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Zafrina hace 9 años, 5 meses.
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AlhucemasaidLaris, te felicito por tu poema, por esa reunión de palabras que parece que se acurrucan en la mente hasta que por fin alcanzan la luz, y abandonan el silencio que las acoge según las vas creando. Es un placer leerte y sentir que uno se identifica en el tránsito de esos “latidos abruptos de la vida” que en el poema mencionas. También es muy hermoso el poema que incluyes de Carolina de Pas. Conxa, te saludo y te doy las gracias por mantener junto con los otros participantes este foro tan sensible y tan hermoso. Que tengáis un buen día. Os saludo |
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cristasaidTanto el poema de tu amiga como el tuyo son magníficos. Calan hondo. ¿Cómo se puede ser tan preciso expresando sentimientos? El de tu amiga me recuerda algo a J.Ramón Jiménez. El tuyo es precioso, sin más adjetivos. |
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conxasaidUna perla este sueño de anacoreta, querido amigo. Tu creatividad me alucina. |
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conxasaidBuscar la verdad en las palmas de las manos,…magnifico Gerardo Diego, y magnifica tu sensibilidad por este regalo. Gracias Sonata. |
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conxasaid“…vestir de templanza el árbol de los sueños” |
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AnónimosaidHace tiempo tenía deseos de dejar en este foro un poema de una poeta, amiga mía de muchos años. Cansado el corazón. Cansado el corazón de tanto amor, a todas las caricias con dolor Se sintió corazón amordazado Y regresó desnudo de ropajes Carolina de Pas |
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AnónimosaidHa vuelto a mí, a mis esquinas |
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sonatasaidDéjame vivir verdades: Gerardo Diego |
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Nixon…saidBella exposición, descansa en paz, poeta. |
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Nixon…saidA veces, un sueño Nix |
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conxasaidEstás acostada, José Ignacio Restrepo |
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conxasaid3. Hasta donde alcanzamos a ver Jesucristo no vendrá en la fecha, pájaros de aluminio invisible reemplazarán a los aviones, ya al cierre del XXI prevalecerá lo instantáneo, no seremos testigos de la mudanza, dormiremos progenitores en el polvo con nuestras madres que nos hicieron mortales, desde allí celebraremos el proyecto de durar, parar el sol, ser —como los divinos— de repente. Gracias. Gonzalo Rojas Final de su discurso a la entrega del premio Cervantes en 2003 Aporto el final de su discurso en la entrega del premio Cervantes en 2003 |
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conxasaid2. Ah, y otra cosa sin vaticinio, poco a poco envejecerán las máquinas de la Realidad, no habrá drogas ni películas míseras ni periódicos arcaicos ni —disipación y estruendo— mercaderes del aplauso ignominioso, todo eso envejecerá en la apuesta de la creación, el ojo volverá a ser ojo, el tacto tacto, la nariz éter de Eternidad en el descubrimiento incesante, el fornicio nos hará libres, no pensaremos en inglés como dijo Darío, leeremos otra vez a los griegos, volverá a hablarse etrusco en todas las playas del Mundo, a la altura de la cuarta década se unirán los continentes de modo que entrará en nosotros la Antártica con todo su fascinación de mariposa de turquesa, siete trenes pasarán bajo ella en múltiples direcciones a una velocidad desconocida. |
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conxasaid1. Poca confianza en el siglo XXI, en todo caso algo pasará, morirán otra vez los hombres, nacerá alguno del que nadie sabe, otra física en materia de soltura hará más próxima la imantación de la tierra de suerte que el ojo ganará en prodigio y el viaje mismo será vuelo mental, no habrá estaciones, con sólo abrir la llave del verano por ejemplo nos bañaremos en el sol, las muchachas perdurarán bellísimas esos nueve meses por obra y gracia de las galaxias y otras nueve por añadidura después del parto merced al crecimiento de los alerces de antes del mundo, así las mareas estremecidas bailarán airosas otro plazo, otro ritmo sanguíneo más fresco, lo que por contradanza hará que el hombre entre en su humus de una vez y sea más humilde, más terrestre. (sigue) |
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conxasaidDe repente estoy en la reniñez y me digo con el gran Horacio de hace dos mil años: “Lusisti satis, edisti satis, atque bibisti. Tempus abire tibi est”. Jugaste bastante, comiste romanamente, y bebiste: ¡tiempo de que te vayas! Vamos cerrando con un texto que escribí allá abajo en la Antártica entre el zumbido y el crujido de los grandes hielos color Turquesa, y el silencio que sigue siendo para mí la única voz. Lo escribí en un rapto casi instantáneo en 1993 como una carta al Nadie que anda en lo efímero del hombre. Quiera oírla Cervantes desde la eternidad de los hielos donde no se cronometran nuestros míseros siglos. Y ahora la última página, la diez como prometí. Se me excuse la asfixia de los versos veloces. Los leo ahí, sin más: (sigue) |
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