Reír es arriesgarse a parecer idiota.
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.
Acercarse a alguien es arriesgarse a comprometerse.
Mostrar los sentimientos es arriesgarse a exponer lo más profundo.
Presentar los sueños es arriesgarse a perderlos.
Amar es arriesgarse a no ser correspondido
Vivir es arriesgarse a desesperar.
Intentar es arriesgarse a fracasar.
…Pero hay que arriesgarse porque…
el mayor peligro en la vida , es no arriesgar nada.
El que no arriesga nada, puede vitar el sufrimiento y la tristeza, pero no aprende nada, no siente nada, no puede cambiar ni desarrollarse, no puede amar ni vivir.
Encadenado a su certeza, se vuelve esclavo, abandona su libertad.
Sólo los que arriesgan son libres.
Arriésgate a dejar todo lo que ya no te sirve, y arriésgate a cambiar escuchando y siguiendo la voz de tu corazón.
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Muy bonito, conxa… Gustavo Adolfo Bécquer fue uno de los más grandes poetas, que además supo amar hasta en el olvido.
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¡Maestro de sueños Benedetti!
Tambien de Benedetti:
“Ten cuidado con tus sueños:
son la sirena de las almas.
Ella canta. Nos llama.
La seguimos y jamás retornamos”.
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Dale vida a los sueños que alimentan el alma,
no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad, humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.
Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas, que son de fantasía,
y déjalos que vuelen contigo en compañía.
Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para ti ha guardado
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.
Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
con los ojos cerrados y los sueños despierto.
Mario Benedetti
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Y así son los sueños
pasan sobre nuestro cenit
dibujando encuentros
en el alma… en al aire.
Nix
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¿Por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
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Sombra, trémula sombra de las voces.
Arrastra el río negro mármoles ahogados.
¿Cómo decir del aire asesinado,
de los vocablos huérfanos,
como decir del sueño?
Sombra, trémula sombras de las voces.
Negra escala de lirios llameantes.
¿Cómo decir los nombres, las estrellas,
los albos pájaros de los pianos nocturnos
y el obelisco del silencio?
Sombra, trémula sombra de las voces.
Estatuas derribadas en la luna.
¿Cómo decir, camelia,
la menor flor entre las flores,
cómo decir tus blancas geometrias?
¡Cómo decir, ho sueño, tu silencio
en voces?
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No sé lo que he soñado
esta noche pasada.
Triste muy triste debío ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.
Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al al notarlo,
de un amargo placer henchirse el alma.
Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mis tristeza una alegría…
¡se que aún me quedan lágrimas!
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como dice nuestro amigo laris. “Estos magos que conocen nuestras carencias….” os hayan dejado “regalos que son un bálsamo para las heridas”. Estos regalos a los que se refiere nuestro amigo, son los más preciados, los que siempre perduran, los que se guardan en el corazón y de los que hechamos mano en èpocas de “carencias”. Un beso para tod@s.
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A mano amada
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de un vida; allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,
los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde, otros
Apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con impecables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!
me reclaman
reconozco los rostros.
No urto el cuerpo
cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria
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Esos bellos pesamientos que sabes plasmar como poeta y regalas desde el corazón amigo, tienen mas valor que el oro, el incienso o la mirra.
¡Que los Reyes Magos llenen tambien de caricias tu alma!
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Sería muy triste marcharse con el alma llena de amor sin haber sabido entregarlo. ¡ Muy bello querida Nousica!
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Si antes de emprender el viaje, el Ángel, complaciente, preguntase a tu espíritu:
-¿Quieres quedarte un poco más para exprimir a los libros toda su sabiduría?
Habrías de responderle.
_No; ya he leído bastantes libros para saber que en ellos la sabiduría no se encuentra. Si el entendimiento fuese capaz de comprender las evidencias supremas, ya las habría comprendido en las eternidades que nos precedieron. Si fuese capaz de expresarlas en libros, ya las habría expresado, en esta forma o en otra cualquiera, en lo infinito de los tiempos.
-¿Querrías entonces quedarte en poco más para saborear los deleites del poder, de la riqueza?
- No; ya sé lo que el poder y la riqueza hacen de los hombres. Conozco demasiados poderosos y demasiados ricos y conociéndolos he llegado a sentir mis mayores desconsuelos por la humanidad.
-¿De qué desearías, pues, un poco más antes de marcharte?-insistiría el ángel.
Y tú responderías con timidez:
-Tal vez no he amado aún lo bastante.
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Tuvieron que pasar muchos años, muchos inviernos, muchas voces, y uno, ya vestido de canas, fue descubriendo de a poquito algo que cualquier niño descubre en sus pequeños años: que los reyes Magos existen, que vienen, sí, de donde sea, y nos traen regalos que a veces nos parecen invisibles. Regalos que son un bálsamo para las heridas que nos dejó la vida; La sonrisa de alguien en un día en que todo nos parece duro y agresivo; el mensaje de una persona amiga en donde nos regala la ternura; de pronto la aparición de alguien a quien esperamos desde hace mil años; un saludo, un apretón de manos, un abrazo. Incluso una mirada.
A veces la simple e infinita caricia de unas manos queridas.
Son los regalos que recibimos de estos magos, que saben muy bien cuales son nuestras carencias.
Hoy también he recibido mi regalo. Un pensamiento, casi un sueño, que me viste la sangre de caricias.
Un saludo a tod@s con mi mejor pensamiento.
Laris
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