Oh, los anhelos de ml amor insanos.
Quiero empañar tus límpidos cristales
y ver palidecer esos corales
sobre las perlas de tu boca ufanos.
Quiero que llore, herida en sus arcanos,
tu fuente de rosados manantiales
y que tiemble en tus tiernos maizales
la panoja rindiéndome sus granos.
Yo quiero ser tu vórtice y tu freno;
en el oleaje de tu amor, la roca;
noche en el sol de tu mirar sereno;
sol en la noche que tu trenza evoca;
serpiente en los nidales de tu seno;
y abeja en los panales de tu boca.
Busqué el amor,
creyendo que el amor es fácil de encontrar.
Me equivoqué por una y otra vez,
volviendo a comenzar.
Sentí el dolor,
sentí la decepción
de mi primer error,
de mi primer amor,
mas luego amaneció
y el sol volvió a brillar.
Recordaré como te conocí
un día sin pensar
fue tan fugaz, fue tan sin ton ni son
que te llegué a olvidar.
Mas como el sol
penetra en la piel
así entró el amor,
tan dentro de mi ser
que entonces comprendí
que ya sin remisión
me enamoré de ti.
Una sencilla canción de amor,
como una flor para ti.
Una sencilla canción de amor,
en el jardín de mi amor
la elegí.
Te diré lo que yo siento hoy
que el tiempo nos unió
Te lo diré como lo sé expresar
desde mi corazón
quiero cantar lo que dentro de mí
no puedo ya guardar
tratando de salir
te quiero así cantar,
con toda sencillez,
una canción de amor
Una sencilla canción de amor,
en el jardín de mi amor,
la elegí… para ti
Yo, para ti
Mis sentidos se cansaron de quererte
Ya no maldigo mi suerte
Por haberte perdido.
Ya no esquivo los fantasmas de mi mente
Me case con el presente
Y te enterré en el olvido.
Cuando vivan las arrugas en mi frente
No estarás entre la gente
Que recuerden mi camino
Lamentaras tu destino
Rogándole a Dios, que vuelva a quererte.
Nada…
Para mí ya no eres nada
No eres ni un pobre enemigo
Ni el final de mi razón
ni razón de mi suspiro
No eres nada de nada.
Nada…
Búscate a alguien que cobije
Tu alma rota y sin abrigo
Yo ya remendé en silencio
mi corazón descosido.
Hola amigos, esta letra no es un estado de animo, es una canción preciosa de Pasión Vega, que borda las canciones de desamor.
Este era un tipo que le dice a su pareja:
Luis, tómame de la mano.
A lo que Luis le responde:
¡No!
Luis, abrázame.
A lo que Luis responde:
¡No!
Luis, bésame.
A lo que Luis responde:
¡No!
Pero Luis, si todas las parejas se toman de las manos, si todas las parejas se abrazan, si todas las parejas se besan, ¿Por qué nosotros no?
A lo que Luis responde:
¡Porque somos una pareja de policias, Armando!
Cómo sueño las horas azules
que me esperan tendida a tu lado,
sin más luz que la luz de tus ojos,
sin más lecho que aquel de tu brazo!
¡¡ vayaaa ocasooo !!! ummmmm
un beso
Ya se oyen lejos, más lejos…
Cada redoble, un dolor;
solo me voy, sin cariño…
Tierra mía, ¡adiós! ¡adiós!
¡Adiós también, amor mío…!
¡Adiós por siempre quizás…!
Te digo este adiós llorando
a la orillita del mar.
No me olvides, amor mío,
si de añoranza me muero…
tantas leguas mar adentro…
¡Ay, mi casica y mi hogar!
¿De qué llenarías un botijo para que pese menos que vacío?
¿Qué da la vaca cuando está flaca?
Un caballo blanco entró en el Mar Negro. ¿Cómo salió?
Y PARA TERMINAR…..
Mi inicial está en paz
y la segunda se agita como un ala.
En todos los países voy vestido de gala,
unas veces de blanco y otras de color plomizo…
¿que es?………
Adiós, ríos; adiós, fuentes;
adiós, arroyos pequeños;
adiós, vista de mis ojos:
no sé cuándo nos veremos.
Tierra mía, tierra mía,
tierra donde me crié,
huertica que tanto quiero,
higueritas que planté,
prados, ríos, arboledas,
pinares que mueve el viento,
pajaricos piadores,
casita de mi contento,
molino de castañedas,
noches de luna llena,
campanitas que redoblan
de la iglesia de la aldea,
bayas de zarzamora
que yo le daba a mi amor,
caminicos por el panizo,
¡adiós, para siempre adiós!
¡Adiós, gloria! ¡Adiós, contento!
¡La casa dejo en que nací,
la aldea que conozco dejo
por un mundo que no vi!
Dejo amigos por extraños,
la vega dejo por el mar,
dejo, en fin, cuanto bien quiero…
¡Quien pudiera no dejar!
Pero pobre soy y, ay, mal fario!,
la tierra mía no es mía,
que hasta le dan de prestado
la senda por que camina
a quien nació desdichado.
Os tengo, pues, que dejar,
huertica que tanto amé,
hoguerita del hogar,
arbolicos que planté,
fuentecica del cabañar.
Adiós, adiós, que me voy,
hierbecicas del camposanto,
donde mi padre reposó,
hierbecicas que besé tanto,
tierra que nos crió.
Ya se oyen lejos, muy lejos,
las campanas de O Pomar;
para mí, ¡ay!, pobrecito,
nunca más han de tocar.