Amigo Mario: La conexión de pensamiento por la poesía,…¿existe?. Esta es una pregunta que hago a menudo en este rincón de sueños en dónde, por una extraña magia que desconozco, los seres que lo habitan,..los que lo visitan, o incluso los que sólo enseñan “la patita por debajo de la puerta” nos une por la palabra hilos entrañablemente emotivos.
Gracias por esta “Doliente Soledad”
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Aquí estoy,
desnuda,
sobre las sábanas solitarias
de esta cama donde te deseo.
Veo mi cuerpo,
liso y rosado en el espejo,
mi cuerpo
que fue ávido territorio de tus besos;
este cuerpo lleno de recuerdos
de tu desbordada pasión
sobre el que peleaste sudorosas batallas
en largas noches de quejidos y risas
y ruidos de mis cuevas interiores.
Veo mis pechos
que acomodabas sonriendo
en la palma de tu mano,
que apretabas como pájaros pequeños
en tus jaulas de cinco barrotes,
mientras una flor se me encendía
y paraba su dura corola
contra tu carne dulce.
Veo mis piernas,
largas y lentas conocedoras de tus caricias,
que giraban rápidas y nerviosas sobre sus goznes
para abrirte el sendero de la perdición
hacia mi mismo centro,
y la suave vegetación del monte
donde urdiste sordos combates
coronados de gozo,
anunciados por descargas de fusilerías
y truenos primitivos.
Me veo y no me estoy viendo,
es un espejo de vos el que se extiende doliente
sobre esta soledad de domingo,
un espejo rosado,
un molde hueco buscando su otro hemisferio.
Llueve copiosamente
sobre mi cara
y sólo pienso en tu lejano amor
mientras cobijo
con todas mis fuerzas,
la esperanza.
Gioconda Belli
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Quise engañar a mi corazón
el día de tu partida
pero no pude y no puedo
te amé más que a mi vida
antes de tu partida.
Y ya no podré engañarlo
si no late mi vida
después de tu partida.
Quise engañar a mi corazón
dejándote alzar vuelo
pero no pude y no puedo
si moría por dentro
el día de tu partida.
Y ya no podré engañarlo
si no late mi vida
después de tu partida.
Quise engañar a mi corazón
tratando de olvidarte
pero no pude y no puedo
como dejar de amarte
después de tu partida.
Y ya no podré engañarlo
si no late mi vida
después de tu partida.
Quise engañar a mi corazón
buscando un nuevo amor
pero no pude y no puedo
como amar sin corazón.
Si te regalé mi vida
antes de tu partida.
Si te llevaste mi vida
el día de tu partida.
Si no late mi vida
después de tu partida.
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A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;
allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,
los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde,
otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
me reclaman.
Reconozco los rostros.
No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.
Angel Gonzalez
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¡¡Precioso!!…en esos mismos sueños que no puedo dejar morir, muero tambien un poco en espera de la primavera.
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Bienvenido a este rincón Mario. Confieso haber leído poca poesía de Vicente gallego, salvo; “Échale a Él la culpa” (que he recordado ahora al traerlo tu aquí). Confieso tambien, que me impresionó la fuerza de este poema, y hoy, al repasar su obra, lo redescubro con placer.
Gracias por el aporte “paisano”, esta es tu casa.
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Es ahora la vida
esta extraña y frecuente sensación
de sopor y distancia,
y es también una luz que vela el mundo:
salir del caserón tras la comida,
recorrer bajo el sol la carretera
con los ojos ardientes de un verano
y sentarme en la roca frente al mar.
Abandonarme entonces
al sonido sin pausa de la tierra
mientras me vence el sueño algún instante
y me moja las sienes con su agua bendita.
Descubrir con asombro renovado
al pescador que vuelve cada tarde,
como vuelven las olas,
como vendrá la brisa con la noche.
y esperar otra vez sobre la roca,
abrumado en el centro de la vida,
a que la sombra inunde
lentamente mi sombra.
Vicente Gallego
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¿Dormirán mis sueños
en los árboles de invierno
huérfanos de color?
¿Despetarán mis sueños en Primavera
cuando de nuevo
broten las hojas de la vida?
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Amigo, tu poema es un susurro al oído, una caricia que hace latir el alma. Bates tus alas para alentar los sueños, y yo sigo mendigando el rastro que dejan tus palabras.
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Amor, ya sé que no mora usted
en mis mansiones desoladas.
Ya sé, son todos sueños y usted:
una sombra viajera que se esfuma.
Estoy consciente de que no crecen las rosas
en el mar.
Testigo soy, que al sueño usted se aviene
y el pensamiento no detiene
en mi pálida presencia
ni un segundo su tiempo apasionado.
Y jamás he visto a las piedras llorar
o reir o gritar desde su refugio inmóvil.
Pero usted existe. Es cierto.
Lejos de mis manos y mis ansias.
Lejos de mi palabra y de mis noches.
Y es por eso que me asomo hasta sus ojos,
alquilo su mirada,
y no cesa mi rayo en esta ausencia.
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Amor mío, al cerrar esta puerta nocturna
te pido amor, un viaje por oscuro recinto:
cierra tus sueños, entra con tu cielo en mis ojos,
extiéndete en mi sangre como un ancho río.
Adiós, adiós, cruel claridad que fue cayendo
en el saco de cada día del pasado,
adiós a cada saco de reloj o naranja,
salud oh sombra, intermitente compañera!
En esta nave o agua, o muerte o nueva vida,
una vez más unidos, dormidos, resurrectos,
somos el matrimonio de la noche en la sangre.
No sé quién vive o muere, quién reposa o despierta,
pero es tu corazón el que reparte
en mi pecho los dones de la aurora.
Pablo Neruda
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Optimismo y Fé,
más allá de los sinsabores,
dolores y frutraciones.
Esperanzador¡¡¡
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Ay amiga, me has dado en el centro del alma,…¡me apasiona Alfonsina!
Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos… En el viento, al pasar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida ¿quién la recogerá?
Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida, rodará… rodará…
Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va.
Si no ves esa mano, ni esa boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de besar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?
(La caricia perdida)
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Hermoso poema Nousica. No he visto aún esta película pero vi la versión antigua de su biografía y creo recordar que también se leía en of este poema. William Ernest Henley (1849 – 1903) lo escribió en el hospital en 1875 dándose auto valor para superar una gangrena. En verdad la poesía es un magnifico himno a la fortaleza y el corage de vivir.
Gracias por traerlo amiga mía.
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El domingo fuí a ver la película y me encantó. Pero casi lo que más me impresionó fué el poema que parece ser Nelson Mandela se recitaba a sí mismo en los momentos en que estaba a punto de dejarse vencer por el desánimo.
INVICTUS
Más allá de la noche que sobre mi se cierne
negra como el insondable abismo ,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma invicta.
Caído en las azarosas garras de las circunstancias
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada, sigue erguida.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
ni cuán cargada de castigo la sentencia,
soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.
Y quizá podríamos añadir….
“y el hacedor de mis sueños”
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