SI, AÚN CUANDO SE META AL TREN DE LA SEMANA INGLESA, JAJA
ABRAZOS ESAGA.
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Cansado de subir se rueda, a veces; indefectiblemente.
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Toda una vida, con sus golpes bajos retratados en una escena que se graba indeleble en el alma.
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Todos tenemos días muy difíciles:
unos están llenos de cansancio,
otros de problemas, otros de tristezas.
Pero así como esta realidad debe ser,
aceptemos una cosa…
que tal vez nos servirá de consuelo…
Mañana será otro día.
Cuántas veces nuestro panorama
se ve triste, desalentador y agobiante,
y súbitamente algo pasa y
encontramos solución a nuestros problemas
y algo que parecía no tener solución,
se resuelve fácilmente.
El tiempo cierra heridas
y suaviza resentimientos.
Cuando nos sintamos agobiados por los problemas,
el cansancio o el dolor, digamos con firmeza:
Mañana será otro día, y tengamos la seguridad
que ¡ese día será mejor !
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Dicen que soy un ángel
y, peldaño a peldaño,
para alcanzar la luz
tengo que usar las piermas.
Cansado de subir, a veces ruedo
(Tal vez serán los pliegues de mí túnica),
pero un ángel rodando, no es un ángel
si no tiene el honor de llegar al abismo.
Y lo que yo encontré en mi mayor caida
era blanco, brillante;
recuerdo su perfume,
su malsano deleite.
Desperté y ahora quiero
encontrar la escalera,
para subir sin alas
poco a poco a mi muerte.
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Pasa en vela las noches, pero él sigue a la espera
y sus ojos cansados no dejan de llorar;
el sabe con certeza que aquel hombre que fuera
la razón de su vida no lo va a abandonar.
Aquellos que no entienden, con disgusto lo miran,
y no falta tampoco quien se burle de él;
pero los que comprenden lo que pasa se admiran
de que en el mundo haya alguien que pueda ser tan fiel.
Los paseos, aquellas luminosas mañanas,
cuando feliz lo hiciera con un poco de amor,
todo ha acabado… Y pasan los días, las semanas,
y no hay verdad más grande que su noble dolor.
Y aún sigue allí, a las puertas del hospital, Canelo,
solo, triste y enfermo, a punto de expirar;
ya ni ladra ni gime ni sabe si hay un Cielo
donde su viejo dueño lo vuelva a acariciar.
Jesús María Bustelo Acevedo
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A través de la cristalera de la cafetería veía correr la vida. No pensaba llorar ¿para qué? Ni las lágrimas que pugnaban por salir, ni la desesperación que no deseaba sentir, servirían de consuelo.
Dejó la propina en el platillo del camarero y cogió el sobre con la mamografia sobre la que descansaban sus pensamientos.
Forever
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Ese verso final pega, pega como navaja;
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quererte como te quiero!
Nuestro amor es agonía,
luto, angustia, llanto, miedo,
muerte, pena, sangre, vida,
luna, rosa, sol y viento.
Es morirse a cada paso
y seguir viviendo luego
con una espada de punta
siempre pendiente del techo.
Salgo de mi casa al campo
sólo con tu pensamiento,
para acariciar a solas
la tela de aquel pañuelo
que se te cayó un domingo
cuando venías del pueblo
y que no te he dicho nunca,
mi vida, que yo lo tengo.
Y lo estrujo entre mis manos
lo mismo que un limón nuevo,
y miro tus iniciales
y las repito en silencio
para que ni el campo sepa
lo que yo te estoy queriendo.
Ayer, en la Plaza Nueva,
—vida, no vuelvas a hacerlo—
te vi besar a mi niño,
a mi niño el más pequeño,
y cómo lo besarías
—¡ay, Virgen de los Remedios!—
que fue la primera vez
que a mí me distes un beso.
Llegué corriendo a mi casa,
alcé mi niño del suelo
y sin que nadie me viera,
como un ladrón en acecho,
en su cara de amapola
mordió mi boca tu beso.
¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!
Mira, pase lo que pase,
aunque se hunda el firmamento,
aunque tu nombre y el mío
lo pisoteen por el suelo,
y aunque la tierra se abra
y aun cuando lo sepa el pueblo
y ponga nuestra bandera
de amor a los cuatro vientos,
sígueme queriendo así,
tormento de mis tormentos.
¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!
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PENA Y ALEGRÍA DEL AMOR
A José González Marín
Mira cómo se me pone
la piel cuando te recuerdo.
Por la garganta me sube
un río de sangre fresco
de la herida que atraviesa
de parte a parte mi cuerpo.
Tengo clavos en las manos
y cuchillos en los dedos
y en mi sien una corona
hecha de alfileres negros.
Mira cómo se me pone
la piel ca vez que me acuerdo
que soy un hombre casao
y sin embargo, te quiero.
Entre tu casa y mi casa
hay un muro de silencio,
de ortigas y de chumberas,
de cal, de arena, de viento,
de madreselvas oscuras
y de vidrios en acecho.
Un muro para que nunca
lo pueda saltar el pueblo
que anda rondando la llave
que guarda nuestro secreto.
¡Y yo sé bien que me quieres!
¡Y tú sabes que te quiero!
Y lo sabemos los dos
y nadie puede saberlo.
¡Ay, pena, penita, pena
de nuestro amor en silencio!
¡Ay, qué alegría, alegría,
quererte como te quiero!
Cuando por la noche a solas
me quedo con tu recuerdo
derribaría la pared
que separa nuestro sueño,
rompería con mis manos
de tu cancela los hierros,
con tal de verme a tu vera,
tormento de mis tormentos,
y te estaría besando
hasta quitarte el aliento.
Y luego, qué se me daba
quedarme en tus brazos muerto.
¡Ay, qué alegría y qué pena
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JAJAJAJA ESTE RABINO SÍ SABÍA.
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Mi perro, se llama Roni, es muy amado en casa, aunque, debo confesar, y lo hago públicamente, que pasa el tiempo y se le descuida. Gracias por tu texto, me ha hecho reflexionar … y mucho.
Gracias … un abrazooote.
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vaya,,, eso sí que suena bien, aunque a veces faltan las fuerzas.
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Todas esas cosas que se dicen y, que al decirlas, tapan lo que verdaderamente ahoga el alma.
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Disfruta con alegría de todo lo que hoy tienes transitoriamente,
ya que nada posees en este mundo
más que la esencia de tu vida.
Se prudente en tus expresiones,
tus palabras pueden confundir y desolar
a quienes tengan una visión distinta
y no tan fortalecida de las cosas.
Educa tu sexto sentido
ejercitando la mente.
Sumérgete en la meditación,
aprenderás a conocer la paz
y cada rincón de tu espíritu.
No olvides que el mañana
se levanta por sobre el hoy
y que no existen más límites a tus sueños que los que tu cristalices
frente a tus ojos.
Domina tu ego,
en todo momento ten presente tu pequeñez
respecto del universo al que perteneces.
Fortalece tu espíritu tratando
de no quebrar la unión mística
que hay entre el leal saber y el obrar.
Enaltece tus dones y habilidades,
deposita amor en su ejercicio,
tus obras hablarán por ti.
Busca, encuentra, procura, disfruta,
se prudente, educa, no olvides,
domina, fortalece, enaltece…
Tu mismo eres la llave.
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