Tras una tormenta impresionante, un barco naufraga y sólo se salvan un hombre y Claudia Schifferse, yendo a parar a una isla desierta. Con el paso del tiempo, solos y abandonados, acaban cogiéndose confianza y finalmente manteniendo relaciones. Como no tienen otra cosa que hacer, al final se tiran todo el tiempo haciendo el amor hasta que un día el hombre dice:
- Claudia, tengo que hablar contigo. Necesito pedirte tres deseos. ¿Crees que podras concedermelos?
- No lo sé. Prueba a ver…
- Bien. El primero es que me gustaria llamarte Mariano. ¿Te importa?
- Pues… Pues, no. Este es facil. ¿Qué más?
- Bien. El segundo es… ¿Te importaría sacar uno de los trajes de hombre que hay en ese viejo baúl que salvamos del naufragio y vestirte con él?
- Bueno, este es algo mas extraño, pero tampoco me importa. De acuerdo. ¿Cuál es el tercero?
- Pues el tercero es que quisiera hablar seriamente contigo paseando por la playa. Vamos?
- De acuerdo.
En esto que están los dos paseando por la playa al atardecer, Claudia Schiffer vestida de hombre y haciendo como que se llama Mariano, cuando el hombre se detiene, se gira, pone una mano sobre el hombro de Claudia y le dice:
- Mariano, se que no vas a creerme, pero… ¡Llevo meses acostándome con Claudia Schifer!
Yo sería farolero… si tú te hicieras farola que me espera por las noches encendida pero sola. Yo sería barrendero… si tú te hicieras escoba para tomarte en mis manos y barrer juntos la alcoba.
Yo sería barrendero… si tú te volvieras roca para abrir alguna brecha y llegar hasta tu boca.
Yo sería relojero… si tú te volvieras hora aunque tiene mal arreglo lo que el tiempo no perdona. Yo seria marinero… si tú te hicieras gaviota pero tú no tienes alas y mi barca ya no flota.
Yo seria curandero… si tú te volvieras droga para curar este mal que al pensar en ti me ahoga.
Cada mes cumples años
saltando peldaños
Yo te miro crecer
con la baba mojando zaguanes,
… y me quedo a dos velas
… Y en lugar de llorar, como a mano tenía un pentagrama, empecé esta canción…
Cuando busco el verano en un sueño vacío,
cuando te quema el frío si me coges la mano,
cuando la luz cansada tiene sombras de ayer,
cuando el amanecer es otra noche helada,
cuando juego mi muerte al verso que no escribo,
cuando sólo recibo noticias de la muerte,
cuando corta la espada de lo que ya no existe,
cuando deshojo el triste racimo de la nada.
Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.
Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.
Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,
cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa.
Sólo puedo pedirte que me esperes
al otro lado de la nube negra,
allá donde no quedan mercaderes
que venden soledades de ginebra.
Al otro lado de los apagones,
al otro lado de la luna en quiebra,
allá donde se escriben las canciones
con humo blanco de la nube negra.
No conocían el mar
y se les antojó más triste que en la tele
pájaros de Portugal
sin dirección, ni alpiste, ni papeles
Él le dijo “vámonos”
“¿dónde?” le respondió llorando ella.
Lejos del altar mayor
en el velero pobretón de una botella
despójate del añil redil del alma
de largo con camisa
Devuélveme el mes de abril
Se llamaban Abelardo y Eloísa
arcángeles bastardos de la prisa
Alumbraron el amanecer muertos de frío
Se arroparon con la sensatez del desvarío
tuyo y mío de vuelta al hogar
qué vacío deja la ansiedad
qué vergüenza tendrán sus papás
Sin alas para volar
prófugos del instituto y de la cama
pájaros de Portugal
apenas dos minutos, mala fama
luego la Guardia Civil les decomisó
el sudor y la sonrisa
las postales de Estoril, sin posada,
sin escudos y sin Visa
Se llamaban Abelardo y Eloísa
Bucearon contra el Everest y se ahogaron
nadie les enseñó a merecer el amparo
de la virgen de la soledad
¡qué pequeña es la luz de los faros!
Bucearon contra el Everest y se ahogaron
nadie les enseñó a merecer el amparo
de la virgen de la soledad
¡qué pequeña es la luz de los faros!
de quien sueña con la libertad…
26 de Octubre, 2005 | Categoría: Letras | 110 comentarios
Alivio de Luto
Resumiendo, que tengo un cajón de la firma Pandora,
treinta y siete chansons, c’est a dire, una y media por hora,
sin contar los sonetos, las coplas, los epistolarios,
los tinteros borrachos de tinta que ordeño a diario.
Nos tocaba crecer y crecimos, vaya si crecimos,
cada vez con más dudas, más viejos, más sabios, más primos,
pero todo se acaba, ya es hora de decirte ciao,
me ha citado la luna en Corrientes esquina Callao.
Resumiendo,
sabes dónde estoy,
resumiendo,
si me llamas voy,
resumiendo,
no me hagas hablar.
Resumiendo, esto no es un arreglo floral por tu santo,
solo sombras que en noches de insomnio me alfombran el canto,
sobre nuestras cabezas silbaban calumnias, payolas,
mano a mano las fuimos driblando a puertita gayola.
Hace siglos que quiero enviarte palomas de humo,
antes de que carcoma el invierno la culpa que asumo,
ten a bien recibir de mi parte un abrazo de amigo,
cuando estalle la guerra estaré en la trinchera contigo.
Resumiendo,
sin voto y sin voz,
resumiendo,
que se pasa el arroz,
resumiendo,
dos bises y amén.
Resumiendo que tengo un cajón de la firma Pandora…
sigue… el vicio de escribir por las parede
pareados de amor , y de armonía
de buscarte entre todas las mujeres
que en horas bajas me hace compañia.
Cuando rozo tus pétalos, nenufar
que sobre viven en aguas estancadas
saltan chispas, los cables se me cruzan
se me sube el mercurio
y me salta la alarma.
Mano de ti que me obliga a llevarte
en sobres rojos, liofílízada,
para tomarte cuando me apeteces
a sorbos cortos
donde duele la madrugada.
Te escribo desde un árca de servició
donde sólo me ofrecen gasolina.
puedes llamarme a cobro revertido,
desde la caracola de la esquina´.
De cuando estuve loco aún consevo
el carnét de mejora en la cartera,
un plano detallado del ínfíerno,
un cielo con púertas y goteras,
un prontuorio de pirañas en la comisaría,
un frasco de pastillas de colores,
la carta con la que te despedías,
remedios varios contra el mar de amores
Ahora boy rumbo al sur a sentar plaza
desdeñando otros puntos cardínales
y el sol encarcelado en la terraza
boy rumbo al sur buscando
tus besos expírales.
Atrás dejo kilómetros de afueras,
aíre por respirar, luces en rojo.
Haciendo señalar tus pezones
boy a toda pastilla
dando gas a la moto.
De cuando estube loco aún conservo
un par de gramos de delírio en rama
por si atacan con su razón los cuerdos
y un viento fuerza seis de tramontana.
Empezaste de purrete,
a “chamuyar” por el barrio,
eras sabio entre los sabios,
en el lunfardo al hablar,
el pañuelo era tu “lengue”,
y el pucho siempre en los labios,
y tu voz era de tango,
de tango que era “gotan”.
Tu voz sonaba bien fuerte,
al tango los desarmabas,
en la barra te llamaban,
corazón del arrabal,
los muchachos te aclamaban,
y todos sabian quererte,
y conquistabas la gente,
por tu pinta de bacan.
Hoy sos todo un farolero,
del tango te has olvidado,
por radio cantas boleros,
o la musica go-go,
y caminas apurado,
haciendolo al trotecito,
y se te ven dos tajitos,
en tu saco de boton.
Te llaman la voz de crema,
cuando te estan anunciando,
y en vez de escucharse un tango,
solo se oye un suspirar,
te vas desinflando solo,
como si pidieras lento,
aire, mucho aire,
para poder respirar.
Aqui os dejo un poquito de trabajo , venga a curra, que os veo un poco paraos.
farolero, Farolero, enciendeme la candela y prepara con esmero un arroz con abichuelas, farolando te das una maña que no hay en españa, quien lo haga mejor.
Me voy a presentar alcaldesa, te voy a dar un trabajo chulo, encender tos los faroles y cada vez que se apague uno collejita.
Él vino en un barco de nombre extranjero,
lo encontré en el puerto un anochecer
cuando el blanco faro sobre los veleros
su beso de plata dejaba caer.
Era hermoso y rubio como la cerveza;
el pecho tatuado con un corazón.
En su voz amarga había la tristeza,
doliente y cansada, del acordeón.
Y entre dos copas de aguardiente
sobre el manchado mostrador
él fue contándome entre dientes
la vieja historia de su amor:
Mira mi brazo tatüado
con este nombre de mujer.
Es el recuerdo del pasado
que nunca más ha de volver.
Ella me quiso, y me ha olvidado,
en cambio, yo no la olvidé,
y para siempre voy marcado
con este nombre de muje
I
Me lo dijeron mil veses,
mas yo nunca quise poner atención.
Cuando vinieron los llantos
ya estabas muy dentro de mi corazón.
Te esperaba hasta muy tarde,
ningún reproche te hasía;
lo más que te preguntaba
era que si me querías.
Y bajo tus besos en la madrugá,
sin que tú notaras la cruz de mi angustia
solía cantá:
Te quiero más que a mis ojos,
te quiero más que a mi vía,
más que al aire que respiro
y más que a la mare mía.
Que se me paren los pulsos
si te dejo de queré,
que las campanas me doblen
si te farto arguna ve.
Eres mi vía y mi muerte,
te lo juro, compañero,
no debía de quererte,
no debía de quererte
y sin embargo te quiero.
Vives con unas y otras
y na se te importa de mi soledá;
sabes que tienes un hijo
y ni el apellido le vienes a da.
Llorando junto a la cuna
me dan las claras del día;
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