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La llegada del verano nos hace esperar un tiempo benigno, soleado. Es mágica la presencia del sol, todo se vuelve más bello, nuestro ánimo se satisface, todo reluce, y buena parte de nuestros pesares se evaporan como por encanto. La buenas noticias relativas a mi salud me levantan la moral, ya no me siento tan alicaído. Es casi un momento feliz, de una felicidad en tono menor, algo melancólica, pero que contenta. Nada será como antes, para bien o para mal.
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