MUERTE DE UN SUEÑO

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lunamoruna

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Desde entonces la torre de don Fadrique no volvió a ser usada, ni como defensa militar, que nunca lo fué, ni con ninguna otra finalidad. Y ahí está, en la calle Santa Clara, hermosísima muestra del arte románico y el gótico, sin que al cabo de setecientos años se haya vuelto a utilizar

26 octubre, 2008 at 17:20
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lunamoruna

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Aquella misma tarde, doña Juana, sin apenas escoltada ni séquito, se dirigió desde el Alcázar a la Barqueta, en donde aquel entonces estaba el embarcadero real, al pié del convento de San Clemente, en donde se encontraba atracada la falúa o barco de la familia real. La falúa ya estaba preparada con sus remeros y cómitre, para dirigirse, con vela y remo, hacia Cádiz, donde doña Juana embarcaría para Francia.

Al surcar la falúa el rio, aguas abajo, la reina doña Juana dirigió una última mirada con los ojos llenos de lagrimas, hacia la torre de don Fadrique, la torre que durante tres años había sido nido de sus amores. Llorando amargamente hizo una señal con su pañuelo en dirección a la torre, en cuyas almenas don Fadrique, también con los ojos anegados en llanto, le hacía una señal de adiós con la mano.

Parece ser que éste fué el motivo de que poco después el rey don Alfonso X el Sabio, obligado por el clero y la nobleza, autorizó un proceso contra don Fadrique, acusado de haber ofendido el decoro real, al tener amores ilícitos con la viuda del rey San Fernando. De resultas del cual don Fadrique fué sentenciado a muerte, y ejecutado en Toledo.

26 octubre, 2008 at 17:18
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lunamoruna

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…..se cerraban las puertas y las ventanas de todas las casas antes de que llegase a su altura la reina, con el más ostensible desaire.

Pero todabía fué más grave lo que sucedió el dia 24 de Junio de 1255 en que con motivo de celebrarse el día del Santo de la reina, que era el día de San Juan, se enviaron desde el Alcázar invitaciones para más de doscientos convidados, caballeros y maestres de las órdenes, priore de los conventos, y cuanto de nobleza o de representación había en Sevilla. Pero ni uno solo de los convidados acudió al banquete. La reina doña Juana, pálida de ira aguardó en el salón del banquete, ante la larga mesa repleta de viandas durante más de una hora. Al fin, abandonó el salón, se dirigió a sus habitaciones, y ordenó a sus camaristas: — Recoged todas mis ropas y mis joyas y guardarlas en los cofres. Dad mis órdenes a las ayas para que preparen mis hijos `para un viaje. Nos vamos a Francia.
En vano intentó consolarla el infante don Fadrique con desesperación de enamorado. — No, don Fadrique. Ni la religión ni la sociedad consienten nuestro amor. Ni autorizan que nos casemos, ni que nos amemos sin casarnos. Ante lo imposible y lo irremediable no hay más remedio que darse por vencidos.

26 octubre, 2008 at 17:17
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lunamoruna

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Sin embargo el rey, que era comprensivo y no ignoraba que aquellas cacerias eran paseos amorosos, y aquella torre un nido de amor, aunque lo disimulaba, con el fín de no autorizar con su presencia aquellos amores, y ervitar las murmuraciones de sus nobles, optó por trasladar la corte a Toledo, donde estableció en el Alcázar viejo, situado en lo que hoy es el Paseo del Miradero de aquella imperial ciudad, el observatorio astronómico donde personalmente y con la ayuda de los sabios Rabí Ben Zagut, y Rabí Zag, verificó las observaciones que le sirvieron para escribir y diseñar sus famosísimas Tablas Alfonsies y Libro del Saber de Astronomía.

Pero aunque la mayor parte de la nobleza se trasladó a Toledo, una gran hostilidad seguía entre la nobleza que había quedado aquí, contra la reina y el infante, pués la severa y piadosa nobleza sevillana no podía admitir ni que la reina viuda se volviera a casar, ni tampoco, que tuviera amores secretamente. Y formando causa común con los grandes señores, el pueblo bajo se sumó a una guerra sorda contra los amantes.

Cuando la reina, acompañada del infante don Fadrique, o sola con sus criadas y escuderos salía del Alcázar, para dirigirse a la torre de don Fadrique, a su paso por la calle de Placentines, o por la de Mercaderes o Franco y por la calle de los Monteros (después se llamó Colcheros y hoy calle Tetuán) para enfilar la calle de Amor de Dios, como obedeciendo a una orden …..

26 octubre, 2008 at 17:12
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lunamoruna

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Empezó el invierno, que aquel año 1253 fué muy riguroso, y la caza en la orilla del rio se hacía dificil por lo frio y desapacible del clima.
– Pués bien construire una torre asomada al rio, donde podreis cazar a vuestro sabor, y teniendo cerca un fuego — dijo el infante. Y mandó inmediatamente poner manos a la obra. A quienes preguntaban, les respondía invariablemente. — Es una torre para la defensa del lado norte de la ciudad. Es el único sitio vulnerables de Sevilla, porque los otros costados están el Tagarete, el Guadaira y el Guadalquivir, pero en el frente norte queda el campo más abierto.

No fué muy convicente esta afirmación del Infante para quienes entendían de estrategia militar, y así sus otros hermanos don Fernando y don Enrique acudieron a quejarse al rey don Alfonso X. — Nuestro hermano está construyendo una torre defensiva. ¿Que defensa cabe en una torre que está situada dentro de murallas? Si se hiciera más allá en la esquina de la Almenilla, o afuera de la Macarena sería cosa de creer. Pero donde la hace no tiene utilidad ninguna para la defensa. Y, ¿sabéis lo que susurran los escuderos y camaristas del Alcázar…?

Pero el rey don Alfonso X, como Sabio, les mandó callar.
– Prohibo que nadie ose hablar otra vez de esta cuestión. Don Fadrique es vuestro hermano, y yo solamente puede juzgarle, como rey y como hermano mayor. Y si no lo he hecho, no podéis vosotros ni entrar ni salir en esto.

26 octubre, 2008 at 17:09
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lunamoruna

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Había llegado a Sevilla, y se consideró obligado por el protocolo, a acudir a presentar sus respetos a la reina viudad.
La encontró en el jardín, dedicada como ella solía, a cazar palomas con su halcón favorito. Don Fadrique elogió el bello halcón: — Estos pájaros son más hidalgo que algunos ministros de los que gobiernan el reino cin mi hermano el rey Don Alfonso.
– No digais esas cosas, infante. Pueden oiros y se disgustaría el rey, — No hablo en broma, señora ¿No sabeis que en Castilla los halcones son considerados como hidalgos? ¿No habéis oido nunca el refrán: — Más hidalgo que un halcón? Estas aves ¿No habéis notado con qué honor cazan? Doña Juana rió: — No os entiendo infante. No se que quereis decir con esas palabras de “cazar con honor”. No se diferenciar esos matices en la caza. — Pués si quereis, señora, os invitaré a cazar, pero no aquí en la ciudad, porque la verdadera caza no consiste en matar a los palomos de las azoteas de los vecino con vuestro halcón. Hay que salir al campo abierto, y mejor cerca del rio, donde se posan a beber las aves

. Al día siguiente, la reina viuda salió con el infante don Fadrique a cazar junto al Guadalquivir. La sorpresa cundió en el Alcázar porque no era costumbre que una reina viuda se entregase a paseos sino solamente a rezar.
Pero las salidas, a pesar de las malas disimuladas criticas, continuaron.

26 octubre, 2008 at 17:07
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lunamoruna

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en que se ve el rey moribundo recibiendo el Viático, pintado por Virgilio Mattoni, en el museo Provincial de Bellas Artes.
Así pués, don Juana de Pointiheu quedó viuda, joven, bella, lozana, sin haber sabido realmente lo que es tener un marido. Y tras los funerales de San Fernando se encontró viuda, sola en el Alcázar, sin más compañia que sus doncellas y sus pajaros de cetrería, halcones peregrinos, gavilanes y neblíes, con los que se distraía en cazar, echándolos a volar desde su guante de cuero, al azul cielo sevillano, paseando por los jardines del Alcázar, y por la Huerta del Retiro que daba adonde hoy están los Jardines Murillo.

Poca compañía para una viuda, joven y bella, que no tenía parientes en Sevilla, porque su única familia eran los senescales de Borgoña, y sus hermanas y primas que estaban en la corte de Francia. Por acentuar su soledad , sus hijos aún pequeños, tenían que estar separados de ella, educándose con arreglo al uso castellano, en mano de ayos y amas, sin más relación con la madre que darle un beso cada noche a la hora de irse acostar.

Ocurrió que cierto día vino al Alcázar el infante don Fadrique, hijo de San Fernando, y por tanto hijastro de doña Juana. Este don Fadrique tenía la misma edad que ella, pués debía andar por los veinticinco y veintiseis años. Nunca había residido en Sevilla porque andaba mandando tropas por la frontera de los moros en Málaga y Granada.

26 octubre, 2008 at 17:03
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lunamoruna

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Vino a Castilla con gran acompañamiento, que se despidió y volvió para Francia tan pronto como dejaron a la bella, rubia, y jovencisima Juana, casada con el monarca español, en Toledo. Poco después el rey ponía en marcha sus tropas para conquistar Córdoba, y más tarde Sevilla.

Las campañas tuvieron alejado al rey de la reina, y más aún sus continuos ejercicios de piedad, pués no en vano se le apellidaba con el sobrenombre de — el Rey Santo — aún mucho antes de su muerte y canonización. Y aunque por cumplir como caballero y cristiano se acercó a ella algunas veces, fué solamente por obligación de débito conyugal, así que la joven reina tuvo unos hijos, más como austero deber que como placer matrimonial, y sin haber llegado a gustar las verdaderas mieles del matrimonio.

Así las cosas, el rey San Fernando la trajo a Sevilla, terminada la campaña y se aposentaron a vivir en el Alcázar, donde entre las preocupaciones del gobierno, las continuas ejercitaciones piadosas, la enfermedad que había contraido al pasar el Guadalquivir por Lora del Rio, y de la que nunca se repuso, tampoco prestó demasiada atención a la reina. De ella apenas sabemos más sino que recibió rica dote de las ganacias del repartimiento de Sevilla, y que asistió los últimos momentos del rey cuando éste murió cuatro años después, tal como la vemos con el rostro cubierto con un velo, en el célebre cuadro titulado — La comunión de San Fernando …

26 octubre, 2008 at 17:00
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lunamoruna

said

En la puerta de Jerez, hastra la fecha en que fué derribada en 1864, existió una lápida con unos versos en lengua latina, que traducidos en nuestro idioma significaban:
Hércules me edificó, Julio Cesar me cercó de muros y torres altas, y el rey Santo me ganó con Garci Péres de Vargas.

La torre de don Fadrique — leyenda –.- El muy alto y poderoso rey don Fernando III llamado el Santo, había estado casado en su mocedad con la reina doña Beatriz de Suabia, de ilustre estirpe europea, emparentada con las principales casas reinantes de su época. Fué doña Beatriz de Suabia modelo de prudencia y virtud, y dió al rey varios hijos, siendo el primero de ellos el principe don Alfonso, llamado el Sabio, y que después de la muerta de San Fernando ocuparia el trono de Castilla y León con el nombre de Alfons X el Sabio, y el menor el infante don Fadrique.

Pero ocurrió que doña Beatriz de Suabia había muerto, y el rey San Fernando, por consejo de sus ministros y prelados contrajo nuevo matrimonio, encontrándose ya en edad mayor, con casi cincuenta años. Esta segunda boda tenía principalmente finalidad política, pués se trataba de entablar razones de amistad con Francia, a cuya familia real pertenecía doña Juana de Pointiheu, que así se llamaba la dama elegida para desposar con Fernando III.
La diferencia de edad entre el rey y su nueva esposa era demasiado grande, pués ella contaba con apenas diecisiete años.

26 octubre, 2008 at 16:59
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lunamoruna

said

Así que se presentaron en la Puerta de Jerez, hecharon un garfio con una cuerda, treparon la muralla y se descolgaron dentro de Sevilla, caminando espada en mano hasta la Mezquita Mayor, ante cuya torre — hoy la Giralda –, fueron descubiertos por los moros. Nunca había ocurrido caso semejante, y la ciudad se despertó sobresaltada en un tumulto de gritos que decían: — Los cristianos están entrando en Sevilla –.

Gran numero de soldados y de caballeros musulmanes salieron de sus casas armándose a toda prisa, para contener a los que ellos creían que era todo un ejército cristiano, cuando en realidad eran cinco o seis caballeros.
Ante la Mezquita, en lo que hoy es la calle Alemanes, tuvieron un terrible choque, pero por fortuna para ellos pudieron salir con bien, y durante el encuentro se les unió el rey San Fernando que al oir el tumulto comprendió que habían entrado en la ciudad metiéndose literalmente en la boca del lobo, pero Don Rodrigo Gonzalez de Girón le contestó entre atrevido y burlón: — En paz estamos señor, que también vos os metisteis en Sevilla sin pedirnos consejo –. Y todos juntos, satisfechos de tan buen lance, regresaron al real de Tablada. Parece increible, pero es un suceso completamente auténtico del que existen testimonios fehacientes, quedando así probado el valor de aquel rey, quizás el único monarca que yendo al frente de su ejército, se atrevió a entrar solo y disfrazado en una plaza enemiga.

26 octubre, 2008 at 16:56
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lunamoruna

said

Sin comunicar su idea a sus capitanes, que no le hubiese dejado realizarla, se disfrazó de moro, y durante la noche se arrimó a un portillo de la muralla que estaba junto a la Puerta de Córdoba — hoy Ronda de Capuchinos — y permaneció allí escondido al socaire del arco del portillo todo el resto de la noche, oyendo hablar los centinelas enemigos. Se enteró que la Puerta de Córdoba la habrían a cierta hora de la madrugada para que entrasen por ella algunas gentes que cultivaban huertas por aquella parte y que traían a la ciudad vituallas con que la abastecían, aunque precariamente. Se dirigió entonces San Fernando a la Puerta de Córdoba, y aprovechando el momento que la abrían, se entró en Sevilla mezclado con los hortelanos, y una vez dentro de la ciudad recorrió las murallas por su interior para observar su sistema defensivo.

Desde la Puerta de Códoba llegó San Fernando a la Puerta del Alcazar, reconociendo igualmente la muralla del mismo, en lo que hoy es la Puerta de la Montería.
Mientras tanto los caballeros del real habían hechado de menos al rey, y como no conocían su atrevimiento y audacia, y sabían que estaba preocupado por conocer las defensas de Sevilla, pensaron inmediatamente en que el rey había cometido la temeridad de entrar en la ciudad. Don Rodrigo Gonzalez de Girón, los hermanos Fernán Yáñez, don Juan de Mendoza y otros caballeros decidieron ir a buscarle…..

26 octubre, 2008 at 16:51
Avatar de lunamoruna

lunamoruna

said

Como un rayo de la guerra, suscitado por Dios para rescatar España del dominio mahometano, descendió de Norte a Sur el rey don Fernando III de Castilla y León, desde el castillo de San Servando, de Toledo, ribera del Tajo, hasta las vegas del Guadalquivir, conquistando villas, ciudades y reinos.
Llegado que hubo frente a la ciudad de Sevilla, estableció su campamento en torno a la ciudad, con ánimo de tenerla sitiada hasta conseguir su conquista. Durante el tiempo que duro el asedio ocurrieron en el real, o campamento principal, situado en el campo de Tablada, y en los lugares de mayor combate, muchos y muy interesantes episodios, los unos heróicos, los otros piadosos, que la tradición oral, y la curiosidad de los cronistas nos han conservado.

La temeridad de San Fernando.- Por relatos de cronistas de su tiempo sabemos que Fernando III el Santo, fué hombre de valor increible, rayando en la temeridad. Cierto día mientras sitiaba Sevilla, viendo que no era fácil tomar la ciudad por asalto a causa de sus poderosas murallas y la gran cantidad de gente que la guarnecían, penso buscar algun punto flaco en las defensas sevillanas, para atacar alli más reciamente, y, no teniendo posibilidad de adquirir datos del interior de la plaza pensó ser él mismo quien personalmente los obtuviese.

26 octubre, 2008 at 16:46
Avatar de Nousica

Nousica

said

Para ver el mundo en un grano de arena,
y el cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora.

Aquel que se liga a una alegría
hace esfumar el fluir de la vida;
aquél quien besa la joya cuando esta cruza su camino
vive en el amanecer de la eternidad.

26 octubre, 2008 at 12:05
Avatar de palomadlapaz

palomadlapaz

said

Camino por la playa de tus sueños.
Rojo atardecer
y yo mirando el poniente desvanecer.
Cansados mis pies deambulan
sobre la tibia arena de mil veranos.
El ancho brazo que toca el rosario
y acaricia la victoria;
anhelan rozar mi figura.
Mis manos; palomas inquietas.
Revolotean en mi cintura
y en ella hacen su nido.
Escribo con mi mirada
sobre la estela
de mar cielo estos versos
que hoy publico
en un rincón del alma.
Organizo versos infinitos
hasta crear la más bella canción.
Insolente cae la lluvia,
en lo más hondo del corazón.
Una guitarra…
llora triste melodía
a orillas del Paraná;
De rodillas el trovador,
baja su cabeza
en un rezo mortal.
Las cuentas en cadenas
prenden de su mano.
Frente al monumento
de mi estandarte;
te veo o es mi
cruel imaginación?
Buceo en el aire,
quiero entender la soledad…
Pero la misma
me deja abatida
en mis sueños y fantasías…
excitando una hábil
estocada a mi alma
con el desdén de la lejanía.
Hoy comprendo
que no mereces mi amor.
Tú mereces el infinito cielo
con todos sus planetas
y no este vacío universo
que nada puede ofrecerte.
Desde el rincón del alma;
te invito a que me olvides.

Jazbluecie

26 octubre, 2008 at 09:16
Avatar de conxa

conxa

said

Platón decia, que la poesía es una cosa liviana, alada y sagrada. Yo añadiria…pasión. La de Humberto Garza.
¡Precioso Luna!

24 octubre, 2008 at 19:24
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