Una de las frutas más sana y apetecible en esta época son las fresas..una fuente de vitaminas, estupenda también para limpiar el organismo y prepararlo para el calor.
Mientras me tomo el cafelito virtual, leo al restode los jardineros..y dejo la receta del sorbete de fresa
Ingredientes para 4 personas:
500 gr. de fresón,
250 gr. de azúcar,
2 cucharadas de zumo de limón,
2 claras de huevo.
Método: Limpiar las fresas y ponerlas a cocer en un cazo con un poco de agua durante 5 minutos. Escúrrelas y pásalas por el pasapurés. En otro cazo, calentar medio litro de agua con el azúcar y el zumo de limón. Removerlo hasta que el azúcar esté disuelto y dejarlo hervir 5 minutos. Dejar enfriar. Colarlo e enfriarlo en el frigorífico. Mezclar con el puré de fresa. Cuando esté bien frío colocarlo al congelador una hora. Removerlo para romper los cristales de hielo. Batir las claras a punto de nieve y mezclarlas. Volver a poner en el congelador. Al cabo de otra hora, sacarlo y removerlo otra vez. Dejarlo en el congelador hasta la hora de servir. Poner en copas y servir.
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Poema 8
Abeja blanca zumbas -ebria de miel- en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa!
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Te regalo estas líneas de amor
“Nada apagará la fuente de mi amor,
Que es el remanso claro y fresco
al cual te acercas a beber con devoción.
Ningún viento disipará esta ilusión,
Que deja de ser utopía
cuando contigo estoy.
Ningún dolor me prohibirá sonreír,
ni detendrá mi caminata a ti de cara al sol.
Porque nos nace del alma
esto que hace tanto nos unió.
No de humana sensación.
Sino de realidad y convicción.
Te adoraré hasta el fin,
afable prueba de mi amor”.
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Poema 1
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin limite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
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Dime tu si entiendes
Lo que va a pasar
Quizas mientras te mueves
Poco a poco lo descubriras
Olvida las preguntas
Que hay mucho que inventar
Hablando pierdes tiempo
Y acercate a algo mas
No apagues la luz
Me hace falta verte
Cada vez mas
No puedo adivinar
Que cara me pones si te empiezo a tocar
No apagues la luz
No apagues la luz
Si quieres dame alguna idea
Dime que te gusta mas
Y deja que me mueva
Arriba, abajo y mas alla
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Poema Amante de Carmen Conde
Es igual que reír dentro de una campana:
sin el aire, ni oírte, ni saber a qué hueles.
Con gesto vas gastando la noche de tu cuerpo
y yo te transparento: soy tú para la vida.
No se acaban tus ojos; son los otros los ciegos.
No te juntan a mí, nadie sabe que es tuya
esta mortal ausencia que se duerme en mi boca,
cuando clama la voz en desiertos de llanto.
Brotan tiernos laureles en las frentes ajenas,
y el amor se consuela prodigando su alma.
Todo es luz y desmayo donde nacen los hijos,
y la tierra es de flor y en la flor hay un cielo.
Solamente tú y yo (una mujer al fondo
de ese cristal sin brillo que es campana caliente),
vamos considerando que la vida…, la vida
puede ser el amor, cuando el amor embriaga;
es sin duda sufrir, cuando se está dichosa;
es, segura, la luz, porque tenemos ojos.
Pero ¿reír, cantar, estremecernos libres
de desear y ser mucho más que la vida…?
No. Ya lo sé. Todo es algo que supe
y por ello, por ti, permanezco en el Mundo.
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Gracias…
por estar conmigo, por ser como eres
por regalarme lo bueno o malo de ti…
Perdón…
si te he ofendido, si alguna vez te he humillado
si en algún momento…yo me equivoque…
Quiero que sepas…
que soy humano y al igual que tú débil pude ser,
pero con todo y mis defectos y errores, jamás te fallé…
Pero he de pedirte…
que me permitas amarte solo un poco…
que me permitas con tu cuerpo elevarme…
hacia el mismo cielo que hoy mi gloria es….
Que no me niegues…
la dicha de sentir tu calor, y que junto a tu ser…
disfrute del amor…que aun emana en mi piel…
Permíteme…
estar a tu lado, tomar tus labios una vez mas…
no sentir tu abandono…pues no lo podré soportar…
pues no sabes que te amo y siempre…..
TE HE DE AMAR…
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Un ángel tus lágrimas la transformará en mil sonrisas, que guiaran tu vida.
Un ángel te abrazara, te cubrirá y su compañía tu corazón no olvidará.
Un ángel palabras hermosas te obsequiara y estan cubiertas por un gran sentimiento de amistad, se convertirán en una caricia que a tus manos tomara, para darte seguridad.
Un ángel de tu mano no soltara, hasta que el peligro pueda pasar.
Un ángel cuando estés triste sonreirá, para luchar contra tu tristeza, para mostrarte un gran tesoro, una belleza, y cuando sonrías, la felicidad lo invadirá, pues habrás descubierto un misterio que da aliento de vida a la humanidad.
Un ángel te brindara su amistad, su comprensión, su amor, su mirar.
Un ángel te acompañara en tu caminar. Y por el mejor camino te guiara.
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Hoy, viajando en un autobús, vi una hermosa muchacha con cabello de oro, y expresión de alegría; envidié su hermosura. Al bajarse, la vi cojear… tenía solo una pierna, y apoyada en su muleta, sonreía.
PERDÓNAME SEÑOR, CUANDO ME QUEJO. TENGO DOS PIERNAS Y ¡EL MUNDO ES MÍO!
Fui después a comprar unos dulces. Me atendió un muchacho encantador. Hablé con él; parecía tan contento, que aunque se me hubiera hecho tarde, no me hubiera importado, ya que al salir, oí que decía: Gracias por charlar conmigo… es un placer hablar con gente como usted… ya ve, soy ciego…
PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO VER Y ¡EL MUNDO ES MIO!
Mas tarde, caminando por la calle, vi a un pequeño de ojos azules, que miraba jugar a otros niños, sin saber que hacer. Me acerqué y le pregunte: Por qué no juegas con ellos? Siguió mirando hacia adelante sin decir una palabra: entonces comprendí que no escuchaba.
PERDONAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO ESCUCHAR Y EL MUNDO ES MIO!
Tengo piernas para ir a donde quiero.
Ojos para ver los colores del amanecer y el atardecer.
Oídos para escuchar las cosas que me dicen. Tengo salud…lo tengo TODO !.
PERDONAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. LO TENGO TODO Y EL MUNDO ES MIO!
NO LE DIGAS A DIOS CUAN GRANDE ES TU PROBLEMA. DILE A TU PROBLEMA CUAN GRANDE ES DIOS!
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Un día, que invita al paseo..Y hablando de paseo, buscando una cosa en el foro para un amigo, me he encontrado con la poesia que pusistes (Maya) de tu amigo Fede en el Patio,,,jajajaja..
ADELINA, DE PASEO
la mar no tiene naranjas,
ni Sevilla tiene amor.
Morena, qué luz de fuego.
Préstame tu quitasol.
Me pondrá la carne verde
-zumo de lima y limón-,
tus palabras -pececillos-
nadarán alrededor.
La mar no tiene naranjas.
¡Ay!, amor.
¡Ni Sevilla tiene amor!
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Imágenes antiguas se deslizan por mis tiempos,
un rostro iluminado de amores y agitado por vientos,
una somera mirada que trae unos ojos tiernos,
y esa costumbre mía de atar recuerdos con tientos…
en fina trama de vida, hilando deseos y sueños…
una madeja intentando ser tu siervo y ser tu dueño.
Y tu cuerpo dibujado en los cristales empañados,
un sensual reflejo de humedad y gotas atrapado…
y un hogar encendido crepitando fuegos fatuos,
un calor tan conocido invade el alma de a ratos…
Así es tu recuerdo vívido, mordaz y sensitivo,
mágica mezcla entre pasión tierna y amor lascivo,
así es tu recuerdo íntimo, audaz, firme y recurrente,
aguas hechas de anhelo y dolor, en mortal torrente…
es en alud implacable de mil cosas compartidas,
una cura para mi alma y mil nuevas heridas…
Y tu cuerpo dibujado en los cristales empañados,
un sensual reflejo de humedad y gotas atrapado…
Imágenes difusas en sepias, ocres y neblinas,
Y tu perfume flotando, entre esa luz mortecina…
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A menudo te contemplo,
sonriendo entre mis sueños,
ofreciéndome tus besos,
tu hermosura, tu candor.
Muy dichoso te acaricio,
con amor y gran ternura,
porque soy en ese instante,
una fuente de ilusión.
Mas, el sueño se interrumpe
con la luz de la alborada,
ahogándome en angustia,
al faltarme tu mirar.
Así sufro los tormentos,
cual un mártir del destino,
porque sólo los martirios,
van golpeando mi existir.
Y en tristeza solo espero,
otra noche, otra esperanza,
para verte entre mis sueños,
estrecharte con pasión,
y darte todo mi amor.
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Oh, qué hermosa nazarena
para un harén oriental,
suelta la negra melena
sobre el cuello de cristal,
en lecho de terciopelo,
entre una nube de aroma,
y envuelta en el blanco velo
de las hijas de Mahoma!
Ven a Córdoba, cristiana,
sultana serás allí,
y el sultán será, ¡oh sultana!,
un esclavo para ti.
Te dará tanta riqueza,
tanta gala tunecina,
que ha de juzgar tu belleza
para pagarle, mezquina.
Dueña de la negra toca,
por un beso de tu boca
diera un reino Boabdil;
y yo por ello, cristiana,
te diera de buena gana
mil cielos, si fueran mil.
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Dueña de la negra toca,
la del morado monjil,
por un beso de tu boca
diera a Granada Boabdil.
Diera la lanza mejor
del Zenete más bizarro,
y con su fresco verdor
toda una orilla del Darro.
Diera la fiesta de toros
y, si fueran en sus manos,
con la zambra de los moros
el valor de los cristianos.
Diera alfombras orientales,
y armaduras y pebetes,
y diera… ¡que tanto vales!,
hasta cuarenta jinetes.
Porque tus ojos son bellos,
porque la luz de la aurora
sube al Oriente desde ellos,
y el mundo su lumbre dora.
Tus labios son un rubí,
partido por gala en dos…
Le arrancaron para ti
de la corona de Dios.
De tus labios, la sonrisa,
la paz de tu lengua mana…
leve, aérea, como brisa
de purpurina mañana.
Sigue:
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