Dejarte ir, es de hoy en adelante caminar diferente,
con pausa, pues aprendí a esperarte.
Dejarte ir, es alcanzar la estela que dejaste en el mar,
donde te hallé una tarde, es abrazar la locura,
aceptarla, comprenderla, alcanzarla.
Dejarte ir, es empezar la vida, es terminar el día,
es esperar el sábado para amarte sin tocarte,
para soñar y luego dejarte ir.
Dejarte ir, es el consuelo de mi tristeza,
de mi triste alegría, es callar las propuestas
de esta dicotomía con un solo beso
de tu caníbal boca.
Dejarte ir, es aprender a ser mejor, mejor sin ti,
mejor sin tus manos, es emprender el vuelo.
Dejarte ir, es madurar, es enfrentar la vida,
con un rostro lavado, por las lagrimas enamoradas.
Dejarte ir, es aceptar, aceptar que el mundo gira sin ti,
es entender, entender el silencio de mi interior
y es hallar, hallar la manera de amarte todo
y en todas partes. Dejarte ir.
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HUYYYYY ESTA LLEGADOR, MUY LLEGADOR.
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ME ENCANTOOOO, ESTA PRECIOSO … GRACIAS, POR COMPARTIRLO.
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Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».
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De nuevo comienza mi vida
y sufro al pensar que nunca más te veré,
tu tiempo se acabó, mi tiempo también,
hemos condenado a nuestros corazones
al sufrimiento de la ausencia,
el adiós llegó y con él, el olvido.
Amor que para poder sobrevivir
tuvo que desafiar las leyes del cielo
por ser un amor prohibido,
antes Dios y antes los hombres,
ahora voy muriendo lentamente
y mi espíritu razones va reclamando,
busco en la oración el consuelo
a mis angustias, a mi tristezas.
Se que al marcharte, al marcharme
mi camino se pierde en un sendero
de oscuridad y de tiniebla,
ya tu luz se extinguió en mi corazón,
ahora viajo a oscuras, tropezando
aquí y allá, por faltarme tu apoyo,
por faltarme tu amor.
Tu presentías que no quería alejarme
que sabias que te amaba con pasión,
pero el tiempo terminó,
y tenemos que decirnos adiós,
aunque tengamos que despedirnos,
por favor no te entristezcas,
regálame tu perdón,
yo no tengo nada que perdonarte,
se que soy pecadora,
que desde un principio
tu eras un imposible y sin embargo
te amé, sin ver mi pecado,
solo pido al Creador me perdoné
por haberlo desafiado, pero él
sabe que aunque no lo justifico
soy humana
y me duele haberte perdido.
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No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
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Tu poema deja un delicioso sabor a nostalgia. Se antoja decir adios, desde lejos, con click mortal que abra las puertas del “NUNCA MÁS”.
Gracias Navidad, por esta belleza.
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No he venido a cantar, podéis llevaros la guitarra.
No he venido tampoco, ni estoy aquí arreglando mi expediente para que me canonicen cuando muera.
He venido a mirarme la cara en las lágrimas que caminan hacia el mar,
por el río
y por la nube…
y en las lágrimas que se esconden
en el pozo, en la noche
y en la sangre…
He venido a mirarme la cara en todas las lágrimas del mundo.
Y también a poner una gota de azogue, de llanto, una gota siquiera de mi llanto.
en la gran luna de este espejo sin límites, donde me miren y se reconozcan los que vengan.
He venido a escuchar otra vez esta vieja sentencia en las tinieblas:
Ganarás el pan con el sudor de tu frente
y la luz con el dolor de tus ojos.
Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz.
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Disculpas por el texto. Los temas y las palabras son fuertes. Amigos góticos me envían sus poemas con frecuencia. A mí en lo personal este género me encanta porque en él aprecio la fuerza de la palabra. A este poema Baudelaire le quedó corto jaja.
Un abrazo.
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DESPEDIDA A MI CORAZÓN
La fría noche llora sobre mí,
aún guardo mi seco corazón en esta caja de madera,
míralo!! aún respira, aún se aferra a vivir!!
MUÉRETE DE UNA VEZ, deja ya de sangrar,
lleva con tu muerte todo sentimiento de mí,
acaso no ves que enloquezco con cada latido que das?
y es que siempre has sido tan estúpido,
siempre te aferras a las cosas que no son necesarias para vivir,
siempre abres tus ojos y te dejas llevar con cualquier cosa que parezca cariño o algún tipo de afecto…
No sabes cuanto te aborrezco!!
cada gota de sangre en el sofá,
cada lagrima en la almohada te las debo a ti…
Recuerdo aquellas noches en las que desfallída
rompía en llanto y reposaba mi cuerpo sobre mis rodillas,
suplicando piedad, pidiendo una respuesta a mi sufrir;
nunca la recibí…
Desearía haber nacido sin ti,
siendo como el viento que vuela libremente,
consumiendo el tiempo de aquellos mortales
que tanto me hicieron sufrir,
MUÉRETE DE UNA VEZ, ya no quiero sentir,
mira mi ser por última vez,
y derrama la última lagrima amarga de tu existir,
tú y yo, juntos ya no podemos seguir,
te dejaré aquí, comparte tu llanto con la lluvia que acaricia mis mejillas,
no pienso mirar atrás, no pienso volver por ti,
no pienso volver a amar;
yo; seguiré así, viviendo sin corazón,
viviendo sin vivir, muriendo sin poder morir…
Tú, tu sólo cierra tus ojos y deja de existir…
LADY SIREN
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Y es verdad, La France le lloró como a muy pocos en su partida.
Es bello ver cómo un arte, el de la pintura, desencadena otro no menso bello, el de la poesía.
Un abrazo.
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vaya que todo me sale doble ,juro que no es a proposito,mil disculpas
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Anfisa Osinnik
A Renoir le agradaba alargar los ojos femeninos,
dar redondez a las mejillas y labios.
A Renoir le agradaba jugar con los cabellos de las mujeres.
Excelente pintor y magnífico sombrerero,
cada sombrero de sus cuadros grita:
¡Soy la naturaleza espiritual!
Cuando mezclaba en la paleta, carmín, cobalto y cinabrio,
cambiaba el aceite de óleo por solar,
el sol deambulaba por sus lienzos sin ceremonias,
sin sentir los marcos.
Cuando murió
el día fue gris, gris, gris,
o quizá no,
o quizá era de noche.
Pero pienso que el espíritu,
viendo su propio retrato
en los marcos del féretro pensaba:
Aquí está mi peor cuadro.
A Renoir le agradaba alargar los ojos femeninos,
dar redondez a las mejillas y labios.
A Renoir le agradaba jugar con los cabellos de las mujeres.
Excelente pintor y magnífico sombrerero,
cada sombrero de sus cuadros grita:
¡Soy la naturaleza espiritual!
Cuando mezclaba en la paleta, carmín, cobalto y cinabrio,
cambiaba el aceite de óleo por solar,
el sol deambulaba por sus lienzos sin ceremonias,
sin sentir los marcos.
Cuando murió
el día fue gris, gris, gris,
o quizá no,
o quizá era de noche.
Pero pienso que el espíritu,
viendo su propio retrato
en los marcos del féretro pensaba:
Aquí está mi peor cuadro.
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Dos muchacos que encontraron
en el paréntesis minúsculo de un instante,
toda la belleza que encierra en sí la naturaleza
Dos muchachos que forjaron un sueño
en el nostalgico hilo de la voz,
en las frases tiernas de una carta,
que el tiempo ha ido borrando sin compasión.
Cualquier día:
Quizás desde lejos,
nos digamos adiós,
lavantando la mano,
tú buscando el hilo de una quimera,
y yo pretendiendo encontrar,
en la distancia del tiempo,
la suave nostalgia de tu voz.
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Cualquier día:
Iremos por el mundo
de la mano de otro amor,
ignorando que lejos en mi tiempo
quedó el recuerdo de una flor.
Tú a otra mujer te unirás,
yo, yo amaré a otro hombre,m
pero habrá siempre en nuestras vidas,
un momento que nos llevará a recordar
aquel instante en que tu voz y mi vos
se encontraron.
Aquellas aran,
la voz de un hombre dolido
y el suave cascabel
de una muchacha hermosa,
aquel instante ya lejano en el tiempo,
hubo algo que nos unió,
quizás no fue amor,
pero fue algo profundo.
Ni tus ojos ni mis ojos se miraron
ni tus manos con las mías se juntaron,
ni hubo tampoco un momento en que nuestros
labios se juntaron en un beso,
Era tu voz y mi voz y aqueñ sueño
aquel ir y venir de mariposas multicolores
surcando un cielo sin fronteras,
que era tan breve como un suspiro
y tan externo como el mismo firmamento.
Cualquier día:
cuando vaguemos por el mundo,
de la mano de otro amor,
o tras la quimera rota
que quedó perdida en el tiempo,
hemos de recordar que hubo,
en un momento de nuestras vidas,
dos adolescentes.
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