Herejías históricas, filosóficas y literarias,
presiento que voy a decirte muchas. No importa.
Yo no pretendo enseñar a nadie, ni erigirme en
autoridad, ni hacer que mi libro se me de texto.
Quiero hablarte un poco de literatura, siquiera
no sea más que por satisfacer un capricho tuyo,
quiero decirte lo que sé de una manera
intuitiva, comunicarte mi opinión y tener al menos
el gusto de saber que, si nos equivocamos,
nos equivocamos los dos; lo cual, dicho sea
de paso, para nosotros equivale a acertar.
La poesía eres tú, te he dicho,
porque la poesía es el sentimiento,
y el sentimiento es la mujer.
|
Sólo te diré, para tranquilizarte, que no te inundaré
en ese diluvio de términos que pudiéramos llamar
facultativos, ni te citaré autores que no conozco,
ni sentencias en idiomas que ninguno
de los dos entendemos.
Antes de ahora te lo he dicho.
Yo nada sé, nada he estudiado;
he leído un poco, he sentido bastante
y he pensado mucho, aunque no acertaré
a decir si bien o mal. Como sólo de lo que he
sentido y he pensado he de hablarte, te bastará
sentir y pensar para comprenderme.
|
La disección podrá revelar el mecanismo del
cuerpo humano; pero los fenómenos del alma,
el secreto de la vida,
¿cómo se estudian en un cadáver?
No obstante, sobre la poesía se han dado reglas,
se han atestado infinidad de volúmenes, se enseña
en las universidades, se discute en
los círculos literarios y se explica en los ateneos.
No te extrañes. Un sabio alemán ha tenido la
humorada de reducir a notas y encerrar en las
cinco líneas de una pauta el misterioso lenguaje
de los ruiseñores. Yo, si he de decir la verdad,
todavía ignoro qué es lo que voy a hacer;
así es que no puedo anunciártelo anticipadamente.
|
Un libro! -exclamas,palideciendo y
dejando escapar de tus manos esta carta-.
No te asustes.
Tú lo sabes bien: un libro mío no puede ser muy largo.
Erudito, sospecho que tampoco.
Insulso, tal vez; mas para ti, escribiéndolo yo,
presumo que no lo será, y para ti lo escribo.
Sobre la poesía no ha dicha nada casi ningún poeta;
pero, en cambio, hay bastante papel emborronado
por muchos que no lo son.
El que la siente se apodera de una idea, la envuelve
en una forma, la arroja en el estudio del saber, y pasa.
Los críticos se lanzan entonces sobre esa forma,
la examinan, la disecan y creen haberla entendido
cuando han hecho su análisis.
|
¿Te acuerdas? Yo aún tengo presente
el gracioso ceño de curiosidad
burlada, el acento mezclado de pasión
y amargura con que me dijiste:
-¿Crees que mi pregunta sólo es hija
de una vana curiosidad de mujer?
Te equivocas.
Yo deseo saber lo que es la poesía,
porque deseo pensar lo que tú piensas,
hablar de lo que tú hablas, sentir con lo que tú
sientes; penetrar, por último, en ese misterioso
santuario en donde a veces se refugia tu alma
y cuyo umbral no puede traspasar la mía.
|
Cuando llegaba a este punto se
interrumpió nuestro diálogo.
Ya sabes por qué.
Algunos días han transcurrido.
Ni tú ni yo lo hemos vuelto a renovar, y, sin
embargo, por mi parte no he dejado de pensar en él.
Tú creíste, sin duda, que la frase con
que contesté a tu extraña
interrogación equivalía a una evasiva galante.
¿Por qué no hablar con franqueza?
En aquel momento di aquella definición porque
la sentí, sin saber siquiera si decía un disparate.
Después lo he pensado mejor,
y no dudo al repetirlo; la poesía eres tú.
¿Te sonríes?
Tanto peor para los dos.
Tu incredulidad nos va a costar:
a ti, el trabajo de leer un libro,
y a mí, el de componerlo
|
CARTAS LITERARIAS A UNA MUJER I
En una ocasión me preguntaste:
-¿Qué es la poesía?
¿Te acuerdas?
No sé a qué propósito había yo hablado
algunos momentos antes de mi pasión por ella.
-¿Qué es la poesía? -me dijiste.
Yo, que no soy muy fuerte en esto de las
definicioneste respondí titubeando:
-La poesía es…, es…
Sin concluir la frase, buscaba inútilmente
en mi memoria un término de
comparación, que no acertaba a encontrar.
Tú habías adelantado un poco la cabeza
para escuchar mejor mis palabras;
los negros rizos de tus cabellos,
esos cabellos que tan bien sabes dejar
a su antojo sombrear tu frente, con un
abandono tan artístico, pendían
de tu sien y bajaban rozando tu mejilla
hasta descansar en tu seno; en
tus pupilas húmedas y azules como
el cielo de la noche brillaba un punto
de luz, y tus labios se entreabrían
ligeramente al impulso de una
respiración perfumada y suave.
Mis ojos, que, a efecto sin duda de
la turbación que experimentaba,
habían errado un instante sin fijarse
en ningún sitio, se volvieron
entonces instintivamente hacia los tuyos,
y exclamé, al fin:
-¡La poesía…, la poesía eres tú!
¿Te acuerdas? Yo aún tengo presente
|
Mmmmmmm Sonatilla…
Hermoso… Será cuestión de “investigar” a este Manuel Carrasco…
|
Jajajajajajajaja…
Claroooooo … todos se lo sabían ¡¡¡
|
Este era el espermatozoide perdido, el despistao. El susodicho llega a los ojos y dice:
- “Hola, ¿tu quien eres?”.
- “Yo soy los ojos”.
- “¿Y que función tienes?”
- “Yo distingo los colores, las formes…”
Marcha todo desesperado, llega a la nariz y dice:
- “Hola, ¿tu quien eres?”.
- “Yo soy la nariz”.
- “¿Y que función tienes?”
- “Yo distingo los olores”
Se vuelve a marchar, llega a la boca y dice:
- “Hola, ¿tu quien eres?”.
- “Yo soy la boca”.
- “¿Y que función tienes?”
- “Yo distingo los sabores”
Ya cansado, llega al corazón y dice:
- “Hola, ¿tu quien eres?”.
- “Yo soy el coazón”.
- “¿Y que función tienes?”
- “Yo palpito”.
- “Cojones!!! … Si pá ahí quiero ir yo!!!”
|
http://www.youtube.com/watch?v=dmLAyxD3kjI
TU CUERPO
Sólo yo sigo el movimiento
sensual de tu boca.
Tan sólo para mí
eres la más hermosa de todas.
Solamente yo en toda esta ciudad,
perdido entre la gente, busco tu rostro.
Todas las calles me llevan
sin darme cuenta hacia tus ojos,
todos mis deseos como un río
desembocan en tu cuerpo,
en tu cálido y mediterráneo cuerpo.
Tu cuerpo, que no es distinto a otros cuerpos
y sin embargo… es tan distinto,
tal vez… porque únicamente yo conozco
los secretos que guarda tu cuerpo…
Fértil como la buena tierra,
generoso, como un buen vino,
fresco como el aíre de la sierra
abundante, como el verde en primavera,
tu cuerpo…, claro como la luz del día,
misterioso como la noche oscura,
oloroso como un manzano,
inquietante como el mar revuelto.
|
¡Cuantas veces he navegado por ese mar,
sin haber naufragado nunca!
Y no lo digo por jactancia.
Conozco tu cuerpo como la palma de mi mano,
como el jardinero los nombres de las plantas,
como el alfarero la arcilla que moldea,
como su antiguo oficio el artesano
y los siete mares el viejo marinero.
Lo conozco por dentro y por fuera,
de norte a sur, me lo sé de memoria,
sendero por sendero, colina por colina,
bosque por bosque, monte por monte,
como una lección de geografía;
lo conozco como el poema que más me gusta,
me lo se de memoria.
Tu cuerpo, milagroso como las manos de un cirujano.
(Gian Franco Pagliaro 1941-Actualidad)
|
quiamadid.
http://www.youtube.com/watch?v=TsOdsA9Kxmc
Vida… bendita vida
que me pone cara a cara frente a ti
No lo esperaba, no imaginaba
encontrarte en el camino
en mi vivir.
Yo quería, yo soñaba, un amor así
un amor inmenso solamente para mi
que me cure las heridas
que me de oportunidad de ser feliz
que yo sepa que me quiere
y tenerlo junto a mi
Un amor divino, un amor verdad
un amor que no se puede comparar
Algo que se siente una sola vez
que tan solo con mirarlo tu lo ves
Un amor que sin medida quiere dar
que lo entrega todo, que te quiere bien
que lo sientes cuando encuentras… la mujer.
Bendita vida, amar así
Despertar con este amor siempre en mí
Yo quería, yo soñaba, un amor así
un amor inmenso solamente para mi
que me cure las heridas
que me de oportunidad de ser feliz
que yo sepa que me quiere
y tenerlo junto a mi
Un amor divino, un amor verdad
un amor que no se puede comparar
Algo que se siente una sola vez
que tan solo con mirarlo tu lo ves
Un amor que sin medida quiere dar
que lo entrega todo, que te quiere bien
que lo sientes cuando encuentras… la mujer.
|
Un cura esta dando misa y va a empezar su sermon:
- Hermanos, hoy vamos a hablar de la mentira y de los mentirosos.
Cuantos de vosotros recordais lo que dice el capitulo 32 de San Lucas ?
Todo el mundo levanta la mano y entonces el cura continua :
- Bueno, pues a eso me refiero. El evangelio de San Lucas solo
tiene 24 capitulos.
|
|
|