el brazo, el que nunca leía, pero los “inspirados” clientes de aquella taberna le habían puesto el apelativo de el “filósofo”; pues algunas frases hechas que él solía pronunciar, sacadas de cualquier libraco, los demás clientes, gente sencilla y analfabetos la mayoría, aquellas palabras del aquel hombre las tomaban como puras sentencias… |
|
ravi13saidAhora, en su absoluta soledad, todas las madrugadas tenía que ir tirando de su carrito a los almacenes mayoristas a comprar su género. Lloviese, hiciera frío o cayeran rayos de punta, aquella inclemencia temporal tenía que soportarla para buscarse el pan diario, y aquel trabajo ya le iba pesando a la verdulera que su edad frisaba cerca de los setenta años. Aunque ella iba bien abrigada con su toquilla de lana y su bufanda de punto, no dejaba de sentir el frío invernal, por lo que no estaba de más tomarse una copita de coñac cuando pasaba por la taberna de Hidalgo, aquel hombre rechoncho y bonachón que a parte de su volumen abdominal, era una persona nerviosa y a penas podía dormir, causa por la que, a las cuatro de la mañana ya tenía su taberna abierta para tender a otros madrugadores. Allí a su taberna solía ir asimismo un asiduo cliente que, antes que apuntase el lucero del alba ya se encontraba en casa Hidalgo a tomarse su chicuela de aguardiente |
|
Debes estar registrado para responder a este foro.


