CANTO A ANDALUCÍA

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Avatar de Gigicor

Gigicor

said

Ojú!!! Llevo ma de 2 hora debao er limonero leiendo las cuartilla de la Marbe y der Rabi y no ha veni nadien….
Que les tar`´a pasando a los maromo der patio?

Tan mu perdios ellos
Er jota d y er Jein…
Contenta me tienen!!!!
Hay que vé hay que vé
pone una sus esperanza en la amistá y ellos que si quiere arró Catalina , ni aparecen por aquí.
Ay!!! señó señóo!!!!

1 junio, 2007 at 14:49
Avatar de ravi13

ravi13

said

Marbe, hija mía, cada día estoy más torpe con este cacharro, o es que me juega estas malas pasadas. como yo no quería dejarte intrigada, porque he leído tu respuesta, me he puesto a escrir la continuación del relato, y me he repetido más que la morcilla de cebolla,y, además para leerlo te tienes que ir a la página 2 y 3, porque esto se va “pá ónde quíe” está visto, soy un pelma con esto en las manos…. Marbe cuando has mentado la plaza la Merced, en ese relato que has tan bonito de los árboles y demás, se me ha venido al olfato y al paladar, las buenas tapas que me tomo cuando voy a Málaga en el Crtijo de Pepe que está en frente de la PLaza.

Un saludo. Rafalito el despistao.

1 junio, 2007 at 13:18
Avatar de ravi13

ravi13

said

DON JACINTO.

Torero en mis tiempos mozos,
Visité varias pensiones,
Pero casos tan curiosos
Vi en muy pocas ocasiones.

Comer unas veces a oscuras,
Comer otras veces con luz,
Pero no he visto ninguna
Comer como lo haces tú.

Don Jacinto o don locuras,
Eres hombre “metodista”,
Pero al quedarnos a oscuras
Del método has “perdio” pista.

1 junio, 2007 at 13:05
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ravi13

said

Cosa de mal gusto y vergüenza para unos y risas para otros fue, cuando al verse en la forma que estaban cada uno con quien nada tenía en contra de otro, se tuvieron que pedir reiterados perdones: Don Jacinto al gallego, el maño a su compañero, el joven matrimonio perdona a don Jacinto, mientras éste pedía que todos le perdonasen a él. Entre tanto, el bueno de García se sacaba los pedazos de vela de su garganta; pues de haber durado algo más la avería de la luz, aquello hubiese resultado con fines desastrosos.
Se fueron acercando a aquel monto de de criaturas todos los que no se lo impedían sus risas o llantos como por ejemplo a algunas damas que echaban por sus ojos lágrimas como trompos del cinco.
Esto fue, ni más ni menos, lo que mis ojos vieron… creo yo, a no ser que un mal sueño se centrara en mi magín y me hiciera comentar estas cosas que, como hace tanto tiempo de aquello, sólo recuerdo bien unos versos que aforaron a mi magín y que dicen lo siguiente:

1 junio, 2007 at 13:02
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ravi13

said

Cosa de mal gusto y vergüenza para unos y risas para otros fue, cuando al verse en la forma que estaban cada uno con quien nada tenía en contra de otro, se tuvieron que pedir reiterados perdones: Don Jacinto al gallego, el maño a su compañero, el joven matrimonio perdona a don Jacinto, mientras éste pedía que todos le perdonasen a él. Entre tanto, el bueno de García se sacaba los pedazos de vela de su garganta; pues de haber durado algo más la avería de la luz, aquello hubiese resultado con fines desastrosos.
Se fueron acercando a aquel monto de de criaturas todos los que no se lo impedían sus risas o llantos como por ejemplo a algunas damas que echaban por sus ojos lágrimas como trompos del cinco.
Esto fue, ni más ni menos, lo que mis ojos vieron… creo yo, a no ser que un mal sueño se centrara en mi magín y me hiciera comentar estas cosas que, como hace tanto tiempo de aquello, sólo recuerdo bien unos versos que aforaron a mi magín y que dicen lo siguiente:

1 junio, 2007 at 13:01
Avatar de ravi13

ravi13

said

Cosa de mal gusto y vergüenza para unos y risas para otros fue, cuando al verse en la forma que estaban cada uno con quien nada tenía en contra de otro, se tuvieron que pedir reiterados perdones: Don Jacinto al gallego, el maño a su compañero, el joven matrimonio perdona a don Jacinto, mientras éste pedía que todos le perdonasen a él. Entre tanto, el bueno de García se sacaba los pedazos de vela de su garganta; pues de haber durado algo más la avería de la luz, aquello hubiese resultado con fines desastrosos.
Se fueron acercando a aquel monto de de criaturas todos los que no se lo impedían sus risas o llantos como por ejemplo a algunas damas que echaban por sus ojos lágrimas como trompos del cinco.
Esto fue, ni más ni menos, lo que mis ojos vieron… creo yo, a no ser que un mal sueño se centrara en mi magín y me hiciera comentar estas cosas que, como hace tanto tiempo de aquello, sólo recuerdo bien unos versos que aforaron a mi magín y que dicen lo siguiente:

1 junio, 2007 at 13:00
Avatar de ravi13

ravi13

said

Don Jacinto (así resultó llamarse el protagonista de tal causa), viéndose maltratado por aquel joven, levatóse furioso del suelo, y en plena oscuridad se lanzó sobre su adversario que, ahora resultó ser el gallego ya que, habíase metido materialmente dentro de la refriega. El de Pontevedra, viéndose maltratado de obras y no pudiendo aclarar en tanta oscuridad que él no era el que don Jacinto creía, quiso desquitarse de algunos de los mamporros que éste le daba, repartiendo a diestra y siniestra puñetazos por doquier… El novísimo marido de la llorosa dama quiso hacer tres cuartos de lo mismo, y enredóse a sacudir golpes, dándole la mayor parte de ellos al viejo camarero que, también luchaba por su defensa propia, haciéndole tragar más de un tercio de vela a un compañero de servicio que allí se encontraba intentado desliar dicho lío.

En medio de aquella confundida batalla de aquel manojo de hombres furiosos e inculpables, volvió a reaparecer la tan esperada luz que a tantas cosas dio claridad.

1 junio, 2007 at 12:57
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ravi13

said

de salpicado de la mezcolanza de aceite y condimentos el vestido de una recién casada que, en unión de su esposo se encontraban en su luna de miel. Viendo la flamante señora que su Mas, no quedó ahí lo sucedido, sino que al desprenderse la sabrosa paletilla de su boca cayó con cierta violencia sobre plato y de allí a la mesa vecina, con tan mala fortuna que se vio más preciado vestido había sido objeto de unas grandes manchas, cambió su risueño gesto por el tan fastidioso y serio, digno de la mayor compasión… Lo cual visto por el recién pescado hombre, que su recién estrenada esposa enojóse de tal forma, asió al causante por el resto de la corbata, mezcla de ceniza y agua, y le propinó tan tremendo zamarreo que vino a dar con él en el nivel más bajo del local. Como raras cosas son las que vienen solas en la vida, no habrían de terminar aquí las confusiones y enredos que motivaron más aún otras complicaciones de mayor grado, si cabe. Vino a ocurrir que en aquel preciso momento se apagó nuevo la luz cuando ya se encontraba presente el dueño del local viendo al grado que iba llegando la cosa, queriendo poner orden con su autoridad de propietario; pues he aquí las complicaciones que siguieron al comenzado incidente

1 junio, 2007 at 12:55
Avatar de ravi13

ravi13

said

Allí ya nadie podía aguantar la risa ni disimular las miradas dirigidas a aquellos dos hombres, que uno en la forma anteriormente explicada, y el otro intentando ayudarle, no dejando de decirle frases tan llenas de gracia y buen humor, que aquello era para reventar de riendo. Pues siguiendo el incidente vino a ocurrir que, como los camareros ya estaban “recogiendo velas” por la aparición de la luz, el bueno de Hipólito (que así se llamaba el de Zaragoza) había llegado al lugar del auxilio con una vela encendida, y sin darse cuenta el bien que hacía con una mano, no reparó en el mal que emprendió con la otra, que fue el de incendiar la corbata del susodicho cliente. Aquello llegó en aquel momento al colmo de los colmos; viéndose aquel hombre su corbata ardiendo en llamas vivas y que de de ninguna manera podía sacarse la paleta de entre sus dientes, fue tal el desate de fuerza de sus músculos, dando tan fuerte tirón de la tajada del sabroso cordero, consiguiendo sacar la enorme tajada de entre sus dientes, cayendo en su plato varias fundas de metal de los mismos. No fijándose mucho en sus desperfectos molares intentaba a todo tren meter la corbata dentro del vaso de agua para apagar aquel fuego que ya le llegaba a sus bigotes…

1 junio, 2007 at 12:46
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ravi13

said

Queriendo disimular dicho incidente, el protagonista no quitaba la vista de quienes le mirábamos y otros que hacía como que no miraban, pero él solo no podía, por más que deseaba, apartar aquel trozo de carne y hueso que tenía preso entre sus naturales y falsos piños, no podía. Y viendo que de ninguna manera podía despegarse aquello de su boca, llamó por señas a un camarero, acertando a ser un maño que en aquel establecimiento trabajaba hacía mucho tiempo y que, tenía la gracia por arrobas además de ser perro viejo en el oficio.
Al ver el simpático camarero a aquel señor que tantas muestra daba ser persona comedida y meticulosa frente a los alimentos, en tal forma, no pudo por menos en hacer un gesto de extrañeza y, acercándose a dicho comensal, comenzó a decirle palabras tan graciosas y propias del momento, que jamás el lector pueda imaginarse

1 junio, 2007 at 12:45
Avatar de ravi13

ravi13

said

). Tenía dicho caballero una pierna de lechar cogida con amabas manos que, a mordisco limpio y a total discreción, no le quedaba el grueso de un papel para dar marfil contra marfil, llenándose de aquel manjar los pómulos de su rostro de brillante grasa aceitosa. Al verse él de todos visto, debió darle tal rubor y nerviosismo, que no sabía si quitarse la enorme tajada de su boca, o seguir devorándola. Cual sería el estado de tensión que aquello le produjo, que atropellándose él mismo, vino a metérsele una brizna o pequeño tendón de la sabrosa extremidad del cordero entre sus ralos dientes, de los que tenía unos cuantos acorazados por brillante metal de oro bajo.

1 junio, 2007 at 12:42
Avatar de Gigicor

Gigicor

said

A mi, eso de las drogah no me guhta ná de ná pero tengo que reconocé que hay drogas blandas que enganchan un monton. Ademá las tomah con un deleite que pa que te cuento… No su asuhtei vecinas, me toy refirieno a este patio andalú que engancha una jartá. Vamo que taba yo pasand la aspiradora y me dicho… que se acabó por hoy , que me voy ar patio a tomarme una cerveza bien fria debao er limonero y… aquí me encuentro toas lah cuartillah der Ravi y de la Marbe que tammien noh cuenta unas cosas que hay que quitarse er sonbrero en?
Güeno lo dicho vecin@s que aqui toy perando a vé si llega arguien y si no no su precupei que a mi a vece tamien me guhta tá sola y la cerveza pa mi sola …Ta luego.

1 junio, 2007 at 12:37
Avatar de ravi13

ravi13

said

Lamento que se tenga que leer de abajo para arriba, pero este cacharro no me ha dejado que lo haga correcto. Voy a tener que tirarlo a la basura

Rafalito.

1 junio, 2007 at 12:14
Avatar de ravi13

ravi13

said

Contaron después que dentro ya de la pensión su compañero, con una maquinilla de cuchilla mohosa y mellada, le tuvo que afeitar la otra media cara, disimulando con gran esfuerzo la risa que no quería ausentarse de él.

Cuando al otro día, el de la corrida, se pusieron en la puerta del arrastre para echar el paseíllo, el pueblo entero, sabedor de todo lo ocurrido, cada vez que el“torero” Simón se movía en la plaza decían a unísono. “Bien por el enterraor”.”Bien por el enterraor.” Aquello termino de forma jocosa y, según dijeron fue la última corrida de Simón aunque continuó con el negocio del estraperlo mientras hubo hambre en España.

1 junio, 2007 at 12:11
Avatar de ravi13

ravi13

said

Coge el maestro barbero uno de aquellos folletos cuando ya el “torero” Simón tenía la cara a medio afeitar y dice sin pararse a pensarlo dos veces: este Manuel Granero tiene nombre de gran torero, pero este otro más bien tiene nombre de enterraor. El cliente que vióse ofendido de palabras, dio un salto del asiento y se encaró con el barbero. El maestro de navaja que jamás sospechó que aquel hombre fuese el torero aludido, no sabía por el momento como desdecirse de lo dicho. Los mozangones del pueblo que como se ha dicho iban ya un tanto dipsómanos, les dio por reír a mandíbula batiente y allí se formó la de Dios es Cristo. El camarada Simón, con media cara afeitada y la otra media enjabonada, de dos zancadas se puso en la calle seguido de su compañero Granero que tampoco podía aguantar la risa que aquello le produjo, y lo chiquillos del pueblo, sabedores en el momento de lo ocurrido les siguieron hasta la pensión entre gritería y escándalo…

1 junio, 2007 at 12:09
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