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fresi13 hace 10 años, 12 meses.
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fresisaidPero llegar a amar de verdad, también implica un ejercicio de voluntad. Amar supone sacrificio y esfuerzo. Es negarse a uno mismo para buscar el bien y la felicidad de la persona amada. El amor de los esposos o de los padres por sus hijos son buen ejemplo de ello. Por eso el matrimonio cristiano es indisoluble y no es cosa de dos, sino de tres: el hombre, la mujer y Dios. Lo que une al hombre y la mujer es el Amor: es Dios mismo. Dios nos une y nos acompaña y nos regala la vida de nuestros hijos para que los cuidemos, los amemos y los eduquemos. Porque el amor de Dios siempre es creador y dador de vida. Pero cuántas noches sin dormir, cuántas preocupaciones y sacrificios de todo tipo supone educar a los hijos. No obstante, en ese mismo esfuerzo encontramos a la vez la felicidad, el sentido de la vida y la plenitud. |
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fresisaidAmar a la esposa también implica el esfuerzo de compartir las tareas domésticas, la educación de los hijos, lo bueno y lo malo; implica el esfuerzo de mantenerse fieles a la palabra dada sin dejarse llevar por los instintos o las emociones, que pueden abocarnos a la infidelidad y al engaño. Porque el amor y la verdad tienen que ir necesariamente de la mano. “No aceptéis nada como verdad que esté privado de amor. Y no aceptéis nada como amor que esté privado de verdad. La una sin el otro se convierten en una mentira destructora”, decía Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein en el siglo). Una persona tiene que tener palabra y ser auténtica y coherente. Si no, no somos personas. Nada degrada más nuestra dignidad que la mentira. |
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fresisaidEl amor implica también a la razón, a la inteligencia, a nuestra capacidad de conocimiento. Si no conoces al otro difícilmente lo puedes amar (de ahí la importancia del noviazgo). Para ser persona tienes que conocerte a ti mismo y tener capacidad de conocer al otro. Si no somos capaces de entendernos a nosotros mismos y entender a los demás, no seremos capaces de amar de verdad y, en consecuencia, no seremos verdaderamente personas. El ser humano no alcanza su madurez mientras no es capaz de conocerse a sí mismo, aceptándose con sus virtudes y sus limitaciones, sus puntos fuertes y sus debilidades. Y eso puede llevarnos la vida entera, porque somos una realidad dinámica que busca la plenitud; no algo estático e inmutable. La vida es un camino en el que vamos tratando de realizarnos como personas, tratando de ser lo que estamos llamados a ser: Personas con mayúsculas, que es lo que los cristianos llamamos “santos”. Todos estamos llamados a la santidad, a ser personas que aman en plenitud, como Dios nos pide que amemos: sin límites ni medida, siguiendo el ejemplo de Nuestro Señor, que nos amó hasta dar su vida para nuestra salvación. |
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fresisaidFrancamente admirable el padre Leopoldo. |
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Flanssaidel ser célibe subraya la singularidad de Jesús en relación al judaísmo de su tiempo y está más de acuerdo con su misión. |
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FlanssaidEstamos acostumbrados a oír que los valores más importante de la vida son el éxito, la autorrealización, el ganar dinero o prestigio, tener relumbrón, salir en el periódico o que hablen bien de nosotros. Con ese criterio, entonces la vida de Leopoldo es una pérdida de tiempo. ¿A quién y para qué sirvió su vida? Habría que responder que, por su trabajo y sacrificada dedicación, se donó a miles y miles de hermanos y hermanas que habían per-dido a Dios, o el amor o la esperanza; pobres seres humanos necesitados de algo más, y que acudieron un día a él pidiendo perdón, consuelo, paz y serenidad. A estos pobres dio la vida San Leopoldo, porque no son sólo pobres los que viven sin recursos económicos: también los son —y abundan más— los que se han sepa¬rado del Creador, de su esposa, de sus hijos y de sus hermanos por sus yerros y faltas. Dedicarse a confesar de modo habitual, es cansando, no es tarea fácil. Hay que tener buena espalda y aprender a oír mucho y hablar sólo lo necesario. Habría que preguntárselo a San Leopoldo…. Era hombre acomedido y paciente, que atiende a quien le busca en cualquier momento, también cuando a comenzando a desayunar o está a punto de acostarse. Miles y miles de veces se habría dado este sencillo diálogo: —Oiga padre…, ¿me puede confesar? —Por supuesto, hijo. |
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FlanssaidHay santos que desconciertan. Será que esperamos encontrar en el catálogo de los canonizados a super-hombres, lumbreras o seres extraor¬dinarios: autores de obras teológicas y místicas, fundadores de Ordenes famosas, hombres en frecuentes estados de éxtasis o haciendo tres milagros promedio por semana y, cuando no, aclamados por multitudes. Lo admirable es compro¬bar que eso es más bien lo excepcional, y que muchos de ellos no sólo están lejos de esa falsa imagen sino que han sido, según los pobres criterios humanos, “poca cosa”, personas de “poca valía”. El padre Leopoldo no podía ha¬cer muchas cosas…. Aunque era un gigante por dentro, medía poco más de metro y medio de estatura y sufrió un ca¬tálogo completo de enfermedades: veía mal, la artritis le amenazó todos sus miembros; hubo de someterse más tarde a que le extrajeran todos los dientes. El estómago le causaba tales dolores que no le dejaban reposo. Comía poquísimo y tenía digestiones difíciles. La fiebre no le dejaba casi nunca y en sus últimos años un cáncer acabó con su estómago. En realidad para el padre Leopoldo todo eran penalidades. Con trabajos pudo aprender bien el italiano viviendo en Italia; pero —eso así— aprendió otro lenguaje que sólo enseña Dios, una sabiduría preciadísima: conocía el idioma de las almas para hablarles al fondo del corazón. |
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FlanssaidLo noté con una fiebre altísima. El niño tendría un par de años. Entonces entendí tantas cosas: el cielo, el amor de mis padres, el amor de Jesús, los detalles de afecto de mis amigos…: mi viaje a Kenya supuso un antes y un después en mi vida. Ahora sé que todos tenemos “kenyas” a nuestro alrededor para dar amor cada día. |
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FlanssaidOcurrió durante un mes de voluntariado en las vacaciones de verano. Cuando llegamos a Nairobi (Kenya) nos preguntábamos cómo nosotros, inexpertos universitarios, podríamos ayudar en aquella África sucia, polvorienta y calurosa. Quizá arreglando tejados…, pero no teníamos experiencia en construcción. Quizá pintando un colegio… pero no sabíamos de pintura. Lo que sí teníamos claro era nuestra intención de darnos totalmente a los demás. Sin embargo, recibiríamos mucho más de lo que logramos dar: tuvimos la suerte de entrar en contacto con el Tercer Mundo, a través de un alojamiento para niños moribundos de las Hermanas de la Caridad en Nairobi. Todos entramos en aquella casucha, un tugurio sin muebles, con poca luz. Contrastaban las hamacas llenas de niños enfermos y lloriqueando con los limpísimos trajes talares blancos y azules de las Hermanas de la Caridad, que rebosaban alegría. Yo me quedé bloqueado, en mitad de la habitación. Nunca había visto nada así. Mis compañeros universitarios se esparcieron por las estancias, siguiendo a distintas monjas, que requerían su asistencia. Una hermana me preguntó en inglés: |
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FlanssaidNo amiwis….no descansa….se la pasa en todo menos en misa. |
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fresisaid¿Por qué sostiene la Iglesia que Jesús nunca se casó? Los Evangelios canónicos presentan al Nazareno como célibe. Aunque hubiera elegido personajes femeninos en su predicación y en sus parábolas, y aunque hubiera un grupo de mujeres que lo seguían constantemente, ninguna de las mujeres citadas en los Evangelios canónicos es presentada como su esposa. De cualquier manera, los autores de los Evangelios canónicos no describen la condición del celibato como superior con respecto a la del matrimonio. Pedro estaba casado (el Evangelio habla de la curación de su suegra), así como otros de los primeros discípulos. Si Jesús hubiera estado casado, afirman muchos biblistas y expertos, los Evangelistas, simplemente, lo habrían escrito. Una de las objeciones que se escuchan a menudo en contra del celibato de Jesús tiene que ver con el hecho de que los maestros religiosos del mundo judío se casaban. Pero ni siquiera hace 2000 años eran raras las excepciones a la regla del matrimonio, como indica, por ejemplo, la comunidad de los esenios, que vivía en Qumran y estaba formada por célibes |
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fresisaidUn fragmento de papiro, escrito en el dialecto copto sahídico típico del bajo Egitpo y que hasta ahora era desconocido, ha vuelto a abrir el debate sobre la posibilidad de que Jesús hubiera estado casado. La profesora Karen King, de la Harvard Divinity School, durante un congreso en Roma presentó el papiro en el que se lee: «Y Jesús les dijo: “mi esposa…”». Se trata de la primera y única documentación en la que se habla de una “esposa” de Jesús y la noticia fue ampliada por el “New York Times”. En su estudio, que será publicado en enero de 2013 en la revista teológica de Harvard, la profesora King afirma prudentemente que no puede dar un juicio definitivo; todo haría pensar que el fragmento es auténtico. Diferentes expertos excluyen incluso que se pueda tratar de un texto añadido a un fragmento de papiro antiguo. El fragmento es pequeño, mide 4 por 8 centímetros y se pueden leer solo algunos fragmentos de frases. |
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fresisaidHombre Perseo,yo creo que esajeras en lo de pecar cada cinco minutos,pero si tu lo dices estaras informado. |
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fresisaidHola Perseo. |
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