A mi tambien me los compraban de cordones, porque asujetaban mah er pié.!
Recuerdo que por aquel entonces en mi pueblo, no había comercios, o solamente los de primera necesidad y el chófer del autobus que hacia la ruta a la capital ( entonces solo hacía un viaje de ida por la mañana y otro de vuelta por la tarde) se dedicaba en su tiempo libre a hacer encargos. Que ilusión me hacía ir a recoger mis Gorilas…..y cómo mi madre me obligaba a llevarlos brillantes siempre! Si me concentro…..aún puedo recordar el olor de los lápices y las gomas de borrar, que impregnaban toda la estancia de la primera papelería que pude pisar por primera vez en mi vida y que se convirtió en un pequeño “parque temático”, donde iba de los lápices de colores, a los cuentos de colorear. De las láminas de cromos…..a los cuentos de hadas…..Tantas cosas! Qué feliz me sentía estrenando cuaderno nuevo……y forrando libros.
Que poco hace falta para poner a volar la imaginacion y los recuerdos….!! Solo una palabra: Gorilas!!
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“Ojúuuuuu tíaaaaaaa” …….(La Jenny de los Morancos). Y no pueo asihtí solamente a lah claseh que vosotras deis?? Yo solamente alumna…paprendé……que a mí me gusta mucho aprendé!! De qué pueo dá claseh yo….?? Si yo soy como : El maestro liendres….que de nada sabe y de todo entiende!! A vé dime tú de que quiereh que yo dé clases…que yo me apreparo bien y cojo er puntero y la regla y a enseña! A vé …la eme con la a……..??
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Y, con dolor profundo,
Mirándome a la faz desencajada,
Cual mira a su doctor un moribundo,
Siguió: –Yo os juro, cual mujer honrada
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IX
Corría tanto el tren con tal premura,
Que el monte abandonó por la ladera,
La colina dejó por la llanura
Y la llanura al fin, por la ribera;
Y al descender a un llano,
Sitio infeliz de la estación postrera,
Le dije con amor:–¿sería en vano
Que amaros pretendiera?
¿Sería como un niño que quisiera
alcanzar a la luna con la mano?—
Y contestó con lívido semblante:
–No sé lo que seré más adelante,
cuando ya soy vuestra mejor amiga.
Yo me llamo Constancia, y soy constante;
¿Qué más queréis—me preguntó—que os diga?
Y, bajando al anden, de angustia llena,
Con prudencia fingió que distraía
Su inconsolable pena
Con la gente que entraba y que salía;
Pues la estación del pueblo parecía
La loca dispersión de una colmena.
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Y como gota a gota, fluyen, fluyen,
Uno, dos, tres y cuatro, veinte y ciento,
Y formando confuso nacimiento
El humo con la luz un remolino
No distinguen los ojos relumbrados
Si aquello es sueño, tromba o torbellino.
¡Oh, mil veces bendita
la inmensa fuerza de la mente humana,
que así el ramblizo como el monte allana,
y al mundo echando su nivel, lo mismo
los picos de las rocas decapita,
que levanta la tierra,
formado un terraplén sobre un abismo
que llena con pedazos de una sierra!
¡Dignas son, vive Dios, estas hazañas,
no conocidas antes
del poderoso anhelo
de los grandes gigantes
que, en su ambición, para escalar el cielo,
un tiempo amontonaron las montañas!
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VI
Marcha el tren tan seguido tan seguido,
Como aquel que patina por el hielo,
Y con confusión extraña
Parecen confundidos tierra y cielo
Monte la nube, y nube la montaña,
Pues cruza de horizonte en horizonte
Por la cumbre y el llano,
Ya la cresta granítica de un monte,
Ya la elástica curva de un pantano,
Ya entrando por el hueco
De algún túnel que horada las montañas
A cada horrible grito
Que lanzando va el tren, responde el eco,
Y hace vibrar los muros de granito,
Estremeciendo al mundo en sus entrañas
Y dejando aquí un pozo, allí una sierra,
Nubes arriba, movimiento abajo,
En laberinto tal, cuesta trabajo
Creer en la existencia de la tierra
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VII
Las cosas que miramos
Se vuelven hacia atrás en el instante
Que nosotros pasamos,
Y conforme va el tren hacia delante,
Parece que desandan lo que andamos
Y, a sus puestos volviéndose, huyen y huyen
En raudo movimiento
Los postes de telégrafo, clavados
En fila a los costados del camino,
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VI
Marcha el tren tan seguido tan seguido,
Como aquel que patina por el hielo,
Y con confusión extraña
Parecen confundidos tierra y cielo
Monte la nube, y nube la montaña,
Pues cruza de horizonte en horizonte
Por la cumbre y el llano,
Ya la cresta granítica de un monte,
Ya la elástica curva de un pantano,
Ya entrando por el hueco
De algún túnel que horada las montañas
A cada horrible grito
Que lanzando va el tren, responde el eco,
Y hace vibrar los muros de granito,
Estremeciendo al mundo en sus entrañas
Y dejando aquí un pozo, allí una sierra,
Nubes arriba, movimiento abajo,
En laberinto tal, cuesta trabajo
Creer en la existencia de la tierra
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Amiga Mariangels. No me merezco las alabanzas que tú me lanzas con toda sinceridad. Mas, de todas formas te agradezco que te acuerdes de mí; pues tus plabras me reconfortan en momentos tan bajos en que la vida nos pone algunas veces, por torpes interpretaciones que, al final no son nada, pero las personas sensibles como yo sufrimos mucho con ello. En fin, como tú bien dices, así es esta vida en la que hay personas para todo. Personas que no dejan por ello de ser buenas, pero se equivocan. Todos somos humanos y comprendo que asimismo cometemos errores… Por favor, María de los Ángeles, no me trates de usted. Me siento más joven si me hablas de tu, y así me haré la idea de que cuando tu vengas a España seguiré siendo… si no joven, al menos tendré fortaleza para poder hablar contigo en persona ya que, si vienes a Córdoba, sabes que aquí tienes tu casa.
Un abrazo. Rafael.
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V
Como en amor es credo,
O artículo de fe que yo proclamo,
Que en este mundo de pasión y olvido,
Se oye conjugar el verbo “te amo”,
O la vida mejor no importa un bledo,
Aunque entonces, como hombre arrepentido,
El ver a una mujer me daba miedo,
Más bien desesperado que atrevido.
Y un nuevo amor—le pregunté amoroso–,
¿no os haría olvidar nuevos amores?—
mas ella, sin dar tregua a sus dolores
contestó con acento cariñoso:
–La tierra está cansada de dar flores;
necesito algún año de reposo.
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V
Como en amor es credo,
O artículo de fe que yo proclamo,
Que en este mundo de pasión y olvido,
Se oye conjugar el verbo “te amo”,
O la vida mejor no importa un bledo,
Aunque entonces, como hombre arrepentido,
El ver a una mujer me daba miedo,
Más bien desesperado que atrevido.
Y un nuevo amor—le pregunté amoroso–,
¿no os haría olvidar nuevos amores?—
mas ella, sin dar tregua a sus dolores
contestó con acento cariñoso:
–La tierra está cansada de dar flores;
necesito algún año de reposo.
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Capaz de poner fuego al mundo entero;
Y no faltaba nunca un caballero
Que, por guardar solícito a su dama,
Le sirviese, siendo héroe, de escudero.
Y ya de un nuevo amor en los umbrales
Cual si fuese el aliento nuestro Idioma,
Más bien que con la voz, con las señales,
Esta verdad tan grande como un templo
La convertí en axioma;
Que para dos que se aman tiernamente,
Ella y yo, por ejemplo,
Es cosa ya olvidada por sabida,
Que un árbol, una piedra y una fuente
Pueden ser el edén de nuestra vida.
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Capaz de poner fuego al mundo entero;
Y no faltaba nunca un caballero
Que, por guardar solícito a su dama,
Le sirviese, siendo héroe, de escudero.
Y ya de un nuevo amor en los umbrales
Cual si fuese el aliento nuestro Idioma,
Más bien que con la voz, con las señales,
Esta verdad tan grande como un templo
La convertí en axioma;
Que para dos que se aman tiernamente,
Ella y yo, por ejemplo,
Es cosa ya olvidada por sabida,
Que un árbol, una piedra y una fuente
Pueden ser el edén de nuestra vida.
|
IV
Y porque así sus penas distraía
Las mía le conté con alegría,
Y un cuento amontoné sobre otro cuento,
Mientras ella, abstrayéndose, veía
Las gradaciones de color que hacía
La luz descomponiéndose en el viento.
Y haciendo yo castillos en el aire,
O, como dicen ellos, en España,
Le referí, no sé si con donaire,
Los cuentos que contó Mari-Castaña.
En mis cuadros risueños,
Pintando mucho amor y mucha pena,
Como el que tiene la cabeza llena
De heroínas francesas y de sueños,
Había cada llama
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He elído completamente lo que cuenta más abajo, y me alegra poder conocer algo más íntimo de su vida, por eso siempre digo, que esta página es maravillosa.
Imagínese usted, ¿cuándo habría tenido la oportunidad de ser su amiga chilena, que le admira por ser la persona que transparentan las letras, que usted escribe ..
Y que por cierto lo hace como el mejor escritor ruso que haya leído, como bien dicen los literatos usted tiene la UNIVERSIDAD DE LA VIDA, con eso nos lleva ventaja.
Puedo dar fe de que es usted un hombre probo, leal y sincero en su amistad, me encanta cuando nos ha hablado de su esposa, con qué respeto lo ha hecho.
Mi amigo las personas mal intencionadas existen en todo el mundo, pero como decimos en Chile, “no hay que pesacarlas ni en bajada”
Siga siendo el gran hombre que ha llegado a ser, ese ser humano, por el cual sentimos respeto y admiración. Que algún día diremos “yo fui amiga de ese Señor”.
Me siento honrada de poder contar con su amistad y además que me halla permitido incorporaralgunos de sus textos en mi próxima novela.
Amigos por siempre mariángel Sverak, una escritora chilena que le aprecia, de todo corazón.
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