Debido a que las altas temperaturas reblandecen las neuronas, los granainos tiene un alto nivel de perdida de consonantes y transmutación léxica, no siendo ésto problema alguno para la perfecta comunicación. Cabe destacar la palabra clave, el vocablo básico… si usted se ve capaz de dominarla en todo su uso y extensión, tendrá dominado el granaíno. “Pollas”. Ya sea en singular (“ole tu polla!”, para expresar admiración y aprobación) o en plural (“vaya pollas”, para el malestar)… tras una temporada en Granada, se dará cuenta de que… de cada 10 palabras… 8 son pollas. Su uso es de lo más variado y útil;puede introducirla en cualquier ocasión
- “Pásame la polla ésa” — Para pedirle a alguien que te alcance cualquier cosa…pongamos…unos alicates. – “Tú lo que eres es un tonto de la polla”- Insulto..buah…leve. – “Esto son pollas/ esto son pollas en vinagre”- Para expresar que algo es inútil o de poca importancia. – “Pollas en ollas!”- Interjección similar al clásico “mierdaaaa!!” cuando se nos cae algo, o algo sale mal. – “Con cebollas!” – la clásica contestación a la frase anterior. – “Tócate la polla!”- jódete. – “Me parto la polla”- Me descojono. – “Tengo hambre ni pollas”, “hace frío ni pollas”… ésta es la más difícil de explicar. No tiene significado concreto. Creemos que se trata de simple resistencia a utilizar una frase sin “pollas”
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Así que no pasa nada, hay cosas peores en la vida. Pero, ojo, que la malafollá sea aautóctona de la tierra granadina no significa que no sea de fácil propagación entre los forasteros que nos visitan. si está usted de paso y no viene vacunado, tenga cuidado con el virus. Una vez infectado no tiene tratamiento, y lo más probable es que lo contagie allí donde vaya. Y por supuesto, no piense que somos antipáticos o desagradables durante su estancia entre nosotros; es que tenemos malafollá, que es asunto bien distinto.
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Reseña:
cuenta el autor que en cierta ocasión pidió en un estanco unos puros que se dejaran fumar, “fresquitos”; el estanquero le atendio con los humos propios de su malafollá y, al marcharse, comentó a su mujer con voz suficiente para que lo escuchara: ” Ése se cree que está comprando boquerones”. Con esta anécdota, no recogida en el presente libro, José G. Ladrón de Guevara nos explica que la malafollá existe en el alma de laciudad como la Alhambra en su arquitectura. Todo se debe al virus malafornicius granatensis que él ha identificado tras años de ardua investigación, como bien nos explica en este tratado con su pluma suelta, ágil e incisiva, su fino humor y característica ironía. La malafollá granaína es un libro de cabecera para el granadino y por eso vuelve a las librerías, ampliando y puesto al día. Un clásico por la interporalidad del virus, hereditario y sin antídoto, de lecturaimprescindible para conocernos y nos hacemos mala sangre por nuestra forma de ser y modo de tratarnos. La malafollá es consustancial a nosotros como el senequismo a los cordobeses o al carácter trepa de los sevillanos.
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Interesante historia amigo, me encanta la gente que como tú, que sabes mil y una historia de Granada. La vedad que parece que solo se conoce Granada por la Alhambra, y hay mucho más que narrar de esta ciudad, después de tantos siglos de historia y cultura que pasaron por aquí.
Gracias amigo.
Un abrazo.
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Alborea nos da noticias sobre un recitatal poético en La Zubia, precisamente en el Convento El Laurel.
Ello me trae a la memoria, otra leyenda granadina.
Durante el cerco que las mesnadas cristianes a Granada, la Reina Isabel, quizo ver de cerca la Ciudad, por lo que unos pocos caballeros cristianas la acompañaron a La Zubia, para que desde aquel alto pudiese comtemplar la Ciudad y su feraz vega.
Las huestes musulmanas, creyeron ver movimiento de tropas cristianas y enviaron varios escuadroens de caballeria, y estimando lso cristianso que no podían hacer frente a mayor número de contrarios, y para evitar que la reina Católica fuese hecha prisionera, ocultarona ésta bajo un frondoso laurel y fingieron una escaramuza, alejando de allí a la tropa musulmana.
De ahí, el Conevnto Laurel de La Zubia.
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Para el que le guste la poesía, os comunico que mañana martes a las 9.30 en el en el convento el Laurel, ( la Zubia ) , participa los poetas: Eduardo Castro y Juan de Loxa. Con música del cantautor Carlos Andreoli.
Entrada gratuita .
Saludos para todos.
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Nadie va con ellas, nadie;
dos garzas y una paloma.
Pero en el mundo hay galanes
que se tapan con las hojas.
La catedral ha dejado
bronces que la brisa toma;
El Genil duerme a sus bueyes
y el Dauro a sus mariposas.
La noche viene cargada
con sus colinas de sombra;
una enseña los zapatos
entre volantes de blonda;
la mayor abre sus ojos
y la menor los entorna.
¿Quién serán aquellas tres
de alto pecho y larga cola?
¿Por qué agitan los pañuelos?
¿Adónde irán a estas horas?
Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
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Granada, calle de Elvira,
donde viven las manolas,
las que se van a la Alhambra,
las tres y las cuatro solas.
Una vestida de verde,
otra de malva, y la otra,
un corselete escocés
con cintas hasta la cola.
Las que van delante, garzas
la que va detrás, paloma,
abren por las alamedas
muselinas misteriosas.
¡Ay, qué oscura está la Alhambra!
¿Adónde irán las manolas
mientras sufren en la umbría
el surtidor y la rosa?
¿Qué galanes las esperan?
¿Bajo qué mirto reposan?
¿Qué manos roban perfumes
a sus dos flores redondas?
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El tiempo pasaba y nadie sabía
de aquella coplilla quién fue el cantaor.
Más no faltó alguien que ya suponía
a Pepe Serrano un buen mataor
Un palio de flores era su ventana
donde los mocitos iban a rondar.
Quedó entristecido pues cierta mañana
sin dueña y sin flores lo vieron quedar.
Y aunque verla no pudieron cuando del barrio marchó
Aseguran que la vieron entonar esta canción.
A beber agua fresquita
me voy a la plaza nueva.
A beber agua fresquita
de la fuente de avellanos
que es la que la sed me quita.
Si me la da mi Serrano.
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Que me pongo er manton de Manila y su la canto!!!
En un viejo barrio de estirpe agarena.
De aquellos tan brujos que hay en Graná.
Vivió una mocita de cara morena
de pelo azabache y tez bronceá.
Un palio de flores era su ventana
donde los mocitos iban a rondar.
Pero en los amores aquella sultana
era tan bonita como desgraciá
Y una noche misteriosa
y de silencio escuchó
esta coplilla graciosa
sin saber quién la cantó.
Dónde habitan las manolas.
Granada calle de Ervira.
Dónde habitan las manolas.
Allí vive quién yo quiero,
en quién pienso a todas horas.
Por ser mi querer primero.
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PENA Y ALEGRÍA DEL AMOR
Mira cómo se me pone
la piel cuando te recuerdo.
Por la garganta me sube
un río de sangre fresco
de la herida que atraviesa
de parte a parte mi cuerpo
Tengo clavos en las manos
y cuchillos en los dedos
y en mi sien una corona
hecha de alfileres negros.
Mira cómo se me pone
la piel ca vez que me acuerdo
que soy un hombre casao
y sin embargo, te quiero.
Entre tu casa y mi casa
hay un muro de silencio,
de ortigas y de chumberas,
de cal, de arena, de viento,
de madreselvas oscuras
y de vidrios en acecho.
Un muro para que nunca
lo pueda saltar el pueblo
que anda rondando la llave
que guarda nuestro secreto.
¡Y yo sé bien que me quieres!
¡Y tú sabes que te quiero!
Y lo sabemos los dos
y nadie puede saberlo.
¡Ay, pena, penita, pena
de nuestro amor en silencio!
¡Ay, qué alegría, alegría,
quererte como te quiero!
Cuando por la noche a solas
me quedo con tu recuerdo
derribaría la pared
que separa nuestro sueño,
rompería con mis manos
de tu cancela los hierros,
con tal de verme a tu vera,
tormento de mis tormentos,
y te estaría besando
hasta quitarte el aliento.
Y luego, qué se me daba
quedarme en tus brazos muerto.
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¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!
Nuestro amor es agonía,
luto, angustia, llanto, miedo,
muerte, pena, sangre, vida,
luna, rosa, sol y viento.
Es morirse a cada paso
y seguir viviendo luego
con una espada de punta
siempre pendiente del techo.
Salgo de mi casa al campo
sólo con tu pensamiento,
para acariciar a solas
la tela de aquel pañuelo
que se te cayó un domingo
cuando venías del pueblo
y que no te he dicho nunca,
mi vida, que yo lo tengo.
Y lo estrujo entre mis manos
lo mismo que un limón nuevo,
y miro tus iniciales
y las repito en silencio
para que ni el campo sepa
lo que yo te estoy queriendo.
Ayer, en la Plaza Nueva,
—vida, no vuelvas a hacerlo—
te vi besar a mi niño,
a mi niño el más pequeño,
y cómo lo besarías
—¡ay, Virgen de los Remedios!—
que fue la primera vez
que a mí me distes un beso.
Llegué corriendo a mi casa,
alcé mi niño del suelo
y sin que nadie me viera,
como un ladrón en acecho,
en su cara de amapola
mordió mi boca tu beso.
¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!
Mira, pase lo que pase,
aunque se hunda el firmamento,
aunque tu nombre y el mío
lo pisoteen por el suelo,
y aunque la tierra se abra
y aun cuando lo sepa el pueblo
y ponga nuestra bandera
de amor a los cuatro vientos,
sígueme queriendo así,
tormento de mis tormentos.
¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!
Rafael de León
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Amigo tu tan sorprendente como siempre. Los árabe de tras de una historia de amor, encuentras la venganza y las maldades ¿es que no había en aquel tiempo ningún amor que llegar a un final feliz?. Con lo que me gusta a mí las historias de amo de: fueron felices y comieron perdices.
Un saludo y gracias por tus leyendas.
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Niña, tienes toda la razón, pero como en todos lo lugares cuecen habas, y en mi casa calderetas.
Los de Santiago pasándoselo “chupi” y tu y yo aquí castigadas.
¡Ahora que la próxima no nos dejan en tierra! ¿De acuerdo?
Un besote
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Que si , que si, que en Grana hay mucha cultura y leyendas ozuuuuuuu cuantas historias tié mi Grana y bonica mira que es bonica….. pero de malafollá también cantidad… un besico
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