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Libra-Aire hace 8 años, 11 meses.
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ravisaidOtras veces no le deja al inglés lugar a dudas. Tiene que rendirse a la evidencia de nuestros pies, y cuando se cree uno que tiene pies, pues se cree que uno existe y que uno es susceptible de escribir artículos de periódico…. |
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ravisaidNosotros ya sabemos que no le hemos sido presentado al inglés; pero, ¿es que alguien le ha presentado a las personas de que habla el periódico? |
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ravisaid“ Está uno en un restaurante y llega un inglés y se sienta en la mesa que tú ocupas, sin saludar, sin pedir permiso y sin mirarle a uno tansiquiera. Es un inglés despectivo. Su ideal, mientras permanece a nuestra mesa, es demostrar que no está enterado de nuestra existencia. Para realizarlo, el inglés se obstina en no mirarle a uno, y esto le cuesta un trabajo terrible. Frecuentemente desdobla un periódico y se pone a leer. Con dicho ejemplar interpuesto entre él y yo, el inglés puede abstenerse de mirar a los lados y evitar una tortícolis; pero el ardid resulta cómico. ¿Qué lee el inglés? ¿Una noticia acerca de Carusso? ¿Un telegrama sobre los patagones? ¡Mire usted que enterarse de las vicisitudes de los patagones, que están tan lejos, sólo por no transigir con uno y reconocer, mediante una palabra o con un simple gesto, la realidad indudable de nuestra existencia! |
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ravisaidLA INDEFERENCIA INGLESA. Por suerte o por desgracia, yo viví en un pueblo de origen inglés, sé perfectamente sus costumbres y sus manías como casi todo kiski tenemos. Tú no puedes hablar ni trabar conversación con un inglés si antes no has sido presentado por otra persona; pues no hay que dudar que son ingleses, y eso en el mundo occidental tiene un peso desmedido… |
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ravisaidLA INDEFERENCIA INGLESA. Por suerte o por desgracia, yo viví en un pueblo de origen inglés, sé perfectamente sus costumbres y sus manías como casi todo kiski tenemos. Tú no puedes hablar ni trabar conversación con un inglés si antes no has sido presentado por otra persona; pues no hay que dudar que son ingleses, y eso en el mundo occidental tiene un peso desmedido… |
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ravisaidEl alumno que nada tenía que temer ya que el resto de la dependencia era género débil, disfrutaba viendo cómo su maestro, sólo con el estoque de madera vencía al enclenque intérprete. Mas como las dependientas vieran descuidado al torerillo, le pusieron en lo alto de su cabezal con toda violencia y mala uva, el “brasero de la Chiquita Piconera”. Éste, al verse maltratado por personas las cuales no creí ser de caballeros usar un contra ataque, de dos zancadas se salió para la puerta sacudiéndose la pieza de defensa invernal, formando con ello un estrepitoso escándalo en el adoquinado de la calle. R.L. |
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ravisaidFALSOS ANTICUARIOS …Así se enteró el maestro del torerillo que aquel malísimo intérprete quería hacerle comprender a los franceses, que aquel brasero que la adornada señorita les mostraba, fue el que la Chiquita Piconera usaba mientras el gran Julio Romero la pasaba al lienzo; pues al parecer debía ser muy friolera la bellísima dama o, la estación del año en que esto ocurría no era de las más calurosas de Córdoba. |
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ravisaidLos gabachos pusieron atención a aquellas palabras y con cierta rapidez se salieron de aquella tienda. El intérprete que se dio cuenta de lo que aquel grandullón dijo a los extranjeros, todo indignado se montón en cólera y con aquella grandísima espada, (imitadora de la del Gran Capitán), a grito limpio decía:—Espada mía, tú que a tantos franceses ahuyentaste en otros gloriosos siglos y aquí no has tenido culpa de nada ni echado a nadie, ayúdame a expulsar a estos gamberros que nada tienen de extranjeros, sino de españoles golfos y quizá de algún barrio cercano. |
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ravisaidLaura, creo que usted en la forma que se expresa tiene que ser una buena escritora. De esos cuadernos que me habla de su abuela usted puede sacarle mucho producto literario; pues las cosas cuanto más sencialla se hagan resultan más bonitas y las historias de las personas mayores enccierran mucha experiencia. Yo, como observará no tengo un léxico rico porque no tuve la ocasión de aprenderlo. Me crié en nuestra finca campesina y no aprendí a leer y escribir hasta los quince años de edad, pero me gusta tanto que tengo varios libros escrito y algunos publicados, aunque esto no deja nada, más la fición me domina. Rafael |
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lady laurasaidMe entro el gusanillo de saber de los cuadernos de mi abuela y me he ido al pueblo, a la casa de mis padres a dar una vuelta y buscar en el desvan lo que hace ya años yo se que existia pero que nunca hasta ahora me habia dado por leer. Efectivamente en el desvan lleno de cacharros viejos , en un arcon y dentro de un saco de arpillera he encontrado esos cuadernos, muy ajados por cierto . Son aquellos cuadernos antiguos de dos rayas que los niños utilizaban para hacer la caligrafia y escritos sin orden ni fechas y con una letra no muy clara. Mi abuela no fue precisamente una persona de una cultura esquisita, aquellos tiempos no eran propicios. Lo primero que hare sera ordenar sus hojas sueltas para poder seguir una lectura mas o menos coherente. No estan numerados ni por fechas ni por orden pero hare lo posible por entender un poco de lo que ella quiso plasmar en ellos. Y como estamos en la semana de pasion encuentro algo que puedo deducir que se refiere a este tiempo. Las noches perfumadas de azaar que se mezclan con el l incienso elevan mi alma a lugares de donde nunca quisiera volver. |
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ravisaidpañuelo de yerbas, de sudor y lágrimas a la vez. En aquel pueblo vivía él, aquella vieja casa era su casa y, en aquel poyo que le describió aquel extraño ciudadano, es donde dormía su cabra romera. Raya Villalba |
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ravisaid–Cuente, cuente, que yo le escucho—le respondió el del pueblo. El que escuchaba el relato del sueño de aquél otro, comenzó a erizársele el cabello, y sus piernas le temblaban como el azogue de tal forma que apenas podía sostenerse de pie. Nada más terminar de escuchar a aquel hombre, emprendió el retorno hacia su pueblo, a buen paso, empapando su |
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ravisaidEl pobre hombre no quería revelar lo que hacía, porque hasta le daba vergüenza confesar a otro aquello que, en el fondo y en su duda consideraba una tontería. |
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ravisaid¿Pero será verdad esto? – se preguntaba para sí–. Qué cosa más extraña encontrar una fortuna en lo alto de un puente. Mas, como él no tenía nada que hacer, porque no había dónde, una mañana temprano se levantó con aquella idea en la cabeza y se dijo para sí: “Ahora mismo tomo el camino de Córdoba y allí me planto yo en lo alto del puente a ver qué pasa” |
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ravisaidUno de los días, un hombre que estaba sin trabajo y con mucha familia que darle comer, se topó con una gitana que se empeñó en leerle su porvenir en la planta de la mano derecha, porque según ella la mano izquierda no servía para las adivinaciones. Este pobre hombre le dijo que él no tenía dinero para darle nada, pero aquí precisamente empezó lo curioso del caso adivinatorio. Sin darse ni cuenta se metió la mano en el bolsillo del pantalón y notó que allí había unas cuantas monedas de la época; seis u ocho perras gordas. Se decidió a escuchar su porvenir con las palabras de aquella calé, y entre las muchas cosas que le dijo, tendría que ir al puente romano de Córdoba porque allí encontraría la fortuna. |
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