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Zafrina hace 9 años, 5 meses.
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lunamorunasaidDesde entonces la torre de don Fadrique no volvió a ser usada, ni como defensa militar, que nunca lo fué, ni con ninguna otra finalidad. Y ahí está, en la calle Santa Clara, hermosísima muestra del arte románico y el gótico, sin que al cabo de setecientos años se haya vuelto a utilizar |
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lunamorunasaidAquella misma tarde, doña Juana, sin apenas escoltada ni séquito, se dirigió desde el Alcázar a la Barqueta, en donde aquel entonces estaba el embarcadero real, al pié del convento de San Clemente, en donde se encontraba atracada la falúa o barco de la familia real. La falúa ya estaba preparada con sus remeros y cómitre, para dirigirse, con vela y remo, hacia Cádiz, donde doña Juana embarcaría para Francia. Al surcar la falúa el rio, aguas abajo, la reina doña Juana dirigió una última mirada con los ojos llenos de lagrimas, hacia la torre de don Fadrique, la torre que durante tres años había sido nido de sus amores. Llorando amargamente hizo una señal con su pañuelo en dirección a la torre, en cuyas almenas don Fadrique, también con los ojos anegados en llanto, le hacía una señal de adiós con la mano. Parece ser que éste fué el motivo de que poco después el rey don Alfonso X el Sabio, obligado por el clero y la nobleza, autorizó un proceso contra don Fadrique, acusado de haber ofendido el decoro real, al tener amores ilícitos con la viuda del rey San Fernando. De resultas del cual don Fadrique fué sentenciado a muerte, y ejecutado en Toledo. |
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lunamorunasaid…..se cerraban las puertas y las ventanas de todas las casas antes de que llegase a su altura la reina, con el más ostensible desaire. Pero todabía fué más grave lo que sucedió el dia 24 de Junio de 1255 en que con motivo de celebrarse el día del Santo de la reina, que era el día de San Juan, se enviaron desde el Alcázar invitaciones para más de doscientos convidados, caballeros y maestres de las órdenes, priore de los conventos, y cuanto de nobleza o de representación había en Sevilla. Pero ni uno solo de los convidados acudió al banquete. La reina doña Juana, pálida de ira aguardó en el salón del banquete, ante la larga mesa repleta de viandas durante más de una hora. Al fin, abandonó el salón, se dirigió a sus habitaciones, y ordenó a sus camaristas: — Recoged todas mis ropas y mis joyas y guardarlas en los cofres. Dad mis órdenes a las ayas para que preparen mis hijos `para un viaje. Nos vamos a Francia. |
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lunamorunasaidSin embargo el rey, que era comprensivo y no ignoraba que aquellas cacerias eran paseos amorosos, y aquella torre un nido de amor, aunque lo disimulaba, con el fín de no autorizar con su presencia aquellos amores, y ervitar las murmuraciones de sus nobles, optó por trasladar la corte a Toledo, donde estableció en el Alcázar viejo, situado en lo que hoy es el Paseo del Miradero de aquella imperial ciudad, el observatorio astronómico donde personalmente y con la ayuda de los sabios Rabí Ben Zagut, y Rabí Zag, verificó las observaciones que le sirvieron para escribir y diseñar sus famosísimas Tablas Alfonsies y Libro del Saber de Astronomía. Pero aunque la mayor parte de la nobleza se trasladó a Toledo, una gran hostilidad seguía entre la nobleza que había quedado aquí, contra la reina y el infante, pués la severa y piadosa nobleza sevillana no podía admitir ni que la reina viuda se volviera a casar, ni tampoco, que tuviera amores secretamente. Y formando causa común con los grandes señores, el pueblo bajo se sumó a una guerra sorda contra los amantes. Cuando la reina, acompañada del infante don Fadrique, o sola con sus criadas y escuderos salía del Alcázar, para dirigirse a la torre de don Fadrique, a su paso por la calle de Placentines, o por la de Mercaderes o Franco y por la calle de los Monteros (después se llamó Colcheros y hoy calle Tetuán) para enfilar la calle de Amor de Dios, como obedeciendo a una orden ….. |
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lunamorunasaidEmpezó el invierno, que aquel año 1253 fué muy riguroso, y la caza en la orilla del rio se hacía dificil por lo frio y desapacible del clima. No fué muy convicente esta afirmación del Infante para quienes entendían de estrategia militar, y así sus otros hermanos don Fernando y don Enrique acudieron a quejarse al rey don Alfonso X. — Nuestro hermano está construyendo una torre defensiva. ¿Que defensa cabe en una torre que está situada dentro de murallas? Si se hiciera más allá en la esquina de la Almenilla, o afuera de la Macarena sería cosa de creer. Pero donde la hace no tiene utilidad ninguna para la defensa. Y, ¿sabéis lo que susurran los escuderos y camaristas del Alcázar…? Pero el rey don Alfonso X, como Sabio, les mandó callar. |
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lunamorunasaidHabía llegado a Sevilla, y se consideró obligado por el protocolo, a acudir a presentar sus respetos a la reina viudad. . Al día siguiente, la reina viuda salió con el infante don Fadrique a cazar junto al Guadalquivir. La sorpresa cundió en el Alcázar porque no era costumbre que una reina viuda se entregase a paseos sino solamente a rezar. |
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lunamorunasaiden que se ve el rey moribundo recibiendo el Viático, pintado por Virgilio Mattoni, en el museo Provincial de Bellas Artes. Poca compañía para una viuda, joven y bella, que no tenía parientes en Sevilla, porque su única familia eran los senescales de Borgoña, y sus hermanas y primas que estaban en la corte de Francia. Por acentuar su soledad , sus hijos aún pequeños, tenían que estar separados de ella, educándose con arreglo al uso castellano, en mano de ayos y amas, sin más relación con la madre que darle un beso cada noche a la hora de irse acostar. Ocurrió que cierto día vino al Alcázar el infante don Fadrique, hijo de San Fernando, y por tanto hijastro de doña Juana. Este don Fadrique tenía la misma edad que ella, pués debía andar por los veinticinco y veintiseis años. Nunca había residido en Sevilla porque andaba mandando tropas por la frontera de los moros en Málaga y Granada. |
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lunamorunasaidVino a Castilla con gran acompañamiento, que se despidió y volvió para Francia tan pronto como dejaron a la bella, rubia, y jovencisima Juana, casada con el monarca español, en Toledo. Poco después el rey ponía en marcha sus tropas para conquistar Córdoba, y más tarde Sevilla. Las campañas tuvieron alejado al rey de la reina, y más aún sus continuos ejercicios de piedad, pués no en vano se le apellidaba con el sobrenombre de — el Rey Santo — aún mucho antes de su muerte y canonización. Y aunque por cumplir como caballero y cristiano se acercó a ella algunas veces, fué solamente por obligación de débito conyugal, así que la joven reina tuvo unos hijos, más como austero deber que como placer matrimonial, y sin haber llegado a gustar las verdaderas mieles del matrimonio. Así las cosas, el rey San Fernando la trajo a Sevilla, terminada la campaña y se aposentaron a vivir en el Alcázar, donde entre las preocupaciones del gobierno, las continuas ejercitaciones piadosas, la enfermedad que había contraido al pasar el Guadalquivir por Lora del Rio, y de la que nunca se repuso, tampoco prestó demasiada atención a la reina. De ella apenas sabemos más sino que recibió rica dote de las ganacias del repartimiento de Sevilla, y que asistió los últimos momentos del rey cuando éste murió cuatro años después, tal como la vemos con el rostro cubierto con un velo, en el célebre cuadro titulado — La comunión de San Fernando … |
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lunamorunasaidEn la puerta de Jerez, hastra la fecha en que fué derribada en 1864, existió una lápida con unos versos en lengua latina, que traducidos en nuestro idioma significaban: La torre de don Fadrique — leyenda –.- El muy alto y poderoso rey don Fernando III llamado el Santo, había estado casado en su mocedad con la reina doña Beatriz de Suabia, de ilustre estirpe europea, emparentada con las principales casas reinantes de su época. Fué doña Beatriz de Suabia modelo de prudencia y virtud, y dió al rey varios hijos, siendo el primero de ellos el principe don Alfonso, llamado el Sabio, y que después de la muerta de San Fernando ocuparia el trono de Castilla y León con el nombre de Alfons X el Sabio, y el menor el infante don Fadrique. Pero ocurrió que doña Beatriz de Suabia había muerto, y el rey San Fernando, por consejo de sus ministros y prelados contrajo nuevo matrimonio, encontrándose ya en edad mayor, con casi cincuenta años. Esta segunda boda tenía principalmente finalidad política, pués se trataba de entablar razones de amistad con Francia, a cuya familia real pertenecía doña Juana de Pointiheu, que así se llamaba la dama elegida para desposar con Fernando III. |
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lunamorunasaidAsí que se presentaron en la Puerta de Jerez, hecharon un garfio con una cuerda, treparon la muralla y se descolgaron dentro de Sevilla, caminando espada en mano hasta la Mezquita Mayor, ante cuya torre — hoy la Giralda –, fueron descubiertos por los moros. Nunca había ocurrido caso semejante, y la ciudad se despertó sobresaltada en un tumulto de gritos que decían: — Los cristianos están entrando en Sevilla –. Gran numero de soldados y de caballeros musulmanes salieron de sus casas armándose a toda prisa, para contener a los que ellos creían que era todo un ejército cristiano, cuando en realidad eran cinco o seis caballeros. |
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lunamorunasaidSin comunicar su idea a sus capitanes, que no le hubiese dejado realizarla, se disfrazó de moro, y durante la noche se arrimó a un portillo de la muralla que estaba junto a la Puerta de Córdoba — hoy Ronda de Capuchinos — y permaneció allí escondido al socaire del arco del portillo todo el resto de la noche, oyendo hablar los centinelas enemigos. Se enteró que la Puerta de Córdoba la habrían a cierta hora de la madrugada para que entrasen por ella algunas gentes que cultivaban huertas por aquella parte y que traían a la ciudad vituallas con que la abastecían, aunque precariamente. Se dirigió entonces San Fernando a la Puerta de Córdoba, y aprovechando el momento que la abrían, se entró en Sevilla mezclado con los hortelanos, y una vez dentro de la ciudad recorrió las murallas por su interior para observar su sistema defensivo. Desde la Puerta de Códoba llegó San Fernando a la Puerta del Alcazar, reconociendo igualmente la muralla del mismo, en lo que hoy es la Puerta de la Montería. |
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lunamorunasaidComo un rayo de la guerra, suscitado por Dios para rescatar España del dominio mahometano, descendió de Norte a Sur el rey don Fernando III de Castilla y León, desde el castillo de San Servando, de Toledo, ribera del Tajo, hasta las vegas del Guadalquivir, conquistando villas, ciudades y reinos. La temeridad de San Fernando.- Por relatos de cronistas de su tiempo sabemos que Fernando III el Santo, fué hombre de valor increible, rayando en la temeridad. Cierto día mientras sitiaba Sevilla, viendo que no era fácil tomar la ciudad por asalto a causa de sus poderosas murallas y la gran cantidad de gente que la guarnecían, penso buscar algun punto flaco en las defensas sevillanas, para atacar alli más reciamente, y, no teniendo posibilidad de adquirir datos del interior de la plaza pensó ser él mismo quien personalmente los obtuviese. |
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NousicasaidPara ver el mundo en un grano de arena, Aquel que se liga a una alegría |
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palomadlapazsaidCamino por la playa de tus sueños. Jazbluecie |
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conxasaidPlatón decia, que la poesía es una cosa liviana, alada y sagrada. Yo añadiria…pasión. La de Humberto Garza. |
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