Me gusta la gente
que cuando saluda
te aprieta la mano
con fuerza y sin dudas.
Me gusta la gente
que cuando te habla
te mira a los ojos,
te mira de frente,
te dice a la cara
aquello que siente
y nada se calla y no tiene dobleces;
me gusta la gente
me gustan mis amigosssssssssssssssssss
¡¡feliz fin de semanaaaa!!!
besitosssssssssssssssssssssssssssss
Querido amigo disfruta este día especial de tu cumpleaños que cumplas muchisisisismos más . brindemos por tu felicidad chin chin. besos y mas besos abrazos y mas abrazos.
Vuelo 647 de Iberia: todo el pasaje está instalado en sus asientos esperando la llegada de los pilotos para el despegue.
En ese momento, dos hombres con uniforme de piloto entran en el avión. Llevan gafas negras, uno de ellos sujeta por la correa un perro lazarillo y el otro lleva un bastón plegable en la mano.
Entran en la cabina del piloto y cierran la puerta.
Algunos pasajeros se ríen nerviosamente y todos se miran con una expresión entre sorpresa, miedo y escepticismo.
Unos minutos más tarde se encienden los motores y el avión empieza a tomar velocidad en pista; el avión cada vez va más deprisa y parece no despegar nunca.
Los pasajeros miran por las ventanillas y se dan cuenta de que el avión se dirige directamente hacia el final de la pista. El avión va ahora muy rápido sobre la pista, cada vez más cerca del final.
Varios viajeros empiezan a pensar que nunca despegarán y que el avión va a acabar estrellándose. Los gritos de los pasajeros asustados llenan entonces el avión, pero justo en este momento, el avión despega lentamente, sin ningún problema.
Los pasajeros empiezan a recuperar la calma, se ríen sintiéndose estúpidos por haberse asustado tanto. En unos minutos, el incidente está olvidado.
En la cabina, el piloto toca el panel y conecta el piloto automático diciéndole al copiloto:
“Un día de estos, estos hijos de puta van a gritar tan tarde que nos la vamos a pegar todos…”
Se ocultaron las estrellas para dejarnos de ver
y la luna, en una nube se escondió al anochecer,
todo quedó tan oscuro, que solo pudimos creer
que la noche se asociaba para dejarnos querer.
Ay lunita, que has logrado lo que yo siempre esperé
que me dijera mi nombre con cariño aunque después
lo ocultara por vergüenza no dar su brazo a torcer,
y dice que no me quiere, la niña que yo besé
que no le importo me dice y no le puedo creer.
Esos besos tan ardientes, que me hacían estremecer,
no mientas con esos ojos, niña que pensaré
que fue mentira esa noche, que yo nunca te encontré
y sentiré no existió si solo fue que soñé.
Somos dos enamorados que nunca se pudieron ver.
Pero sí hubo esa noche, si mi amor yo te entregué,
y tu dormiste en mis brazos hasta ver amanecer
lo saben las estrellitas que se ocultaron tan bien,
y la luna que en las nubes se supo bien esconder;
los arbolitos del monte y la sombra de un ciprés
que nos miraba asombrado de ver tu piel en mi piel.