Flores blanca y morenas
De nuestro Dios bendecías
Anuncian la nochebuena.
Noche color de esmeralda,
¡Ay! Nochebuena, qué bonita…!
¡Campanas de la Giralda!
¡Campanas de la Mezquita!
Lanzar soníos de alegría,
Que se vayan expandiendo
Por toa nuestra Andalucía.
R:L:.
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Por los caminos del cielo
Los Reyes vienen bajando.
Y en bolsas de terciopelo
A los niños le van llevando
Bombones y caramelos.
¡Bombones y caramelos
Que en la noche de los Reyes
Son las lágrimas de cielo!
Sobre un camello dorao
Que brilla como la sea,
Vine Melchor mu apenao,
Porque juguetes no quean
Pa un niño que se ha encontrao.
Este niño es más bonito
Que estrellas soles y luna
Y, gracias a unos pastorcitos
Tiene de pasto una cuna
Y a sus pies un corderito.
Con flores de mil colores
El cielo se ha desbordado
Y los Reyes y los pastores
Ante el niño se han postrao
Y lo coronan de flores
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En una mano un pestiño
Y en la otra una perruna
Pa ofrecérselas al niño
Que está dormío en su cuna.
¡Aquí todo es alegría!
Hasta de las Baleares
Ahora ha llegao la Marsa
Cantando por soleares
Pa darle a esto más salsa
De las que no conocía
Ni todavía las conozco
Y continúa la fiesta
Y prosigue la alegría
Con risa tan exagerá
Que alguna enseña las muelas,
Cuando la Ría Pitá
Con su par de castañuelas
A tó er mundo hace bailar.
Con un pañete de leña
Para atizar la candela
Ha llegao una madrileña
Muy castiza y zalamera.
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También del barrio Alcolea
Ha venío la Gigicor
Con ese color de rosa
Y su carita preciosa,
Que dá envidia a cualquier flor.
Y mi amiga la chilena,
Esa que me llama hermano,
Que es pintora y escritora…
O sea, ¡es un fenómeno humano!
Creo así, que otra me quea;
Es una perla dorada
Que aquí la llaman la Sea.
Para mí,¡amistad Sagrada!
¡Vamos! Y yo tan “Pili”, aburrío
Y muriéndome de frío
Por no arrimarme a la hoguera
Que, alguien, hasta pensar pudiera:
“Este gachó es un bribón”
Pero para no ser menos,
Me cantaré esta canc
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EL BELÉN EN EL PATIO.
DE OTROS TIEMPOS
Este patio vecinal
Sabor de azúcar y canela,
De alegría y mucha luz,
Donde toas las compañeras
Pa adorar al niño Jesús
Han encendío una hoguera.
Las llamas de las astillas
De roble, pino y encinas,
Un sonrosao en sus mejillas
Pone a toas las vecinas
Que, son varias y muy sencillas.
Voy a mentar la primera
Como buena anfitriona,
Como una gran compañera
Y asimismo, gran señora.
En el Patio es la Marbe
(y aunque mi inmodestia sobre)
Yo, con su plena licencia,
La llamo por su propio nombre.
o
Vienen cargás de arropías,
Con tres botellas de anís
Y una bandeja de roscos
Que pa ¡qué te quiéo desí!
¡Ay! Esa Mely salerosa
Que aporta un montón de cosas:
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EL BELÉN EN EL PATIO.
DE OTROS TIEMPOS
Este patio vecinal
Sabor de azúcar y canela,
De alegría y mucha luz,
Donde toas las compañeras
Pa adorar al niño Jesús
Han encendío una hoguera.
Las llamas de las astillas
De roble, pino y encinas,
Un sonrosao en sus mejillas
Pone a toas las vecinas
Que, son varias y muy sencillas.
Voy a mentar la primera
Como buena anfitriona,
Como una gran compañera
Y asimismo, gran señora.
En el Patio es la Marbe
(y aunque mi inmodestia sobre)
Yo, con su plena licencia,
La llamo por su propio nombre.
o
Vienen cargás de arropías,
Con tres botellas de anís
Y una bandeja de roscos
Que pa ¡qué te quiéo desí!
¡Ay! Esa Mely salerosa
Que aporta un montón de cosas:
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De todos los vicios, el que más le dominaba era el café; tomaba cuatro o cinco tazas al día, sin que alterara su sistema nervioso ni le despojara de su calma habitual y característica.
En una ocasión se hablaba en un corro del que él formaba parte de una muchacho estudioso, listo, trabajador, honrado y exento de toda clase de vicios.
La apología del joven iba resultando ya larga y Federico Canalejas, que permanecía silencioso, harto de ditirambos, pronunció estas frases que lo trataban de cuerpo entero: ¿y a ese le tiene usted por un chico listo? Pues están en un error. ¡ Ya ven ustedes si será tonto que prefiere un día sin tomar café a empeñar la capa…
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Federico Canalejas fue un verdadero bohemio de la literatura, un poeta de gran ingenio y un hombre de mucha gracia.
E Madrid, donde pasó gran parte de su vida, no sólo gozaba del afecto de sus colegas de trabajo en las redacciones de los periódicos, sino de insignes personalidades que sabían apreciar los méritos del chispeante escritor.
Núñez de Arce y Campoamor le estimaban y protegían y pasaban ratos muy agradables oyéndole recitar sus originales parodias del “Idilio” del primero o algunas imitaciones de las “Humoradas”del segundo entre las que había muchas tan admirables como ésta:
“Mi zapatero se ha pegado un tiro.
¡Inglés te aborrecí y héroe te admiro”!
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