Si fuera el amor…
observaría todo a mi alrededor,
entregaría a todos, el amor que necesitaran.
Si fuera el calor, estaría en todas partes
entregaría a todos, los que de frío temblaran.
Si fuera el sonido, viajaría a todas partes
llevaría con cada sonido, dulces melodías.
Si fuera los sueños, estaría en cada pensamiento,
entregaría los mas lindos sueños a cada soñar.
Si fuera el tiempo, olvidaría todo el pasado,
quitaría todo los errores del mundo.
Si fuera el destino, todo cambiaría
no existiría pobreza, ni sufrimiento.
Si fuera el amor, entregaría la felicidad.
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Como siempre que ingreso a este bello Foro me inyectó de bríos nuevos, nuevas esperanzas e ilusiones, es maravilloso compartir y departir con todos Uds, muckkkkkkk
Quiero compartirles algo, creo es digo de meditación y reflexión:
…Hace muchos años en un sitio desconocido se realizó un juicio bien extraño: LA OSCURIDAD acusaba a la LUZ.
Según su parecer la LUZ era una ladrona que le robaba espacios y le quitaba protagonismo en donde quería.
El tribunal estaba preparado para el pleito, los jurados listos y la LUZ se presentó en la sala antes de que llegara la OSCURIDAD.
El tiempo pasaba, la OSCURIDAD no aparecía, el juez determinó esperar un poco más pero fue en vano.
El juicio se dió de todos modos y lo ganó la LUZ porque demostró que ella nunca hacía nada directamente contra la OSCURIDAD.
Ya era de noche y para demostrar lo que decía, la LUZ dijo que ella sabía que la OSCURIDAD estaba ahí afuera del salón y que la invitaba a entrar.
Todos se sorprendieron y miraron hacia las puertas pero nada sucedió. Antes bien, la LUZ salió con amor a buscarla y todo se llenó de claridad.
Se probó, entoncés, que para acabar con las SOMBRA no hay que pelear con ellas. Sólo hay que hacer una cosa: Encender la LUZ.
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Pasión, cuando tu cuerpo se une al mío
y yo enfrente a ti, saco mis ganas de amarrarme a el,
¿Piensas que puedo vacilar un instante en entregarme?
¿de disfrutar esa exaltación que estas a punto de concederme?
disfrutar de tu pasión,
disfrutar de tu ternura,
disfrutar de tus besos,
disfrutar de tus caricias.
¿Cómo voy a llegar a ese encuentro,
Con falsedades y reglas?
si con tu presencia me entrego
con absoluto deseo de pasión, de poseerte
hasta el final.
eres una flor que no logra marchitarse,
así eres tú a tu llegada y yo te recibo
como una doncella que espera a
su príncipe de un cuento de hada,
como si fuese su esclava, dispuesta
a complacerlo en todo.
Ya no tengo fuerza, se extraviaron
en el camino para buscarte,
llevarte, desearte, tomarte,
acariciarte, besarte
aunque solo sea en mi bendita imaginación,
aunque me tocas sin tocarme,
en poseerme sin hacerlo.
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Ahora bajas al paseo,
rodeada de tus hijos,
dando el brazo a… la levita
que se pone tu marido.
Te llaman doña Manuela,
llevas guantes y abanico,
y tres papadas te cortan
en la garganta el suspiro.
Nos saludamos de lejos,
como dos desconocidos;
tu marido sube y baja
la chistera; yo me inclino,
y tú sonríes sin gana,
de un modo triste y ridículo.
Pero yo no me doy cuenta
de que hemos envejecido,
porque te sigo queriendo
igual o más que al principio.
Y te veo como entonces,
con tu cintura de lirio,
un jazmín entre los dientes,
de color como el del trigo
y aquella voz que decía:
«¡Cuando tengamos un hijo!…»
Y en esas tardes de lluvia,
cuando mueves los bolillos,
y yo paso por tu calle
con mi pena y con mi libro
dices, temblando, entre dientes,
arropada en los visillos:
«¡Ay, si yo con ese hombre
hubiera tenido un hijo!…»
Rafael de León
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nanas de sierra y tomillo,
e ibas lavando pañales
por las orillas de un río.
Yo, arquitecto de ilusiones
levantaba un equilibrio
una torre de esperanzas
con un balcón de suspiros.
¡Ay, qué gloria, amor, qué gloria
cuando tengamos un hijo!
En tu cómoda de cedro
nuestro ajuar se quedó frío,
entre azucena y manzana,
entre romero y membrillo.
¡Qué pálidos los encajes,
qué sin gracia los vestidos,
qué sin olor los pañuelos
y qué sin sangre el cariño!
Tu velo blanco de novia,
por tu olvido y por mi olvido,
fue un camino de Santiago,
doloroso y amarillo.
Tú te has casado con otro,
yo con otra hice lo mismo;
juramentos y palabras
están secos y marchitos
en un antiguo almanaque
sin sábados ni domingos.
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Hubiera podido ser
hermoso como un jacinto
con tus ojos y tu boca
y tu piel color de trigo,
pero con un corazón
grande y loco como el mío.
Hubiera podido ir,
las tardes de los domingos,
de mi mano y de la tuya,
con su traje de marino,
luciendo un ancla en el brazo
y en la gorra un nombre antiguo.
Hubiera salido a ti
en lo dulce y en lo vivo,
en lo abierto de la risa
y en lo claro del instinto,
y a mí… tal vez que saliera
en lo triste y en lo lírico,
y en esta torpe manera
de verlo todo distinto.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
Tres caballos, dos espadas,
un carro verde de pino,
un tren con cuatro estaciones,
un barco, un pájaro, un nido,
y cien soldados de plomo,
de plata y oro vestidos.
¡Ay, qué cuarto con juguetes,
amor, hubiera tenido!
¿Te acuerdas de aquella tarde,
bajo el verde de los pinos,
que me dijiste: —¡Qué gloria
cuando tengamos un hijo! ?
Y temblaba tu cintura
como un palomo cautivo,
y nueve lunas de sombra
brillaban en tu delirio.
Yo te escuchaba, distante,
entre mis versos perdido,
pero sentí por la espalda
correr un escalofrío…
Y repetí como un eco:
«¡Cuando tengamos un hijo!…»
Tú, entre sueños, ya cantabas
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LORCA y GRANADA , GRANADA Y LORCA , mis dos sueños posibles .
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No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.
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Tienes razón querido amigo hay veces que estamos muerta estando viva, pero la vida continua y estamos en ella y seguimos adelante, un abrazo
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CUANDO NO PUEDO MAS
Y ME FALLAN LAS FUERZAS
Y MI ALMA PERMITE
QUE ME ENTRE LA TRISTEZA
ME DETENGO Y ESPERO
A QUE AMAINE ESE VIENTO
Y MI MENTE RELAJO
Y DOY DESCANSO AL CUERPO
CUANDO TODO HA PASADO
Y DE NUEVO ME ENCUENTRO
CARGADO DE ENERGIAS
VUELVO LUEGO AL COMIENZO
ME INCORPORO A LA VIDA
MIS ALAS ABRO AL VIENTO
PENSANDO EN OTROS DIAS
QUE YA LEJOS SE FUERON
LOS RECUERDOS GUARDADOS
DE AQUELLOS BELLOS TIEMPOS
HACEN LATIR MI ALMA
ME ESTREMECEN EL CUERPO
PUES DEJARON TAL HUELLA
TAN DENTRO EN MIS ADENTROS
QUE VIVIENDO MIL AÑOS……..
CUAL TALLADOS EN VIVO
SON PARTE DE MI CUERPO
ESAGA.
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Sophía, bienvenida a este rinconcito, un tanto bohemio. Aquí encontrarás seguramente más de un amigo.
Un abrazo.
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Reírse de la muerte, en tanto se pueda. Tal vez esas ausencias son una especie de muerte.
Un abrazo.
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Cuando la muerte venga a buscarme
me burlaré de ella,
le diré que se equivocó
de tiempo, que no escogió
el sitio correcto.
Cuando la muerte venga a buscarme
le aseguraré que pierde
su tiempo,
que se puede ir,
le confiaré mis amarguras
que estoy viviendo,
de lo que sufro
por tu partida,
le cantaré quedito,
tal vez se duerma,
quizás comparta mis sueños
y podrá entender
de mis noche sin ti.
Si la muerte viene a buscarme
me reiré de ella,
porque se equivocó
de persona, de tiempo,
le diré humildemente
que puede irse
porque ya yo
estoy muerta…
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Acá va esto para los amigos, lo escribí hace tiempo pero lo siento como si fuera ahora, igual
Busco un amigo.
Por las calles pobladas de gente que camina,
Que pasan y no miran.
En los ojos perdidos que se cruzan conmigo.
Se cruzan y no entienden
Que busco en vano, en todas partes un amigo.
Busco un amigo,
En las tareas cotidianas, en las personas apuradas
Que trabajan y viven sin sentido.
En los que dicen palabras conocidas,
En los que sienten mis mismas penas y se callan.
Busco un amigo,
Y no lo encuentro en nada.
Busco un amigo,
En las sonrisas dulces que sin quererlo me regalan.
En los que aprietan mi mano y me acarician.
En los que llegan y en los que se marchan.
En los que cantan canciones que me gustan.
En los que dicen poemas que me hechizan.
En los que gritan de dolor y sufren.
En los que viven, en los que aman.
Siempre busco un amigo y los amigos
Son un poco de todos, me defraudan…
Busco un amigo diferente que comprenda
Por qué sonrío en silencio, para nada.
Por qué mis penas son secretos conocidos.
Por qué digo que la vida no me gusta, porque es vana.
Busco un amigo para contarle que hoy descubrí la brisa,
Que volaba desnuda en la mañana
Y comprenda porqué mi afán se martiriza
Sabiendo que teniéndolo todo, casi no tengo nada,
Si me falta un amigo que me escuche
Cuando estoy desolada.
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Un honor su visita, Un abrazo.
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