Te guardo, inconcluso,
en lo más profundo de mi tierra,
cuidando que respires, sin morir,
sin adueñarme del hueco de tus manos,
sin aislarte de la siembra y su cosecha.
Lilianazwe
Te resguardo del hastío,
de la palabra hiriente,
de las sombras que siempre se avecinan,
de la tristeza y su cobijo gris,
de los fantasmas agónicos
amnésicos de vivencias.
Te guardo como lo haría un ángel,
tendido a tus pies.
Llegado el día,
arañaré mi tierra hasta
sudar su centro,
te encontraré algo desprolijo,
igual de contundente,
te amanecerán mis labios
ávidos de rosas blancas
y centrado en mi lecho
en latidos se irá la ausencia,
para que seguros de lo que somos
no nos pueda el olvido.
|
Los mensajes del cuerpo, son tan metafísicos, es verdad,
|
Sabes Nixon??
Con razón eres el profe, aprendo un montón leyéndote.
Gracias, un abrazo
|
A menudo me observo
y aprecio en mí tu falta,
un vacío que borra mi relieve,
que pacta con los días esta paz anodina.
Entonces, nada pienso, nada sé.
Te llamo alma, con un cuidado extremo.
y escojo esta palabra para hacerte presente,
para magnificar tu ausencia entre las cosas
que han brillado en el centro de otras cosas menores
y me ofrecen ahora su palidez, la cera
derrotada de lo que tuvo vida.
Son las horas sin luz,
los días sin asombro ni memoria,
tiempo impávido, cuando
las únicas noticias de mí son estos pobres
mensajes de mi cuerpo,
el que todo lo ignora,
ese tibio volumen que avanza y parpadea
cargado con la necia metafísica
de su respiración.
Antonio Cabrera
De “En la estación perpetua” 200
|
Hoy participaba yo en una discusión sobre el hecho de que el idealismo considera al Universo como algo estático; y el materialismo y el realismo dicen que todo cambia, todo está en movimiento constante… supongo que las formas de amar igual cambian mientras uno muera cada día un poco.
Una abrazo.
|
Hubo un tiempo en el que el amor era un
intruso temido y anhelado.
Un roce furtivo, premeditado, reelaborado durante
insoportables desvelos.
Una confesión perturbada y audaz, corregida mil
veces, que jamás llegaría a su destino.
Una incesante y tiránica inquietud.
Un galopar repentino del corazón ingobernable.
Un continuo batallar contra la despiadada infalibilidad
de los espejos.
Una íntima dificultad para distinguir la congoja del
júbilo.
Era un tiempo adolescente e impreciso, el tiempo del
amor sin nombre, hasta casi sin rostro, que merodeaba,
como un beso prometido, por el punto más umbrío de la
escalera.
Ana Rossetti
|
Samita, ponle tu firma a este poema tan bello o te lo van a plagiar. Me encantó.
|
EN 31 AÑOS NO HA SIDO TODO MAL
SIMPLEMENTE QUE ESTOS LENTES
TIENEN MUCHO AUMENTO Y HE VISTO DE MÀS
SI, NUESTRO MATRIMONIO HA SIDO PERFECTO
DE NO SER POR ESOS DIAS QUE PARESIAS FANTASMA
TAMBIEN EL AÑO EN QUE TE QUEDASTE SIN TRABAJO
RECUERDO CUANDO LA VECINA ANDABA TRAS DE TI
ESE TIEMPO QUE ESTUBISTE ANDROPAUSICO
Y CUANDO TE DIO POR COLECCIONAR TARJETAS TELEFONICAS?
TODA LA CASA PARESIA ALMACEN
QUE DECIR DE LOS DIAS QUE NO DEJABAS PARA NADA A TU MAMA?
PERO DESPUES DE TODO CREO QUE HEMOS SIDO FELICES……
SI, FUERON LOS LENTES LOS CULPABLES.
|
No es sólo la pasión de los abrazos,
la saliva, el aroma, el vértigo, los besos
o el plácido desvelo de la ausencia.
Mi amor es la fábula y la trama,
el relato interior que sigue a cada encuentro,
la glosa que acompaña los adioses,
el minucioso examen de las frases
y el eco que tu voz le pone a mi silencio.
Mi amor es ser feliz y no engañarme
anticipando el daño del negro desengaño,
cuando el sexo se esfume en el recuerdo
remoto y resentido de un orgasmo.
El consentir la calma en las mareas
y atesorar las horas y los días
de la fiesta de luz que celebramos,
del banquete voraz de los sentidos.
Y abolir la frontera de los cuerpos,
detenernos, subiendo la escalera,
a besarnos en todos los peldaños .
Leopoldo Alas Miguez
Leopoldo Alas
|