Si quieres dejar tu huella
No lo hagas en tu soledad
Hazlo junto a los tuyos
Pues te aseguro
Te lo agradecerán.
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Son tus ojos dos lumbreras
Que en mi cielo resplandecen
Y disipan las tinieblas
Que me arropan y adormecen.
Tintinear de campanas tu fresca risa
Alegra mi vida cual burbujeante champaña
Cuando en brindis al amor entrechocan
De cristal, las copas finas.
Tu dulce voz de sirena
Reverbera en mis oídos.
Sonora, cálida, vibrante, angélico sonido
Como pulsar de mágicas cuerdas de violín.
Tus hermosos cabellos negros
Desempolvan remembranzas
Cierro los ojos y en mi recuerdo te veo.
No puedo acariciarlos; me invade la nostalgia.
Tu atezada piel exuda aromas de placer.
Maliciosa, me invita con ella, contigo arroparme
Y piel con piel nos deleitemos
Con deliciosa fragancia de hombre y de mujer.
Con pasión, incansables, como locos
Intensamente nos amemos, sin reserva
Y hagamos de la noche una eterna
Para que no salga el sol, ni amanezca.
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¡Son, por Dios, crudos azares
que me dén vuestros desdenes
ciento a ciento los pesares,
pudiendo darme a millares,
sin los pesares, los bienes!
Y me es doblado tormento
y el dolor más importuno,
el ver que mostráis contento
en ser crudos para uno,
siendo blandos para ciento.
Y es injusto por demás
que tengáis, ojos serenos,
a los que, de amor ajenos,
os aman menos, en mas,
y a mí que amo más, en menos.
Y es, a la par que mortal,
vuestro lánguido desdén
¡tan dulce… tan celestial!…
que siempre reviste el mal
con las lisonjas del bien.
¡Oh, si vuestra luz querida
para alivio de mi suerte
fuese mi bella homicida!
¡Quién no cambiara su vida
por tan dulcísima muerte!
Y sólo de angustias lleno,
me es más que todo crüel,
el que ese mirar sereno,
sea para mí veneno,
siendo para todos miel.
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Más dulces habéis de ser,
si me volvéis a mirar,
porque es malicia, a mi ver,
siendo fuente de placer,
causarme tanto pesar.
De seso me tiene ajeno
el que en suerte tan crüel
sea ese mirar sereno
sólo para mí veneno,
siendo para otros miel.
Si crüeles os mostráis,
porque no queréis que os quiera,
fieros por demás estáis,
pues si amándoos, me matáis,
si no os amara, muriera.
Si amando os puedo ofender,
venganza podéis tomar,
porque es fuerza os haga ver
que o no os dejo de querer,
o me acabáis de matar.
Si es la venganza medida
por mi amor, a tal rigor
el alma siento rendida,
porque es muy poco una vida
para vengar tanto amor.
Porque con él igualdad
guardar ningún otro puede;
es tanta su intensidad,
que pienso ¡ay de mí! que excede
vuestra misma crüeldad.
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ME PARECE MUY BIEN QUE HAYA UN LUGAR DONDE ENCONTRAR AMIGOS, OS PUEDO CONTAR LO QUE HE ECHO HOY, COMER CON MI HIJO Y SU NOVIA EN UN RESTAURANTE ITALIANO. Y HEMOS HABLADO MUCHO, QUE LA COMUNICACION ES MUY IMPORTANTE, Y ES LO QUE MAS SATISFACCION DA, A MI POR LO MENOS, SI QUEREIS CONTARME ALGO AQUI ESTOY, ADIOS.
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Tres hombres están tomando en un bar discutiendo lo que habían hecho la
noche anterior.
El Italiano dice:
Anoche yo le hice masajes a mi mujer en todo el cuerpo con un aceite de
Olivo finísimo, luego; hicimos amor apasionados y la hice gritar por 5
minutos seguidos, sin parar.’
El Francés para no quedarse atrás dice:
Yo anoche le hice masajes a mi mujer en todo el cuerpo, con un aceite
especial afrodisíaco y luego hicimos el amor, la hice gritar por 15 minutos seguidos.
El Español dice:
Eso no es nada, yo anoche le hice masajes a mi mujer con una mantequilla
especial, le acaricié todo el cuerpo con la mantequilla, luego hicimos el amor y la hice gritar por 6 horas seguidas.
El Italiano y el Francés asombrados le preguntan:
Seis horas, oye qué bárbaro, cómo hiciste para que gritara por seis horas seguidas?
Él contesta:
¡Me limpié las manos en las cortinas!.
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El néctar mas regalado
deja que de amores loco
beba en tu labio abrasado;
para una abeja es sobrado
lo que para muchas poco.
¡Mas ah! que vertiendo quejas,
me esquivas tu dulce miel;
en vano de una te alejas
si ves que miles de abejas
poblando van el verjel.
¡Ay de la rosa encarnada,
que en su seno de carmín
niega a una abeja la entrada!
Tantas la acosan al fin,
que queda sin miel, y ajada.
¡Ay de las cándidas flores,
si alzan su capullo tierno
del estío a los ardores!
¡Ay del panal, si el invierno
lo hiela con sus rigores!
Dame los gustos sin tasa,
pues ves qeu el sol estival
las tiernas flores abrasa;
mira que amarga el panal
cuando de sazón se pasa.
Ríndete a mí placentera:
no te rinda con agravios
de abejas la turba fiera:
que herir esos dulces labios
herirme en el alma fuera.
De ese tesoro las llaves
dame, y sus dones ardientes
libaré en besos süaves,
sin que lo canten las aves,
ni lo murmuren las fuentes.
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Si a mí su rigor alcanza,
al ver su hermosura, siente
el corazón doble hlganza;
y aunque un desdén me atormente,
déme una risa esperanza.
¡Bien haya la ducle boca,
que sólo sus frescos labios
el aura pasando toca;
que haciendo el ámbar agravios,
su miel a gustar provoca!
¡Oh, bien haya cuando ufana
dando enojos a la rosa,
muestra su cerco de grana,
fresca como la mañana,
como el azahar olorosa!
Y si acaso dulcemente
suelta plácida congojas,
ya es el rumor del ambiente,
ya el susurro de las hojas,
ya el murmurar de la fuente.
Si alegres sones respira,
las aves del prado encanta;
y si a vencerlas aspira,
con las que gimen, suspira;
con las que gorjean, canta.
Tu miel, aroma y colores,
rinde en amante oblación,
flor, ante cuyos primores,
mustias é inútiles flores
las flores del valle son.
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Seran amadas y queridas
Seran bellas e inteligentes
Escuchadas pero no olvidadas
Deseadas para ser reinas.
No se aprende de la soledad
Extrañadas son por su esplendor
Sí la vida nos dejo conocerlas
Será para amarlas en un solo sentido.
Amarlas es lo unico que nos queda
Aunque sean guerreras que nos saquen el corazón
Amarlas como lo unico que hay
Aunque ya no esten contigo.
Lo que vale el amor de una mujer
Es todo por lo que estamos con vida
Lo que vale el amor de una mujer es todo
Te lo dice un hombre que está enamorado.
Vale mas que el aire que respiro
Vale mas que la piel que cubre mi cuerpo
Vale mas que el calor del sol
Vale mas que todo el oro del mundo.
Eso es lo que vale..el amor de una mujer.
Eso es lo que vales tú.
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Para formar tan hermosa
esa boca angelical,
hubo competencia igual
entre el clavel y la rosa,
la púrpura y el coral.
Mintiendo sombras del bien,
en ella el mal se divisa,
por lo que juntos se ven
ya la apacible sonrisa,
ya el enojoso desdén.
Y en los senos abrasados
engendra con doble holganza,
o con tormentos doblados,
cada risa una esperanza,
cada desdén mil cuidados.
Cual las conchas orientales
en tu boca, y por vencerlas
muestra en riquezas iguales,
cuando desdena, corales,
y cuando sonríe, perlas.
Y si con sombras de bien
tal ez el mal se divisa,
es porque en ella se ven
guardar la miel de su risa
las flechas de su desdén.
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Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo y recorre con nosotros una parte del camino.
- Meri – Francisco Alberoni
La amistad ni se conquista ni se impone, porque ésta nace del corazón.
La amistad no se agradece, se corresponde.
- Anónimo – Roberto Barrios Paniagua
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POEMA DEL OLVIDO
Viendo pasar las nubes fue pasando la vida, y tu, como una nube, pasaste por mi hastio. Y se unieron entonces tu corazon y el mio como se van uniendo los bordes de una herida.
Los ultimos ensuenos y las primeras canas entristecen de sombra todas las cosas bellas; y hoy tu vida y mi vida son como las estrellas, pues pueden verse juntas, estando tan lejanas.
Yo bien se que el olvido, como un agua maldita, nos da una sed mas honda que la sed que nos quita, pero estoy tan seguro de poder olvidar.
Y mirare las nubes sin pensar que te quiero, con el habito sordo de un viejo marinero que aun siente, en tierra firme, la ondulacion del mar!
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¡Una y mil veces mal haya
quien de vuestras invenciones
amante se fía, y de ellas
la falsedad no conoce!
Y más que en tanto a la sombra
de esos altísimos robles
maldiga yo vuestro agrado,
y mis desagrados llore;
vosotras entretenidas
mirad las aguas que corren;
que bien está vuestra fe
con su inconstancia conforme,
pues no hay onda que no agiten
a cualquier viento que sople,
ni conchas que no remuevan
ni árbol ni flor que no mojen,
ni campos que no dibujen,
ni imágenes que no borren,
ni risas que no deshagan,
ni círculos que no formen.
Mas luégo que el sol sus rayos
extienda en el horizonte,
haciendo en las nubes iris
tocando el mar de colores;
y luégo que en regia pompa
parezcan a sus fulgores;
y mares de sombra los valles,
y mares de luz los montes,
vendréis a buscar frescura
cuando el calor os agobie,
y me tendréis que encontrar,
aunque no queráis entonces,
y yo a la sombra tendido
de estos altísimos robles,
no os he de dejar el puesto,
por más que tierno os adore,
ni miraré enamorado
de vuestra faz los colores,
ni sobre el aura, al tenderlos,
de vuestros talles los cortes;
y no vendaré mis ojos,
más que en no hacerlo os enoje,
y hasta ahogaré mis suspiros,
aunque con ellos me ahogue.
Haré todo esto digo,
y más que veréis entonces,
y a fe de amante lo juro
por esas aguas que corren.
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Volad, palomas; que osado
yo espantaré los halcones,
si alguna vez para heriros
muestran sus garras feroces.
Volad, que a la que esta rama,
pasando furtiva, toque,
con la venda de mis ojos
habrá de nublar sus soles.
-¡Oh, que triste es nuestros ojos
cubrir de sombras informes,
y no sentir de los vuestros
los penetrantes arpones,
ni ver con ansias mortales
de vuestra faz los colores,
ni sobre el aura, al tenderlos,
de vuestro talles los cortes!
Niñas, corred; que aún no escucho
con plácidas emociones
de vuestras ropas flotantes
los sutilísimos roces;
y aunque me pesa en el alma,
no siento los corazones
que muellemente se agitan
bajo esos pechos de bronce.
Volad, palomas; que osado
yo espantaré los halcones,
si alguna vez para heriros
muestran sus garras feroces.
Volad, que a la que esta rama!
pasando furtiva, toque,
con la venda de mis ojos
tendrá que nublar sus soles.
Mas ¿cómo sin dar amante
a vuestro enojo ocasiones,
huís, dejándome solo,
sin advertirme por dónde,
tal que siquiera dejasteis,
pasando como ilusiones,
ni removida la arena,
ni destroncadas las flores?
Sin duda en mágico vuelo,
como celestes visiones,
entre la grama y los aires
os deslizasteis veloces,
huyendo mi fe constante,
pues vuestros pechos traidores
tienen el aire por guía,
y la inconstancia por norte.
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Aquellas niñas hermosas
que en suma beldad conformes,
teniendo la tez cual nieve,
tengan los ojos cual soles,
y el alma sintiendo, tiernas,
herida de mal de amores,
tanto les falte de esquivas,
cuanto de bellas les sobre,
salgan al campo conmigo
ricas de gracias, adonde
favor al mayo risueño
las brinden, con gracias dobles,
corrientes aguas los valles,
frescos doseles los bosques,
con su verdura los campos
y con su esencia las flores.
Oiréis sonar encontrados,
y aunque encontrados, acordes,
los enamorados trinos
de músicos ruiseñores,
cuando en sentidos acentos
mustias las tórtolas lloren,
dando en su vuelo a los aires
matices, plumas y sones.
Venid, y hagamos la rueda
llamada de los amores
(que al aprenderla de niño,
nola olvidé desde entonces).
las ricas flores hollando,
y el aire hendiendo veloces,
el aire con los cabellos,
y con las plantas las flores.
Las blancas manos asiendo,
y tan blancas, que las cortes
nunca tan nítidas manos
dan a sus reyes en dote,
en torno agitad festivas
los aires murmuradores;
que yo vendaré mis ojos,
haciendo del día noche.
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