Se postró un pensamiento en mi cabeza,
Sobre el terreno que entonces yo pisaba,
En aquella tierra que el arado surcaba
Por la desolada campiña cordobesa.
Lenta volteaba paralelamente
La veteada, blanca y negra arcilla
Que, esperaba recibir nueva semilla
Que la tierra cubriría noblemente.
Pensé arrancarme, cual demente,
El corazón, si otra semilla fuera,
En arrebato de dolor profundo,
Por ver si al destruirlo y enterrarlo,
Brotaba, al llegar la primavera,
Otro corazón más fuerte en este mundo.
De un reloj se oía
Compasado el péndulo,
Y de algunos sirios
El chisporreteo.
Tan medroso y triste,
Tan oscuro y yerto
Todo se encontraba…
Que pensé un momento:
¡Dios mío, que solos
Se quedan los muertos!
De la alta campana
Le lengua de hierro,
Le dio volteando
Su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
Amigos y deudos
Cruzaron en fila
Formando el cortejo.
Del último asilo
Oscuro y estrecho,
Abrió la piqueta
El nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
Tapiárosle luego
Y con un saludo
Despidióse el duelo.
La piqueta al hombro
El sepultureo,
Cantando entre dientes,
Se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
Reinaba el silencio;
Perdido en la sombra
Medité un momento…
En las largas noches
Del helado invierno,
Cuando las maderas
Crujir hace el viento,
Y azota los vidrios
El fuerte aguacero,
De la pobre niña
A solas me acuerdo.
Allí cae la lluvia
Con un son eterno;
Allí la combate
El soplo del cierzo.
Del húmedo muro
Tendida en el hueco
A caso de frío
Se hilan sus huesos.
………………….
¿vuelve el polvo al polvo?
¿vuela el alma al cielo?
¿todo es vil materia,
Podredumbre y cieno?
¡No sé; pero hay algo
Que explicar no puedo
Que al par nos infunde
Repugnancia y miedo,
Al dejar tan tristes,
Tan solos, los muertos!
Cerraron sus ojos,
Que aún tenía abiertos;
Taparon su cara
Con un blanco lienzo
Y unos sollozando
Y otros en silencio
De la triste alcoba
Todos se salieron.
La luz, que en un vaso
Ardía en el suelo,
Al muro arrojaba
La sombra del lecho;
Y entre aquella sombra
Veíase a intérvalos
Dibujarse rígida
La sombra del cuerpo.
Despertaba el día
Y a su albor primero,
Con sus mil ruidos
Despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
De vida y misterios,
De luz y tinieblas,
Medité un momento:
¡Dios mío, que solos
Se quedan los muertos!
De la casa al hombro
Lleváronla al templo
Y en una capilla
Dejaron el féretro.
Allí rodearon
Sus pálidos restos
De amarillas velas
Y de mantos negros.
Al dar de las ánimas
El toque postrero,
Acabó una vieja
Sus últimos rezos;
Cruzó la ancha nave,
Las puertas gimieron,
Y el santo recinto
Quedóse desierto.
Rimo, veo que has leído mi aporte con la poesía que le tengo hecha a mi guitarra y, que me he dejado la mitad atrás. Está visto que voy haciendo viejo….. se me olvida lo mejor como dijo “aquél”.
Quiero, si no te sirve de molestia, que me informes obre esas canciones que dices que pones con unas letras que no entiendo; pues solamente puedo leer youtube.com/ wattch= y no sé qué más.
Pues ahora me encuentro perdido al estar aquí una hija mía que se ha marchado a Málaga a vivir. Así que, ésto que nunca dominé, cada día lo hago peor como podrás comprobar; pero sabiendo que eres de la tierra de la música …….y de las flores, me supongo que debes saber componer algo de los que los demás apreciamos.
Yo supe tocar flamenco y cantar igualmente…… pero eso era cuando tenía 30 años menos.
Te pido que sobrelleves mi ignorancia en las demás cosas de la música.
Bueno amigo Ravi, te ha salido por triplicado, debe ser por la emoción, a ese instrumento que como nadie, le canta a la vida al amor, al desamor, y que nos acompaña en la risa y el llanto.
Permíteme que yo también aporte un pequeño homenaje a la guitarra con esta canción de El Barrio.
Olvidada en un rincón,
Ya se apagaron tus notas
Y tu música cesó…
Si tus cuerdas no están rotas
Y tu alma sigue viva,
¿Qué te ha pasado, guitarra?
Si tú en la Peña eras diva
Y jamás estuviste quieta.
Tampoco te cubre el polvo,
Como dijo el gran poeta.
¿Por qué ese letargo y sueño?
Si tus cuerdas están vibrantes.
¿Te ha abandonado tu dueño?
–“¡Ay! Sí. Aquellas jóvenes manos
que no me dejaban quieta,
ya no me sacan arpegios,
ni trémulos ni falsetas
y, aunque ellas no se quejan,
ya tengo que sospechar
que se van haciendo viejas.
Aquella alegría y pasión
con que en mis cuerdas ponían
registrando el diapasón,
ha tiempo quedaron quietas
y enmudecieron un día
perdiendo su ejecución
aquellas manos poetas.”
Raya Villalba.
Olvidada en un rincón,
Ya se apagaron tus notas
Y tu música cesó…
Si tus cuerdas no están rotas
Y tu alma sigue viva,
¿Qué te ha pasado, guitarra?
Si tú en la Peña eras diva
Y jamás estuviste quieta.
Tampoco te cubre el polvo,
Como dijo el gran poeta.
¿Por qué ese letargo y sueño?
Si tus cuerdas están vibrantes.
¿Te ha abandonado tu dueño?
–“¡Ay! Sí. Aquellas jóvenes manos
que no me dejaban quieta,
ya no me sacan arpegios,
ni trémulos ni falsetas
y, aunque ellas no se quejan,
ya tengo que sospechar
que se van haciendo viejas.
Aquella alegría y pasión
con que en mis cuerdas ponían
registrando el diapasón,
ha tiempo quedaron quietas
y enmudecieron un día
perdiendo su ejecución
aquellas manos poetas.”
Olvidada en un rincón,
Ya se apagaron tus notas
Y tu música cesó…
Si tus cuerdas no están rotas
Y tu alma sigue viva,
¿Qué te ha pasado, guitarra?
Si tú en la Peña eras diva
Y jamás estuviste quieta.
Tampoco te cubre el polvo,
Como dijo el gran poeta.
¿Por qué ese letargo y sueño?
Si tus cuerdas están vibrantes.
¿Te ha abandonado tu dueño?
–“¡Ay! Sí. Aquellas jóvenes manos
que no me dejaban quieta,
ya no me sacan arpegios,
ni trémulos ni falsetas
y, aunque ellas no se quejan,
ya tengo que sospechar
que se van haciendo viejas.
Aquella alegría y pasión
con que en mis cuerdas ponían
registrando el diapasón,
ha tiempo quedaron quietas
y enmudecieron un día
perdiendo su ejecución
aquellas manos poetas.”
Raya Villalba.
Olvidada en un rincón,
Ya se apagaron tus notas
Y tu música cesó…
Si tus cuerdas no están rotas
Y tu alma sigue viva,
¿Qué te ha pasado, guitarra?
Si tú en la Peña eras diva
Y jamás estuviste quieta.
Tampoco te cubre el polvo,
Como dijo el gran poeta.
¿Por qué ese letargo y sueño?
Si tus cuerdas están vibrantes.
¿Te ha abandonado tu dueño?
–“¡Ay! Sí. Aquellas jóvenes manos
que no me dejaban quieta,
ya no me sacan arpegios,
ni trémulos ni falsetas
y, aunque ellas no se quejan,
ya tengo que sospechar
que se van haciendo viejas.
Aquella alegría y pasión
con que en mis cuerdas ponían
registrando el diapasón,
ha tiempo quedaron quietas
y enmudecieron un día
perdiendo su ejecución
aquellas manos poetas.”
Esta medio Andaluza se saca el sombrero ante este Andalú que como suponía y no es por mi sangre sino por “ser mujer” esa cosa de curiosa que llevamos … me hizo querer saber y agradezco tu respuesta en privado que en el día de hoy me enviaras !
PERO PUBLICAMENTE ME SACO EL SOMBRERO !
RAVI sigue escribiendo, seguramente que como los vinos con los años SABRAN MEJOR …. !
Efectivamente,Alfonso. Le voy a aclarar un poco el lío que tengo puesto con mi nombre en internet. Yo me llamo Rafal León Raya, y, Villalaba me lo pongo por ser el segundo apellido de mi inolvidable padre. Sí, es cierto que combinan ravi con Raya Villalba, pero eso es una coincidencia. Mas, todo lo que sea escrito por mí, irá con esas iniciales. Lo que no, ni pensarlo. Al César, lo que es del César. Sí, amigo tengo esta edad 84 que cumplí el 13 de marzo pasado. Escribo sólo por afición, aunque tengo algunas cosa publicadas, pero yo no vivo de esto.
Muchas gracias por felicitarme y aquí tiene usted un amigo cordobés.
Un dilecto saludo.
P/D En un privado le contaré cosas sobre Manolete y su familia.
Perdone Ravi este poema esta firmado por Raya Villalba he juntado las dos primeras letras de los apellidos con lo que me sale su nick por lo que me queda muy claro que este poema es suyo.
He de confesarle que su poema me ha emocionado, se nota que esta escrito con sentimiento de un Cordobés a otro Cordobés que fue el mas grande.
Si usted tiene la edad que pone en su nick debe de haber vivido de cerca esta tragedia, ¿no me equivoco verdad? Le felicito por tan hermoso poema.
Amigo, así ocurre con otros grandes hombres de la pluma, pues la vida tiene sus ingratitudes y pocas veces es justa con quien debiera….
Pues José Selgas fue uno de los poetas del siglo XIX que mejor supo escribir las décimas que, junto al soneto, son de lo mejor de la poesía.
Santa Marina de luto,
La “Lagunilla” en un llanto,
Las callejuelas morunas
Cubiertas con negros mantos.
Por esquinas y rincones
Mujeres y hombres llorando
Por la muerte de un torero,
“mocito de mimbre y nardo…”
¡Así ocurrió por desgracia!
“Islero”, toro astifino
Cuando con estoque en alto,
Al “Mónstruo” de los toreros
Allí le estaba esperando
Acechándole con muerte,
Sin querer cederle el paso
Que alcanzara a su morrillo…
¡¡Qué traicionero y marrajo!
Y allí quedó “Manolete”
Por sus venas derramando
La roja sangre valiente
Entre las astas Miureñas,
Despertando el sobresalto
De toda España torera
Que, hoy, aún al recordarlo,
Siente los escalofríos
De aquel día tan aciago.
En la tarde del entierro,
En aquel nefasto acto,
Todo se cubrió de gris,
Y, al momento, derramando
Lágrimas de las alturas
Caían sobre otros llantos
Testificando el motivo
Por qué, el Cielo, iba llorando.
Yo tenías diecinueve,
Y hoy de los ochenta paso.
Me parece que fue ayer…
¡Y hace ya, un montón de años!
Raya Villalba.
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