con la muerte diaria confundido
(Javier Egea)
Losas calientes para pies descalzos.
La calle se traviste de condena
y cada paso es un reflejo ambiguo
de este cielo con forma de cornisa,
lo veo cada mañana, cada tarde,
cada noche al cerrar esta ventana:
hay polvo en los cristales,
la vida se deshace.
La Historia nace en estas mismas calles
cuando las hojas de papel se elevan
buscando vuestros rostros,
cuando adoptan sub forma
y son de sangre desbordada y muda,
porque no mienten los esoejos rotos,
porque somos el fondo de la noche
y tenemos las manos de agua blanca.
Raúl Quintos (de La piel del fugitivo)
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La vida está hecha de millones de momentos, vividos de mil maneras diferente. Algunos, buscando amor, paz, armonía. Otros, sobreviviendo día a día. Pero no hay momento más plenos que aquél en el cual descubrimos que la vida, con sus alegrías y sus penas, debe ser vivida día a día.
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Buen juego de nostalgia y presente… me encanta.
Un abrazo.
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Auch!! perdón Valeria, y paloma, es que esta vez comencé e leer desde abajo…
Un abrazo,
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Toda una cadena de sueños bien tejida.. bello tu poema paloma.
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Una delicia tu narrativa, de verdad me has transportado.
Un abrazo.
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Y vives en mí callado y quieto
Sin que pueda decirte mi corazón
Que cada suspiro es para ti
que aún vives en esa luna blanca
Durmiendo el recuerdo de lo que fuimos
Y en esta añoranza sigues siendo mío,
Como mi anhelo, mi amigo, mi compañero,
Mi dulce amante, mi amor, mi río,
Mi mar, mi verde huerto, mi almendro,
Mi poema eterno, mi canción, mi lucero,
Mi alborada, mi ocaso y mi esperanza.
No podrán verte mis ojos como ayer,
Sintiéndote en las caricias, en un húmedo beso
Con el sabor de tus labios y de tu piel,
No volveremos a ser una locura de amor
Y aún así , seguirás siendo mío,
Porque más allá del tiempo que nos derrota
Con las horas, con las ausencias
Para ti y para mí nunca habrá olvido.
Este tiempo que se va y no regresa
No podrá llevarte de mi alma
Porque en este empeño seguirás en mí,
Así como te quiero, mi vida, mi mañana,
mi pasión dormida, mi otoño, mi estela,
Mi luz, mi alegría y mi llanto
mi cielo, mi paraíso y mi infierno
Más que mío serás mi todo,
pero no te lo dirán mis palabras,
más que nada te lo dirá mi corazón
en el silencio, en la renuncia, en cualquier tiempo,
en la oscuridad, en la soledad, en la distancia
y aún más… te lo dirá este adiós
que nunca me atreveré a decirte,
para que te quedes en mí… muy mío
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Al mirar tus ojos…
Visualizo tu alma, alma tan pura
como las alas de los ángeles
límpidos y cristalinos como el cristal.
Al mirar tus ojos…
Veo la inocencia reflejada en ellos,
dueños de los sueños más inocentes,
creadores de alegrías y felicidades,
que solo ellos y tu corazón
pueden regalarme el amor que soñé.
Al mirar tus ojos…
Puros y sin maldad,
encuentro sentido a mi vida,
que sean ellos el reflejo
de encontrar un porque
a mi realidad y hallar
así la felicidad
que tanto he buscado,
aprisionar tu corazón al mío
para descansar de tanta búsqueda.
Al mirar tus ojos…
Se que me esperan momentos
de pasión a tu lado,
pasión que solo tu
puedes brindarme,
amor que siento puro,
que sabe complacerme
en mis más íntimos deseos,
deseos que arden en mi ser
esperando tu encuentro
para librarme de tantos
deseos de tenerte.
Buscan el sentido
del que ama de verdad,
aquel que posee los ojos del alma,
donde sobresale un corazón hermoso
que permanece limpio y puro
y solo sabe de amor,
en esos ojos se refleja un mirar
que se refugia donde hay amor y paz,
para volver mi vida
en un eterno sueño.
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¡Lástima! El pez no va a sobrevivir, aunque lo devuelvo al agua con todo la delicadeza que puedo.
Miro a mi alrededor, estoy rodeada de ellas. Acaba de llegar un barco de pesca, de los que faenan cerca de la costa, y se arremolinan y chillan porque saben que siempre traen comida fácil. Hay que limpiar las redes antes de guardarlas, y no todos los peces se aprovechan.
Así es que las dejo que disfruten de este festín, mientras yo sigo con mi paseo; pronto se ocultará el sol, y el frío y la humedad que vienen del mar, no son buenos para mis viejos huesos. Mañana, será otro día.
Nicol
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Hoy me sale todo doble, perdón.
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¡Lástima! El pez no va a sobrevivir, aunque lo devuelvo al agua con todo la delicadeza que puedo.
Miro a mi alrededor, estoy rodeada de ellas. Acaba de llegar un barco de pesca, de los que faenan cerca de la costa, y se arremolinan y chillan porque saben que siempre traen comida fácil. Hay que limpiar las redes antes de guardarlas, y no todos los peces se aprovechan.
Así es que las dejo que disfruten de este festín, mientras yo sigo con mi paseo; pronto se ocultará el sol, y el frío y la humedad que vienen del mar, no son buenos para mis viejos huesos. Mañana, será otro día.
Nicol
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Tarde de invierno. Un suave sol se refleja sobre el agua, haciendo que las olas que el viento empuja hacia tierra adquieran un ligero reflejo plateado y brillante.
Hace frío, pero eso no impide que el puerto esté bastante concurrido de paseantes.
Sobre la barandilla, apoyada y recibiendo el sol y la brisa sobre mi cara, me dedico a observar las gaviotas.
Hay un barco varado en una esquina, y estas aves lo han hecho suyo. Las miro cómo se encaraman en los mástiles, y en cualquier sitio en que pueden posar sus patas.
Una de ellas se lanza en picado al agua, y casi sin rozarla, levanta otra vez el vuelo.
Planea sobre la superficie aprovechando una bolsa de aire que la mantiene casi inmóvil, y luego de nuevo, se dirige al barco.
Siento un golpe junto a mi, y al mirar al suelo, veo un pececillo plateado que boquea débilmente. Como una exhalación, ha pasado otra gaviota, y en su vuelo loco, ha dejado escapar su presa.
sigue….
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Se puede traducir en una palabra: eternidad. Muy bello.
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ufff,,, esto es bellísimo.
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Hola Gemela, esperemos que las nietas te den un chance más seguido. Eres dos veces Guadalajara. Aquí casi todos los de Guadalajara le van a las “Chivas” jaja buen día.
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