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Libra-Aire hace 8 años, 11 meses.
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legionariosaidal publico sonreir |
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legionariosaidVa por ti morena. Que esta sucediendo aqui Recuerdo ya hace tiempo Y aquel porron de tintorro? Aqui siempre habia risas Ya se agostaron las plantas |
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ravisaid¡Ah de la tierra de Manolete! Yo le vi torear en Málaga. Mi querido padre me llevó…¡Qué tiempos aquellos! Recuerdo que salimos de casa muy temprano camino de la estación para coger el tren de Zafarraya que, en otras muchas partes era conocido como el Correo de Vélez. Aquello, en los años cuarenta no era menos que una aventura y hasta un lujo. Todos no podían ir a ver torear a Manolete. Entonces no había coches en el pueblo; muy raro era aquél que tenía uno. Por aquellos tiempos todo era más silencioso, más limpio, menos contaminante de todo en todo. No existían las tantas cosas malas como hoy día. Las gentes eran más sencillas; todo era más familiar. Hasta las noticias se recibían con más gana y se las daba otra importancia. Ahora con tanta “Tele” y otros medios informativos, a veces dudosos, todo se coge con empacho… ¡Qué de imágenes, casi todas con sangre! Crímenes, secuestros, violaciones, estafas… que asco de vida. Aquellos tiempos, además de ser los de nuestra juventud, se palpaban con otro sabor de más hermandad. |
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ravisaidYo, en aquellos momentos pensaba que, cuanto estaba diciendo aquella mujer era cierto, menos lo del “sabor del pescado convertido en carne”. Rafael. |
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ravisaid¡Qué personas más sabias y buenas cría la Tierra! Así que, con cuatro residuos de este género “transformable” que sus vecinos pescadores le facilitaban, tenía a su perros gordos como nutrias y contentos como sordos… Con tanta atención escuchaba yo aquella historia, que toda la vaharina procedente del Mediterráneo, en aquellos momentos me olía a sabrosas chuletas y a solomillo en adobo…¡Qué cosas inventan los extranjeros! |
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ravisaidDicho individuo, un alemán de los primeros que se habían afincado en aquel pueblo costero, le iba a proporcionar la fórmula más extraña que nadie haya conocido, y también la más económica para mantener a sus animales de collar: transformar el pescado en carne. ¡Qué cosas, Dios! con cuatro gotas de un misterioso producto que sólo él conocía, le daba al pescado un sabor a carne de la mejor calidad… Precisamente en uno de los últimos viajes que él hizo a su país de origen, le trajo tal cantidad de aquel líquido, que por más detalles tenía un color verdoso, como para mantener a sus canes por espacio de unos treinta años más. |
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ravisaidDesde entonces siempre había tenido perros; cada vez más, aunque a veces se le había hecho muy gravoso su mantenimiento, estando a punto de tener que abandonarlos por la maldita economía. Mas un buen día, cuando iba paseando a su prole canina, se topó con un señor alto, fuerte, y por cierto muy curioso, que se interesó cómo se las apañaba para mantener a tanto comistral. Ella le explicó lo que ya estaba siendo casi un problema para alimentarlos, problema que este señor salió al encuentro de su solución. |
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ravisaidElla, con la claridad más meridiana y el frescor de la brisa marina, humedeciendo su conversación en la nostalgia, me contó: “Había sido hija única. Su padre fue marinero de esos que para buscar el diario sustento, debía luchar cotidianamente con las inclemencias del mar. Pero un lejano y mal día, el barco en el que él faenaba ya no volvió a puerto nunca más. Un golpe de mar, como a tantos otros, se lo tragó para siempre. Su madre ante dolor tan grande, enfermó de una extraña dolencia que la condujo en poco tiempo a la tumba. Ella había quedado sola en aquella casita de marineros, junto a la playa, mirando cada mañana al curvo horizonte de las azuladas aguas, con la vana esperanza de creer que algún día asomaría aquel barquichuelo, verde y blanco donde su inolvidable padre embarcó por última vez en su vida. |
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ravisaidCon sus parientes nunca había tenido roce; ¡Y ya se sabe lo que es el cariño! En la tristeza de su soledad optó por salir a pasear por la playa a las horas en que sus vecinos tiraban de las cuerdas del copo, siempre con la nostalgia que le producía ver a los del oficio de su progenitor. Una mañana le siguió un perrucho callejero que, al parecer, estaban tan falto de cariño y compañía como ella; se lo llevó a su casa y su soledad se vio trocada en una compañía fiel y amiga. ¡Qué bueno y cariñoso era aquel animal! |
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ravisaidYo la veía todas las mañanas paseando a su pequeña rehala de diminuto chuchos… “Paloma, ven aquí; Cartucho, no te alejes tanto; Bolera, toma tu parte…” Tanto me picó la curiosidad, que una de aquellas mañanas cuando me encontraba a su altura, y con las justas precauciones que siempre dispensé a los perros, (por no decir miedo) me detuve ante ella con el curioso deseo de saber el origen de su caprichosa tarea. |
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legionariosaidPensabais que me habia olvidao de vosotras y del patio? |
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legionariosaidEsto va por ti morena. |
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legionariosaidNadie en el Tercio sabía Nadie sabía su historia, Más si alguno quien era le preguntaba Soy un hombre a quien la suerte Cuando más rudo era el fuego Y sin temer al empuje Y al regar con su sangre la tierra ardiente, Soy un hombre a quien la suerte Cuando, al fin le recogieron, Y aquella carta decía: Y en el último beso que le enviaba Por ir a tu lado a verte |
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legionariosaidSe me olvidaba pardiez Espero guapas vecinas |
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