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Parábola de la lámpara
Lucas 8,16-17
Esta corta parábola de Jesús (dos versículos), viene a continuación de la parábola de la semilla. Así como la semilla está destinada a producir fruto, también la lámpara, cuando está encendida, está hecha para alumbrar.
« Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de la cama, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren puedan ver la luz.»
Jesús confía en la vida. Su palabra es un fermento de humanidad.
Esta parábola de la lámpara se dirige a la multitud, puede ser comprendida como una invitación para cada uno y cada una, a caminar en la luz, a vivir de manera auténtica, en fidelidad con lo que Jesús nos dijo. Es una llamada a vivir en verdad consigo mismo y en nuestras relaciones con los demás. “Quien ama a su hermano permanece en la luz” 1Jn 2,10
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