El vino tinto que lentamente caía y rebosaba en la concha
de la perla, donde los labios se habían rozado, tan livianos y veloces
como los pétalos desnudos de la rosa a la deriva
sobre el lento estribillo de laúd
del canto estival de la abeja: riéndose mientras descendían,
memorias doradas: inciensos de sueño, regalos de infancia,
azules como el humo que transportan los lejanos horizontes,
frágiles como las alas de Ariel: -
en la pira estas cosas entrañables extendí;
y se prendió la llama, y fuerte la aticé,
y, cargado de esperanza, pude contemplar el pasado en ruinas.
Ansioso, ante el fuego menguante me arrodillé,
Fénix, para recibir tu inmortalidad…
pero sólo hubo cenizas al final.
Aldus Leonard Huxley
Versión de J. Isaías Gómez López
Aldous Huxley: Poesía completa Editorial Universidad de Almería, Almería 2008
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Y, desdichada, hallarte vibrante de violetas,
celeste, submarina, subterránea,
ahijada de las nubes,
sobrina del oleaje,
madre de minerales
y vegetales de oro,
universal, florida,
jugosa como caña
y ligera de brisas
y cánticos de seda.
Desdichada penumbra al encontrarte
negándose tu cuerpo a mi deseo,
dándose al día siguiente,
circulando en el aire que respiro,
diseñando mi vida,
mi agonía
y mi muerte sencilla,
y mi futura muerte
entre los muertos.
Ah tu cordial miseria de caricias,
el gesto amargo de tus manos
y la rebelde fuga de tu piel,
cómo me decepcionan,
me castigan y ahogan,
hembra de plata líquida,
insobornable y mía.
Y tu noche de gritos y gemidos,
alimentando vida, creando luz,
provocando sudor, melancolía,
amor y más amor desfallecido,
tumultos de palabras,
mi desdichada niña,
olvidándote, sí, casi perdiéndote
en el ruido de torsos y sollozos.
Pero siendo destino, siendo gloria
tus cabellos castaños, tus miradas
y tus feas rodillas de suave juventud.
Efraín Huerta
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Aidé, que bello tu texto. Hay tardes así, envueltas en un papel gris con tonos de frío que gurdan un vacío un tanto nostálgico; sobre todo en estos días invernales.
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jajajajajajajaja y jajajajajajaja yaaaaaaaa jajajajaja (me duele el estomago de risa)
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Hay días que se siente una como un ejército en retirada, descocertada entre órdenes y contraórdenes, y procura – dando la batalla por perdida – resistir todavía, no disgregarse del todo, no dejarse matar. Hoy hace mucho frio, y todo es aquí gris. La chimenea de una casa próxima lanza, contra las nubes bajas, un humo oscuro, al que el aire no deja levantarse. Los ciclámenes del jardín parecen un anacronismo. En el pequeño invernadero, las ponsetías son como un adorno de Navidad que alguién olvidó retirar por descuido. Estamos solas en la casa mi perrita y yo. Por la calle, callada, pasa un hombre embozado. Suspira y el viento le mueve la bufanda. ¿Porqué no aprovechamos este gris, este frío, esta soledad, este humo que se desploma en vez de alzarse, estas flores de ahora? Me lo pregunto; no sé qué contestarme. No quiero contestarme.
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Las abejas, las flores, la semillita, la cigüeña, todo eso
está fuera de onda.
Esta es la explicación moderna y tecnológica:
Un buen día, un hijo le pregunta a su padre:
– Papá, cómo nací yo?
– Muy bien hijo, algún día debíamos hablar de esto, así que te
voy a explicar lo que debes saber:
Un día, Papá y Mamá se conectaron al Facebook y se hicieron
amigos.
Papá le mando a Mamá un e-mail para vernos en un cybercafe.
Descubrimos que teníamos muchas cosas en común y nos
entendíamos muy bien.
Cuando no estábamos frente al laptop, chateábamos por el
BlackBerry.
Y así nos fuimos enamorando hasta que un cierto día decidimos
compartir nuestros archivos.
Nos metimos disimuladamente en el W.C. y Papá introdujo su
Pendrive en el puerto USB de Mamá. Cuando empezaron a
descargarse los archivos nos dimos cuenta que nos habíamos
olvidado del software de seguridad y que no teníamos Firewall.
Ya era muy tarde para cancelar la descarga e imposible de
borrar los archivos.
Así es que a los nueve meses…….
…… Apareció el VIRUS!
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Así es, tanto el de referencia, de Paz, como el poema de la autora. Bellisimos los dos.
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jajaja Samita, reacciona.
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ahiiiiiiii……. (ojos en blanco)
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ahy! que hermosos los dos. Hasta suspire…..
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(Hemos olvidado nuestros nombres
y nuestros pronombres se confunden
y se enlazan…”)
Octavio Paz
Tu llovizna y mi niebla
Tu júbilo y mis ojos
Tus ojos y mi vientre
Mis manos y tu cuerpo
En esta estación de un sólo sueño
Mi entrega de agua transparente
Tu fuego
espiral en mis entrañas
María Clara González
De “Pasajeros del viento”
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Todo nos amenaza:
el tiempo, que en vivientes fragmentos divide
al que fui
del que seré,
como el machete a la culebra;
la conciencia, la transparencia traspasada,
la mirada ciega de mirarse mirar;
las palabras, guantes grises, polvo mental sobre la yerba,
el agua, la piel:
nuestros nombres, que entre tú y yo se levantan,
murallas de vacío que ninguna trompeta derrumba.
Ni el sueño y su pueblo de imágenes rotas,
ni el delirio y su espuma profética,
ni el amor con sus dientes y uñas, no bastan.
Más allá de nosotros,
en las fronteras del ser y el estar,
una vida más vida nos reclama.
Afuera la noche respira, se extiende,
llena de grandes hojas calientes,
de espejos que combaten:
frutos, garras, ojos, follajes,
espaldas que relucen,
cuerpos que se abren paso entre otros cuerpos.
Tiéndete aquí a la orilla de tanta espuma,
de tanta vida que se ignora y se entrega:
tú también perteneces a la noche.
Extiéndete, blancura que respira,
late, oh estrella repartida, copa,
pan que inclinas la balanza del lado de la aurora,
pausa de sangre entre este tiempo y otro sin medida.
Octavio Paz
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