Dime mujer.
En que lugar de aguas mansas.
Anclaste tú alma,
¿Tú cuerpo y tú querer?
Yo pase frente a tu puerta
Camino a mi destino
Y embrujado he quedado
De tus amores en descubierta
Maravillosa hembra
Envuelta en sutilezas
Que muestran tus primaveras
En tus escritos.
Anda, dime.
Sí te robo un beso
Dejaras que te escriba
¿Para expresarte mi encantamiento?
He encendido una vela
a la Virgen de los Recuerdos.
Ella logrará
Que tu mirada se vuelva
Al lugar donde yo vivo.
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Si no sabes qué hacer o qué camino tomar,
espera con paciencia en oración y fé.
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Colapso de estrellas en mi corazón,
al saberte en mi camino recto;
tu pasión eterna cobija mi razón,
eres manto de mi color predilecto.
Te entrego mi amor de rosas rojas,
carente de espinas que tan solo mueren;
pétalos de lágrimas que deshojas…
cuerpos largos que tal vez conmueven.
Abrazo tu espalda de fino coral,
mis manos entretejen tus hilos de seda;
temblando al roce de tu piel noble
una caricia en tu cabello se enreda.
Bebe mi boca que sabe a licor,
penetra mis poros con tu sangre hirviendo;
degusta mis labios de suave candor,
desarma tu velo en cada invierno.
Montando nubes de formas renuentes,
clamo al cielo en mi silencio ligero;
deshechando diamantes de brillos ausentes,
¡mi joya eres tú!… mi amor verdadero.
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Don Cohombro desvaído,
largo de verde esperanza,
muy puesto en ser gentilhombre,
siendo cargado de espaldas.
Don Pepino, muy picado
de amor de doña Ensalada,
gran compadre de doctores,
pensando en unas tercianas.
Don Durazno, a lo envidioso,
mostrando agradable cara,
descubriendo con el trato
malas y duras entrañas.
Persona de muy buen gusto,
don Limón, de quien espanta
lo sazonado y panzudo,
que no hay discreto con panza.
De blanco, morado y verde,
corta crin y cola larga,
don Rábano, pareciendo
moro de juego de canas.
Todo fanfarrones bríos,
todo picantes bravatas,
llegó el señor don Pimiento,
vestidito de botarga.
Don Nabo, que viento en popa
navega con tal bonanza,
que viene a mandar el mundo
de gorrón de Salamanca.
Mas baste, por si el lector
objeciones desenvaina,
que no hay boda sin malicias,
ni desposados sin tachas.
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Después que te conocí,
todas las cosas me sobran:
el sol para tener día,
abril para tener rosas.
Por mi bien pueden tomar
otro oficio las auroras,
que yo conozco una luz
que sabe amanecer sombras.
Bien puede buscar la noche
quien sus estrellas conozca,
que para mi astrología
ya son oscuras y pocas.
Gaste el Oriente sus minas
con quien avaro las rompa,
que yo enriquezco la vista
con más oro a menos costa.
Bien puede la margarita
guardar sus perlas en conchas,
que buzano de una risa
las pesco yo en una boca.
Contra el tiempo y la fortuna
ya tengo una inhibitoria,
ni ella me puede hacer triste,
ni él puede mudarme un hora,
El oficio le ha vacado
a la muerte tu persona:
basquiñas y más basquiñas,
carne poca y muchas faldas.
Don Melón, que es el retrato
de todos los que se casan:
Dios te la depare buena,
que la vista al gusto engaña.
La Berenjena, mostrando
su calavera morada,
porque no llegó en el tiempo
del socorro de las calvas.
Sigue:
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- Inspector –terminó por decir—Estoy huyendo de mi misma. No recuerdo nada, tengo miedo, A veces me asalta una imagen horrible…
- ¿Qué imagen es esa?
- La de un hombre tendido boca abajo en medio de un charco de sangre y lo mas lamentable es que me parece reconocer el lugar como el pasillo de mi casa. ¿Es cierto que mi esposo ha muerto?
- Si, es cierto.
- ¿Cómo murió?
- Aún no se sabe el resultado de la autopsia – mintió Morales para no dar pistas a una sospechosa y esperar a que fuera ella quien cayera en la trampa de decirlo.
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Se sentó en un banco para descansar mirando la fuente ornamental situada en medio del jardín. Una pequeña verja de dos palmos rodeaba el estanque donde los nenúfares parecían flotar sobre las aguas. En medio, la esbelta figura de una mujer desnuda mantenía sobre su cabeza una cesta de frutas de la que manaba constantemente agua resbalando por su cuerpo hasta confundirse con el agua del estanque.
Un dolor constante aunque afortunadamente tenue parecía haberse alojado para siempre en su nuca. No tenía ganas de pensar, solo de relajarse y si, estaba asustada, no reconocía el lugar. Pensó que seguramente no era cierto que en su deambular desde que salio del hospital hubiera llegado a otra ciudad si no que lo mas probable es que cuando se desmayó en el baile popular la ambulancia la llevaría a una ciudad distinta a la suya.
- Hola Esmeralda.
- ¡¡¡ Inspector Morales!!! – gritó sorprendida Esmeralda al ver al hombre que se había sentado junto a ella en el banco.
- ¿Por qué huyes? Te estás haciendo mal a ti misma, deberías dejar que los médicos te atendieran.
Le pareció extraño que aquel hombre se dirigiera a ella con tanta cordialidad. Miró hacia la salida del parque y allí un vehículo de la policía parecía cerrarle el paso. No tenía escapatoria. Pero tenía razón el inspector Morales ¿de que huía? Y si era cierto que su esposo había muerto asesinado, como es que ella permanecía impasible ante tal noticia ¿ya no amaba a su esposo?
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¡Mi príncesita, mi amante eterna!
¡Quédate aquí a mi lado, te amo!
Conquistaste no solo mi corazón
También mi alma
¡Soy tuyo, tómame!
Inúndame con la luz de tu amor
Envuélveme en tus alas mi ángel
Y llévame a tu cielo cada noche
Prometo nunca volver al castillo
Del dolor, de la tristeza, el enojo
¡Si tú estas a mi lado!
¡Solo tú, yo y nuestro amor, nada más importa!
Embriágame con tus besos
Acaríciame con tus palabras
¡¡Todo me entrego ,solo a ti!
¡Mi señora, mi dueña!
Hazme feliz, devuélveme tu risa
Y juro morir ¡Solo luchando a tu lado!
¡Ven, ven a mí! Mi amor
¡Te extraño tanto! No tardes
Si duermo despiértame
Con tus besos que saben a miel
Recorre mi cuerpo con tus manos ardientes de pasión
Ya te siento llegar y voy a tu encuentro.
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Buey que vi en mi niñez echando vaho un día
bajo el nicaragüense sol de encendidos oros,
en la hacienda fecunda, plena de la armonía
del trópico; paloma de los bosques sonoros
del viento, de las hachas, de pájaros y toros
salvajes, yo os saludo, pues sois la vida mía.
Pesado buey, tú evocas la dulce madrugada
que llamaba a la ordeña de la vaca lechera,
cuando era mi existencia toda blanca y rosada;
y tú, paloma arrulladora y montañera,
significas en mi primavera pasada
todo lo que hay en la divina Primavera.
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cuando te leo por las mañanas tus poemas y reflexiones mi espiritu levantas porque claro tengo que te sale del alma gracias muchas muchas gracias
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Con las alas del alma desplegadas al viento, desentraño la esencia de mi propia existencia sin desfallecimiento.
Y me digo que puedo… como en una constante. Y me muero de miedo. Pero sigo adelante.
Porque aprecio la vida en su justa medida, al Amor lo reinvento.
Y al vivir cada instante, y al gozar cada intento, sé que abrazo lo grande…
Con las alas del alma desplegadas al viento.
Atesoro lo humano cuando tiendo la mano a favor del reencuentro.
Por la cosa más pura con la cual me alimento. Con mi pan de ternura…
Con las alas del alma desplegadas al viento.
Ante cada noticia de estupor, de injusticia, me desangro por dentro.
Y me duele la gente, su dolor, sus heridas, porque así solamente interpreto la vida.
Más allá de la historia, de la vida sin gloria, sin honor ni sustento.
Guardaré del que escribe su mejor pensamiento. Quiero amar a quien vive…
Con las alas del alma desplegadas al viento.
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Jamás podría hacer algo que te dañara
y mucho menos obligarte a estar conmigo
si Dios me permitió que te amara
debemos afrontar nuestro destino.
Jamás podría hacerle daño a quien te ama
como yo tambien te he amado
pero si tú atiendes a mi corazón cuando te llama
me conformo con tenerte un rato a mi lado.
Jamás podría sacrificar tus sentimientos
porque primero yo me dejaría morir
tú sabes que no tengo malos pensamientos
pero contigo siempre quisiera seguir.
Jamás podría dejar de pensar en tí
y mucho menos sacarte de mi corazón
yo sé que cuando puedas vendrás a mí
y yo siempre entenderé cual es la situación.
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Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste.
Un soplo milenario trae amagos de peste.
Se asesinan los hombres en el extremo Este.
¿Ha nacido el apocalíptico Anticristo?
Se han sabido presagios, y prodigios se han visto
y parece inminente el retorno del Cristo.
La tierra está preñada de dolor tan profundo
que el soñador, imperial meditabundo,
sufre con las angustias del corazón del mundo.
Verdugos de ideales afligieron la tierra,
en un pozo de sombras la humanidad se encierra
con los rudos molosos del odio y de la guerra.
¡Oh, Señor Jesucristo!, ¿por qué tardas, qué esperas
para tender tu mano de luz sobre las fieras
y hacer brillar al sol tus divinas banderas?
Surge de pronto y vierte la esencia de la vida
sobre tanta alma loca, triste o empedernida,
que, amante de tinieblas, tu dulce aurora olvida.
Ven, Señor, para hacer la gloria de ti mismo,
ven con temblor de estrellas y horror de cataclismo,
ven a traer amor y paz sobre el abismo.
Y tu caballo blanco, que miró al visionario,
pase. Y suene el divino clarín extraordinario.
Mi corazón será brasa de tu incensario.
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Es tan corto el amor y tan largo el olvido.”
Pablo Neruda
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Un beso Coyita, gracias por siempre pasar a saludar!!!
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