Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
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Soliloquio de Segismundo
Es verdad; pues reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos;
y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
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No se sabe
si cerramos los ojos o la noche
abre en nosotros ojos estrellados,
si cava la pared en nuestro sueño
hasta que abre una puerta.
Pero el sueño
es el veloz vestido de un minuto:
se gastó en un latido
de la sombra
y cayó a nuestros pies, deshabitado,
cuando se muere el día y nos navega.
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Gracias James, ¡Bienvenido a este foro!
Los sueños…¡Como endulzan la sombra!
Hay en ellos algo divino y triste que no es de nuestra vida…
J. R. JIMENÉZ
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” Mis sueños trepan hacia los tuyos como la enredadera y terminan donde quieras que mueran ”
(Anonimo)
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Combatir. Enredarse en la vida
y asestar al olvido un golpe mortal.
Nos mataron los sueños,
los que nunca pudieron
romper el precipicio de los días contados.
La clépsidra del día nos prohibió soñar.
Pero aqui nos tienes, amor de los fantasmas.
Hurgando en los bolsillos de la noche,
descubrimos un minúsculo
pedacito de dicha, de esperanza,
de dormido y risueño imaginario.
Así me quedaré la noche entera.
En el cuenco de mi mano desnuda
este diminuto sueño
que aún duerme.
Laris
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Los sueños no se olvidan, simplemente no se cumplen se añoran. Aquellos sueños de la juventud vivida en que el futuro estaba entero en nuestras manos, quedaron rotos por realidades impuestas que encontramos en el camino. Los sueños se espaciaron pero no murieron, cayeron heridos por el rayo de la vida como el holmo viejo. Mas en estos dias de sol. de siestas sudorosas podemos revivirlos pues se añoran.
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DEMASIADO triste para decirlo.
Los árboles engañan. Mientras en brillo sólo
van las aguas.
Sólo la tierra es dura.
Pero la carne es sueño
si se la mira, pesadilla si se la siente.
Visión si se la huye.
Piedra si se la sueña.
Calla junto a la roca, y duerme.
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Gracias querido Laris
Soñar es, más o menos un pretexto. El verdadero perfume está en tus versos.
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Dentro de cada día un pozo negro.
En cada noche, dentro una gaviota.
los fantasmas soñando en las orillas
como grises mendigos de la niebla.
Es en vano que el tiempo acariciemos
y toquen a rebato las campanas.
Sin más nos despedimos de la aurora
y deshechos de sombra nos marchamos.
¿Adónde van los huesos y su musgo?
Hacia un partir más lejos que la sangre
que nos marca de hierro los minutos.
Hacia el venero azul de la esperanza.
Hacia la cabellera de la muerte.
Hacia el beso final de las violetas.
Laris
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El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
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Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura´
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú me oigas como quiero que me oigas
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Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tús manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Collar, casca
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Ráfagas de un viento quejoso
en los días que sobrevienen,
hacen llegar sonidos del mar,
húmedos y lluviosos.
Desandando los caminos,
con el destino que lleva,
recuerdos y nostalgias,
estamos todavía en el sendero.
El mañana se asoma, inquieto.
Hay en él añoranzas y deseos.
con aromas dulces de esperanza.
Avizorarlos intento.
Mas de lo vivido quiero.
Por un futuro venturoso,
doy rienda suelta a la fantasía.
A pesar de la distancia.
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