Puedes alejarte tanto como quieras… te situaré en el lugar adecuado de mi.
Puedes verme de la forma que decidas… guardaré la sensación de tu presencia.
Puedes opinar, juzgar, creer… me quedaré con tu compañia.
Esa es tu libertad… y la mia.
Existen tu mundo y el mío, y tan solo fisicamente… el nuestro
BESITOS AMIGOS
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No persigo la flor perecedera,
sino el flujo de polen, el origen
sucesivo del sueño y de la vida.
Fluye la sangre hacia lo eterno,
que es también lo mortal, lo vulnerable,
lo esculpido en retornos azarosos,
rutinario, fugaz y renovado en
el tiempo persistente y la memoria:
El canto de las aves, repetible
en aves tercamente repetidas;
la rosa elemental, el brillo
intermitente de los ojos,
la luz, la sombra, el claroscuro,
la mirada confusa de la fe
o alondra permanente
de las generaciones.
No, no busco el aroma intrascendente
sino el halo proteico de las cosas
susceptibles –tras muertes repetidas-
de ser resurrección o eternidad.
Javier Estrada
Del libro “Desde la flor del almendro”
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Gato que te niegas por temérle, a la luz; …que no te ciegue el hechizo de esa luna perfumada con la melancolía de poetas tristes. Jamás una rosa le debió a ella su aroma.
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Como lo dice el poeta, un gato que por las noches salía a los tejados a soñar con misterios. Así me siento, así me va.
Algo despegado del mundo,
busco en la paz de los rincones mi propia paz oscurecida.
No me muero, sino entrecierro los ojos para no cegarme ante la luz de un mundo que cada vez entiendo menos.
Aquí luché para tener un sitio en el corazón del ser más abandonado,
pero sólo hallé desolación.
Un saludo.
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Era mi gato un sabio ensimismado.
Distinguido y gentil, parsimonioso,
como si el día fuese el umbral de su reino,
fluía hacia la noche en su sombra de lujo
con la inmortalidad brillando en las pupilas.
Fue un delicado amigo, afable siempre
a cualquier sugerencia de mis gestos.
Al acostarme, libre ya de mi compañía,
subía a la inquietud de la azotea
para ver la gran luna y las constelaciones.
Así, noche tras noche, perseguía un misterio,
noche tras noche oía el latido de plata
de una extraña presencia que le traía el aire.
Era un canto sensual, un leve trino,
música de otro tiempo o quizás de otra vida
que apenas recordaba, de cuando fuera pájaro.
Qué nostalgia del aire, que ardor de ondas celestes,
de vuelo azul y cegadoras plumas.
Volvió a soñar en ser fugaz estrella,
fuego verde en la estela del relámpago.
Ebrio de luz nocturna y de espacio absoluto,
vibrando en el abismo sorprendido,
se marchó a vivir dentro de la canción de un ave.
Justo Jorge Padrón
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Tengo miedo del amor contigo, sabes
no por temer la muerte
la descomposición, la tierra húmeda, o
las separaciones largas, no basta lo que sientes
demasiado rápido clavas una herida, dices
un pensamiento hueco y derrumbas todo
por delante, como huracán te llevas todo,
ajeno y frío, como es la vida
tengo miedo al andar por la ciudad
de sin más caerme, quedar desmoronado en la nada
de que una presión, como la tuya, me aplaste a la tierra
de que el río se derrame, caiga
el sol, estalle mi cabeza, de que los sueños
se mueran, el miedo se vuelva más grande, como el mundo.
Brane Mocetic
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Gracias por la perla y por tu constancia.
He tomado nota de tu privado, gracias también!
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Un poquito de eso, un poquito de lo otro,…y el foro languidece.
Vendrán días mejores Palomita. Un beso.
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debeis estar de vacaciones todos
Coxa amiga,me parece que tus vacas son como las mias,pero ya vendran mejores tiempos
un besito a todos
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La busqué en el mar y en la arena
perdido entre las noches tan solas,
y mientras la brisa corría serena
sentía tu presencia sobre las olas.
Debajo del agua tibia y cristalina,
el mar escondió esa perla preciada,
porque sabe que es la joya más fina
y sabe que de mí está enamorada.
¡Perla negra, no quiero perderte!
y así se me vaya la vida contigo
y aunque el viento sea tan fuerte,
¡Ya quiero que regreses conmigo!
De mis lágrimas ya quedan pocas,
amada mía, tú eres todo mi mundo,
¿Porqué ahora te arrullan las rocas
entre las arenas del mar profundo?
He preguntado a todas las gaviotas
si te han visto descansar ausente,
mientras vuelo con mis alas rotas,
¡Perla hermosa, vives en mi mente!
Pensarán que sólo deseo poseerla
porque ella es una joya nacarada,
pero no saben que esa negra perla
me la trajo el mar con la marejada
Adonisedec G. J.
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Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir;
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.”
Antonio Machado
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o voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-La tarde cayendo está-.
“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón.”
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Yo voy soñando caminos
Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!…
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero…
-La tarde cayendo está-.
“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón.”
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Las dos puertas del mundo
están abiertas:
tú las has abierto
en la entrenoche.
Las oímos golpear y golpear
y llevamos lo incierto,
y llevamos lo verde a tu siempre.
Paul Celan
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Y…¿dónde andará nuestra anfitriona?
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Venir a dejar un sueño en el quicio de una puerta;
volver en silencio, contando los pasos,
hasta consumir un cigarrillo al final del tiempo.
Nix
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