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Zafrina hace 9 años, 5 meses.
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NousicasaidNos hicieron creer en una fórmula Ah, tampoco nos dijeron que nadie Y entonces, cuando estés John Lennon |
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Nousicasaid“Nos hicieron creer que el “gran amor”, Nos hicieron creer que cada uno de nosotros (sigue) |
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conxasaidEl sueño es la aparición estática de la vida. Mas como la vida psíquica es en sí misma movimiento, suceso, el sueño es paradójicamente la inmovilidad de un movimiento, el absoluto de un movimiento. Lo cual viene a suceder en el otro polo de la vida humana: en la creación lograda, y especialmente en el arte que es más movimiento que ningún otro: la Música. La Música es el sueño organizado, el sueño que sin dejar de serlo ha pasado por el tiempo y ha aprendido del tiempo, ha aprovechado del tiempo. Y toda vida bien lograda es la que ha pasado por el tiempo y ha aprovechado de él para realizarse más bien sin dejar de ser en su raíz: la vocación, el amor y el conocimiento. |
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marsasaidDuro, pero esta fotografía existe. FOTOGRAFIA Sentado en silla de junco y rama, Marsa |
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mafabuusaidEl agua ensimismada |
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conxasaid¡Qué emoción este poema clásico!… cuantos recuerdos de mi niñez ha despertado! |
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alborearsaidUn seminarista sin duda era el muerto; pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro, con la beca roja por cima cubierto, y sobre la beca, el bonete negro. Con sus voces roncas cantaban los clérigos los seminaristas iban en silencio siempre en dos filas hacia el cementerio como por las tardes al ir de paseo. La niña angustiada miraba el cortejo los conoce a todos a fuerza de verlos… tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos… el seminarista de los ojos negros. Corriendo los años, pasó mucho tiempo… y allá en la ventana del casucho viejo, una pobre anciana de blancos cabellos, con la tez rugosa y encorvado el cuerpo, mientras la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo. La labor suspende, los mira, y al verlos sus ojos azules ya tristes y muertos vierten silenciosas lágrimas de hielo. Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo del seminarista de los ojos negros… Miguel Ramos Carrión |
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alborearsaidUn seminarista, entre todos ellos, marcha siempre erguido, con aire resuelto. La negra sotana dibuja su cuerpo gallardo y airoso, flexible y esbelto. Él, solo a hurtadillas y con el recelo de que sus miradas observen los clérigos, desde que en la calle vislumbra a lo lejos a la salmantina de rubio cabello la mira muy fijo, con mirar intenso. Y siempre que pasa le deja el recuerdo de aquella mirada de sus ojos negros. Monótono y tardo va pasando el tiempo y muere el estío y el otoño luego, y vienen las tardes plomizas de invierno. Desde la ventana del casucho viejo siempre sola y triste; rezando y cosiendo una salmantina de rubio cabello ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo. |
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alborearsaidPero no ve a todos: ve solo a uno de ellos, su seminarista de los ojos negros; cada vez que pasa gallardo y esbelto, observa la niña que pide aquel cuerpo marciales arreos. Cuando en ella fija sus ojos abiertos con vivas y audaces miradas de fuego, parece decirla: —¡Te quiero!, ¡te quiero!, ¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo! ¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero! A la niña entonces se le oprime el pecho, la labor suspende y olvida los rezos, y ya vive sólo en su pensamiento el seminarista de los ojos negros. En una lluviosa mañana de inverno la niña que alegre saltaba del lecho, oyó tristes cánticos y fúnebres rezos; por la angosta calle pasaba un entierro. |
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alborearsaidDesde la ventana de un casucho viejo abierta en verano, cerrada en invierno por vidrios verdosos y plomos espesos, una salmantina de rubio cabello y ojos que parecen pedazos de cielo, mientas la costura mezcla con el rezo, ve todas las tardes pasar en silencio los seminaristas que van de paseo. Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo, marchan en dos filas pausados y austeros, sin más nota alegre sobre el traje negro que la beca roja que ciñe su cuello, y que por la espalda casi roza el suelo. |
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alborearsaidMuy bello amiga. |
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conxasaid-¡Qué bien se está, contigo, Juan Ramón Jiménez (fragmento de Abril dulce) |
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NousicasaidAlgunas de las calles por las que transito para ir al trabajo están bordeadas de naranjos. Han empezado a florecer y el aroma de azahar impregna el aire matutino dándole al nuevo día un cariz diferente. No hay ninguna duda,… estamos en primavera. |
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marsasaid¡Amiga, los Machados! |
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conxasaid“Dejar que que el tiempo envuelva en su espeso manto los espacios recorridos” ¡Muy bello Marsa! Y podrás conocerte recordando |
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