Y luego monté mis ojos
sobre un caballo de miedo.
Tus ojos me perseguían
Como dos toritos negros.
Y luego metí mis manos
bajo un embozo de fuego;
tu pelo se me enredaba
como un torito negro.
Y luego junté mi boca
contra la cal de mi encierro.
Tu boca estaba acechando
igual que un torito negro.
Y luego mordí mi almohada
ara contener mi beso,
tu beso me corneaba
igual que un torito negro.
Y luego arañé mi carne
de tentación y deseo
para que no me gritara
que yo te estaba queriendo.
Y tu cuerpo encandilado
mimbre, luna, bronce y fuego
se me plantó ante los ojos
igual que un torito negro.
Deja, que no quiero verte.
Déjame, que no te quiero
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Contra mis cinco sentidos
tus cinco toritos negros.
Torito negro tus ojos
torito negro tu pelo
torito negro tu boca
torito negro tu beso.
Y el más negro de los cinco,
tu cuerpo, torito negro.
Barreras puse a mis ojos,
tus ojos me las rompieron.
Barreras puse a mis manos,
les hizo sombra tu pelo.
Barreras puse a mi boca,
tu boca les prendió fuego.
Puse mi beso en barreras,
tu beso las hizo leño.
Y puse duras barreras
de zarzamora al recuerdo
y saltó sobre las zarzas
tu cuerpo, torito negro.
Deja, que no quiero verte.
Déjame que no te quiero.
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Mi paso por la Clínica , fue poca cosa (de momento) querida Conxa . A sido solo para realizarme unas pruebas que determinarán si soy o no intervenida de un problema de estomago que llevo arrastrando desde hace años y ahora parece que se empeoró por mis circunstancias personales, que no las mejores….por desgracia .Gracias por interesarte por mí….Eres un amor .Un beso muy fuerte para ti.
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No tengo palabras amiga mia, pero a mi si me han brotado las lagrimas. ¡Una maravilla!
Gracias por esta belleza.
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¡Esa!… La que en el alma llevo oculta;
la que no salta afuera ni se expande
en la pupila; la que a nadie insulta
en un alarde de dolor: la grande,
la infinita, la muda, la sombría,
la terca, la traidora, la doliente
lágrima de dolor, lágrima mía,
que está clavada en mí profundamente!
La que no da una tregua ni un consuelo
de dulce sollozar. La que me hiere,
y me punza, y me obsede, y pone un velo
turbio en mis ojos; la que nunca muere
ni nace a flor de rostro; la que nunca
refrena su latir; la que no intenta
asomarse a la faz y queda trunca,
y hace la pena interminable y lenta…
Cántaros secos, áridos, mis ojos;
páramos sin frescura ni rocío;
febricitantes de escrutar los rojos
límites, del espacio y del vacío…
¡Esa!… La que no llega, ni ha llegado,
ni llegará a los ojos nunca… ¡nunca!…
Mi lágrima tenaz que no ha mojado
el Sahara estéril de mi vida trunca,
¡Ésa… no la verás, porque en la calma
de mis angustias, se ha trocado en perla!
Para verla hace falta tener alma;
y tú, ¡no tienes alma para verla!
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¡Ay Contxa! nuestros dedos van más deprisa por el teclado que nuestro cerebro. El mio, que está senil se ha vuelto dislésico. Creo que ya soy de neurona única.
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“Me he despertado soñando, soñé que estaba despierto, soñé que el sueño era vida, soñé que la vida es sueño”.
Tragico, esistencialista, mistico. Miguel de Unamuno, un pensador, un maestro.
Gracias, querida Nousica
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Jajaja…ni “Caludio”…ni “Cludio”… ¡estamos buenas!
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Y se nos barre
la vista, es nuestro cuerpo
mercado franco, nuestra voz vivienda
y el amor y los años
puertas para uno y para mil que entrasen.
Cludio Rodriguez
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Hoy un dia precioso de lluvia,
Otoño puro junto al Mediterraneo Alicantino,
los güiris decian….no gut, caput,
al menos eso es lo que yo les entendia,
no nos bañamos hoy en el Mare Nostrun,
pero lo vimos bello y vivo….precioso agitar de olas,
arena y agua, dandose abrazos sin pudor,
ceremonia de amor natural,
las nubes grises y la lluvia….de mironas,
que cosas.!
aterure.
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Una de las más bellas palabras, que por si sola, es un poema completo.
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Jajajaja…Muy bueno Nixon. ¡Es mi heroina desde la infancia!
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Los escritos, son como la comida.
A veces llena mas, el pan solo,
que un faisan relleno.
El pan, tiene el calor de mi necesidad,
el faisan…llena el estomago de otros,
me sentaria mal.!
Solo quiero calmar mi necesidad,
solo quiero pan,
mi pan.!
aterure.
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Dejad que el viento me traspase el cuerpo
y lo ilumine. Viento sur, salino,
muy soleado y muy recién lavado
de intimidad y redención, y de
impaciencia. Entra, entra en mi lumbre,
ábreme ese camino
nunca sabido: el de la claridad.
Suena con sed de espacio,
viento de junio, tan intenso y libre
que la respiración, que ahora es deseo
me salve. Ven
conocimiento mío, a través de
tanta materia deslumbrada por tu honda
gracia.
Cuán a fondo me asaltas y me enseñas
a vivir, a olvidar,
tú, con tu clara música.
Y cómo alzas mi vida
muy silenciosamente
muy de mañana y amorosamente
con esa puerta luminosa y cierta
que se me abre serena
porque contigo no me importa nunca
que algo me nuble el alma.
Caludio Rodriguez (1934-1999)
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