Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces, olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pié cuando yo muera.
Juan Ramón Jiménez
|
Querida conxa: yo creo que todos poseemos la eterna luz de la juventud. Creo que la juventud se lleva en el alma. Conozco persona jóvenes que no lucen en absoluto y ancian@s que siguen brillando a persar de sus infinitas limitaciones. Besos
|
y al vibrar la amorosa campana
de la ermita perdida en el valle,
se entreabrían mis ojos rendidos
al misterio sin luz de la tarde…
Es la esquila; ha sonado. La esquila
ha sonado en la paz de los aires;
sus cadencias dan llanto a estos ojos
que no quieren los besos de nadie.
¡Que mis lágrimas corran! Ya hay flores,
ya hay fragancias y cantos; si alguien
ha soñado en mis besos, que venga
de su plácido ensueño a besarme.
Y mis lágrimas corren… No vienen…
¿Quién irá por el triste paisaje?
Sólo suena en el largo silencio
la campana que tocan los ángeles.
|
ESTOY TRISTE, Y MIS OJOS NO LLORAN
Estoy triste, y mis ojos no lloran
y no quiero los besos de nadie;
mi mirada serena se pierde
en el fondo callado del parque.
¿Para qué he de soñar en amores
si está oscura y lluviosa la tarde
y no vienen suspiros ni aromas
en las rondas tranquilas del aire?
Han sonado las horas dormidas;
está solo el inmenso paisaje;
ya se han ido los lentos rebaños;
flota el humo en los pobres hogares.
Al cerrar mi ventana a la sombra,
una estrena brilló en los cristales;
estoy triste, mis ojos no lloran,
¡ya no quiero los besos de nadie!
Soñaré con mi infancia: es la hora
de los niños dormidos; mi madre
me mecía en su tibio regazo,
al amor de sus ojos radiantes;
|
Mi querida Nousica, tal vez tu posees la eterna luz de la juventud, pero según parece algo se apagó en el alma del poeta cuando perdió su juventud.
|
Me encanta Claudio Rodriguez. Para mi, es el poeta de la luz ya que toda su obra esta conducida por ella.
Don de la ebriedad (fragmento)
Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
|
Entre la fastuosidad verbal de la prosa y su poesía de sensaciones, no se cúal me gusta más.
ELEGÍA
Morir serenamente como nunca he vivido
y ver pasar los coches como en una pantalla
y las canciones lentas de Nat King Cole
un saxofón un piano los atardeceres en las terrazas bajo los
parasoles
esta vida que nunca llegué a interpretar
el viento en los pasillos las ventanas abiertas todo es blanco
como en una clínica
todo disuelto como una cápsula de cianuro en la oscuridad
Se proyectan diapositivas con mi historia
entre el pesado olor del cloroformo
Bajo la niebla del quirófano extrañas aves de colores anidan
“Extraña fruta y otros poemas” 1968 – 1969
|
Querida marsa: me encanta el poema, pero no estoy de acuerdo en que “cuando se va la juventud…se va laluz”. Besos
|
Esta iluminación de la materia,
con su costumbre y con su armonía,
con el sol madurador,
con el toque sin calma de mi pulso,
cuando el aire entra a fondo
en la ansiedad del tacto de mis manos
que tocan sin recelo,
con la alegría del conocimiento,
esta pared sin grietas,
y la puerta maligna, rezumando,
nunca cerrada,
cuando se va la juventud, y con ella la luz,
salvan mi deuda.
Claudio Rodriguez
|
En los versos míos, se dirigen
a ti mis reflexiones,
pueden ser tranquilos o apasionados,
depende como este mi sentir;
sus agua se expanden hacia el horizonte,
y regresa a sus comienzos.
¡Disculpa mis apasionados extravíos!
apiádate de mis profundos desconsuelos,
porque son solo tuyos mis pensamientos
ingenuos como mis sentimientos.
Navego en el mar de tus emociones
sin rumbo fijo, torpe y ofuscada;
siempre rebuscando los tesoros
que existen en ti.
Sopla contra mí tu viento adverso,
haciendo naufragar mis esperanzas,
esperanzas que cada vez están más lejanas.
Me cautivas y me condenas,
me escoges y desprecias,
para mi eres certidumbre irreal,
y siempre similar
puedes estar triste como alegre,
tu voluntad a ni apasionamiento se resiste,
¿Por qué siempre voy hacia ti?.
Espacio quiero remontar tu altura,
quiero abismo en tus profundidades
saber que escondes para mi;
en ese oscuro precipicio me arrojo,
y en la cima de tu cumbre sueño,
para estar contigo.
|
Hace ya tiempo, un poeta entró en una catedral. No sabemos de qué catedral nos habla. ¿Es una catedral vivida ahora, es una catedral recordada? (El poeta vive en el exilio.) Es quizá, un emblema de catedral; una catedral real que, en el recuerdo, se convierte en imaginaria. Si nos fijamos bien, cualquier cosa, en un poema, se convierte en ficción: ficción artística, precisamente. Alcanza una vida de símbolo poético. No es la catedral que conocíamos: es la catedral que, al leerlo, nos hará ver el poema.
Pere Gimferrer
|
Gracias María por acudir a este Foro y dejarnos ese hermoso poema de Keats. Es una alegría saber que nos has descubierto y que te arrimas a nuestro rincón. Tú, tienes mucho que decir, muchas cosas que aportar, sobre todo en el ámbito del arte y la poesía. Que vuelvas de nuevo. Estaremos felices de tenerte aquí.
Un beso.
Perdona Conxita que me he metido en medio. Quería sólo saludar a mi amiga y ya veo que también tú lo has hecho, con más propiedad además dejando otro poemas del gran
poeta romántico.
|
¡Perdón!
El poema: La caída da Hiperión. JHON KEATS
|
“la belleza es verdad, la belleza es belleza”…y que bellezón este poema de KEATS.
Gracias Maria, ¡bienvenida a esta casa!
Tienen los locos sueños donde traman
elíseos de una secta. Y el salvaje
vislumbra desde el sueño más profundo
lo celestial. Es lástima que no hayan
transcrito en una hoja o en vitela
las sombras de esa lengua melodiosa
y sin laurel transcurran, sueñen, mueran.
Pues sólo la Poesía dice el sueño,
con hermosas palabras salvar puede
a la Imaginación del negro encanto
y el mudo sortilegio. ¿Quién que vive
dirá: “no eres poeta si no escribes
tus sueños”? Pues todo aquel que tenga alma
tendrá también visiones y hablará
de ellas si en su lengua es bien criado.
Si el sueño que propongo lo es de un loco
o un poeta tan sólo se sabrá
cuando mi mano repose en la tumba.
Soñé que en un lugar estaba donde
palmera, haya, mirto, sicomoro
y plátano y laurel formaban bóvedas
cerca de manantiales cuya voz
refrescaba mi oído y donde el tacto
de un perfume me hablaba de las rosas.
Vi un árbol de boscaje recubierto
por parras, campanillas, grandes flores (…)
|
Felicísimas ramas que ni aun despediros
podéis de vuestras hojas ni de la primavera;
y músico feliz que incansable interpretas
para siempre canciones nuevas ya para siempre;
¡amor más que feliz!, ¡más que feliz amor!,
para siempre cálido y presto a ser disfrutado,
para siempre anhelante y para siempre joven.
Aquí todo respira pasión sobrehumana
que deja el corazón apenado y ahíto,
abrasando la frente y la lengua reseca.
¿Quiénes son los que vienen hacia el sacrificio?
¿A qué verde altar, extraño sacerdote,
guías esa novilla que muge a los cielos
con sus sedosos flancos ornados de guirnaldas?
¿Qué pueblecillo próximo a un río o al mar,
o alzado en la montaña con su alcázar pacífico,
se vacía de gente esta pía mañana?
Pueblecillo, tus calles en silencio
estarán para siempre y ni un alma que diga
por qué estás tan desierto ha de tornar.
¡Oh pieza ática! ¡Qué bellamente
dispones sobre el mármol excelentes varones
y labradas doncellas junto a hierbas y ramas!
Tú excedes, callada forma, al pensamiento
como la eternidad. ¡Oh fría Égloga!
Cuando la edad consuma esta generación
continuarás en medio de otro dolor que el nuestro
como amiga del hombre al que dices:
“la belleza es verdad, la verdad es belleza;
esto es cuanto sabes y saber necesitas”.
JOHN KEATS
|